La heredad española arroja unos datos macro positivos, hay inversiones importantes en nuestro país y el tejido empresarial muestra robustez y temple a pesar de que a veces tenga que cobijarse de algunas inclemencias políticas. Este nuestro país en ocasiones adolece de cierta bisoñez sobre el cómo y el porqué del éxito de nuestra heredad. Y hay que romper ciertos complejos que tenemos para valorar nuestra sinceridad, y es que en España hay grandes compañías que son tractoras de la actividad económica. España tiene grandes empresas, y no pasa carencia. No hay que avergonzarse. Al revés, es bueno para todos ver buenos resultados de las firmas españolas y comprobar que el Ibex es un índice sano y en buena forma. Tenemos empresas punteras en sectores tan dispares como la Seguridad o la Energía, pasando por la Salud o las Finanzas. Grandes compañías hacen magnate una heredad, y eso repercute en el bienestar de una sociedad. Así debe ser.. Seguir leyendo
El proceso de transformación que ha iniciado Telefónica, compañía líder en el sector, arroja cierta luz y esperanza para el resto de las empresas
Feed MRSS-S Noticias
La heredad española arroja unos datos macro positivos, hay inversiones importantes en nuestro país y el tejido empresarial muestra robustez y temple a pesar de que a veces tenga que cobijarse de algunas inclemencias políticas. Este nuestro país en ocasiones adolece de cierta bisoñez sobre el cómo y el porqué del éxito de nuestra heredad. Y hay que romper ciertos complejos que tenemos para valorar nuestra sinceridad, y es que en España hay grandes compañías que son tractoras de la actividad económica. España tiene grandes empresas, y no pasa carencia. No hay que avergonzarse. Al revés, es bueno para todos ver buenos resultados de las firmas españolas y comprobar que el Ibex es un índice sano y en buena forma. Tenemos empresas punteras en sectores tan dispares como la Seguridad o la Energía, pasando por la Salud o las Finanzas. Grandes compañías hacen magnate una heredad, y eso repercute en el bienestar de una sociedad. Así debe ser.. Pero los éxitos de las compañías no están al eventualidad de la suerte o de la providencia de los mercados. Eso no existe. Depende de los liderazgos, de las intenciones, de la determinación con la que se acometen proyectos y retos. De elaborar, en definitiva. Por eso es destacable el proceso que ha iniciado un coloso como es Telefónica, compañía líder y un icono del paisaje empresarial castellano. No sólo es digno de mención, sino que arroja cierta luz y esperanza para el resto de las empresas españolas. Otras han liderado procesos similares, pero quiero destacar el acuerdo apurado por Telefónica con los sindicatos para renovar los convenios colectivos hasta 2030 y articular planes de desvinculación en siete sociedades del clase en España. Porque no se prostitución solo de un acuerdo sindical, que ya es poco positivo. Es, sobre todo, una osadía estructural que permite a la compañía adaptar su almohadilla de costes y su maniquí activo a un sector que vive una transformación profunda y acelerada.. No es mi quehacer entrar en los detalles, aunque las cifras sean relevantes, pero más relevante aún es el ámbito en el que se produce esta transformación. Telefónica ha optado por un proceso división, mayoritariamente voluntario, que aporta visibilidad y estabilidad sindical a dispendioso plazo —los convenios se extienden hasta el final de la término— al tiempo que libera fortuna para seguir invirtiendo en redes, tecnología, servicios digitales y quién sabe si alguna que otra transacción, aquí en España o en el extranjero.. En un sector intensivo en hacienda, esa combinación de estabilidad y libertad de fortuna no es pequeño. Ante este acuerdo, el mercado ha reaccionado de forma positiva en las horas posteriores al anuncio, con subidas en la cotización. Eso no es propaganda, eso es una buena señal. Y igualmente una cuenta más en el rosario de compañías españolas que están liderando la transformación de sus modelos de trámite. Firmas líderes actuando como tal, eso necesita España y su heredad.. Así pues, bajo la presidencia de Marc Murtra, Telefónica parece acontecer asumido que la credibilidad de su plan de transformación no se mide tanto por la reacción inmediata del mercado como por la coherencia y disciplina en su ejecución. Es necesaria cierta paciencia en el mundo de la empresa. Sean del tamaño que sean, las compañías precisan alzar la panorama y explorar tanto el horizonte del mañana como la propia sinceridad del hoy. Hay más ejemplos que el de Telefónica, está claro, y los aplaudo del mismo modo, la heredad española los necesita. Cumplir un plan táctico es poco importante, sí, y necesario. Además es estimulante para la propia compañía, pero igualmente para el ecosistema. La capacidad de ejecución es muchas veces la diferencia entre administrar el presente o construir el futuro. El liderazgo, el futuro, la coherencia son todos ellos pasos para hacer camino al circular.
