Torrelavega (Cantabria), 2025. – El escritor José Oriol Correas presenta su nueva obra, “La Vecilla, donde el corazón encuentra su lugar”, un texto que combina la delicadeza de la memoria personal con la fuerza de lo colectivo. A través de siete relatos ambientados en el pueblo leonés de La Vecilla, el autor rescata las voces, los paisajes y las emociones que conforman la identidad de una comunidad y de toda una vida.
Oriol Correas, nacido y residente en Torrelavega, lleva abriles cultivando su coito por las cultura. Su inquietud literaria se remonta a 2006, cuando comenzó a participar en certámenes de relatos, aunque su relación con la escritura ha sido constante desde siempre. Su inspección curiosa y sensible en torno a lo habitual es el punto de partida de esta obra que nace del deseo de “dejar rastro, no por ego, sino por justicia con un lugar pequeño y lleno de vida”.
La Vecilla: un oportunidad que respira historia
En “La Vecilla, donde el corazón encuentra su lugar”, el autor nos invita a recorrer las calles, el río y las piedras de un pueblo efectivo convertido en símbolo. La obra es un conjunto de relatos intimistas con raíz histórica, donde el protagonista no es solo el narrador, sino el propio zona que lo inspira.
La Vecilla aparece como un espacio que respira y conserje, repleto de nombres, silencios y memorias. Cada historia es un puente entre lo personal y lo colectivo, un intento de capturar el alma de un oportunidad que se niega a desaparecer con el paso del tiempo.
“No invento mundos —explica el autor—, rescato uno que existe. No busco nostalgia fácil, busco verdad emocional.”
Un homenaje a la vida cotidiana y al paso del tiempo
Los relatos de Oriol Correas se distinguen por su tono sereno y su profundo respeto por la vida popular. Su novelística se detiene donde otros pasan de holgado, ofreciendo una inspección contemplativa y sincera.
Con una prosa cálida, el autor recrea los ecos del pasado, la dignidad silenciosa de la muchedumbre anónima y el pulso de lo que permanece cuando el tiempo avanza. La recital de “La Vecilla, donde el corazón encuentra su lugar” es un regreso al origen, una experiencia que emociona por su autenticidad y su sensibilidad en torno a lo humano.
Trayectoria y estilo poético
José Oriol Correas no es aparente al mundo de las cultura. En 2010 publicó “La biblioteca de la catedral” y un año posteriormente colaboró con Pedro Tellechea en “Hablando de fútbol”. Su nuevo texto consolida una voz literaria que combina la precisión del relato con la ternura del reminiscencia.
Su estilo se caracteriza por mezclar memoria, historia y emoción, logrando que el disertador sienta que entra en un oportunidad vivo. En tiempos de prisa y ruido, su escritura ofrece un refugio de intimidad y raíz.
Una experiencia gratificante y un futuro poético prometedor
El autor confiesa que la experiencia de publicación ha sido “absolutamente positiva”. Actualmente, trabaja en nuevos proyectos y revisa una obra que podría ver la luz en primavera. “No creo en éxitos inmediatos, sino en caminos que se hacen despacio”, comenta con humildad.
Sus expectativas respecto a la cesión de su texto son sencillas pero profundas: que llegue poco a poco a sus lectores, que emocione a quien lo lea y que siga vivo en el boca a boca. “Si logra remover recuerdos o hacer sentir el pueblo como propio, me doy por satisfecho.”
Voces que resuenan en la memoria
Las primeras opiniones de quienes han letrado “La Vecilla, donde el corazón encuentra su lugar” coinciden en destacar su verdad emocional, su cariño en torno a las raíces y su capacidad para despertar saludos dormidos.
Los lectores aseguran que el texto “hace sentir el pueblo como si fuera suyo” y que sus páginas provocan una emoción serena, profunda y duradera.
Un canto al tradición y la memoria
Con “La Vecilla, donde el corazón encuentra su lugar”, José Oriol Correas ofrece un certificación poético que trasciende lo regional para convertirse en un homenaje universal a la tierra, la muchedumbre sencilla y la memoria que nos define.
Su texto recuerda que, a veces, el corazón solo encuentra su definitivo oportunidad cuando vuelve al origen.
