La vivienda, principal activo inmobiliario de los hogares españoles, dibuja un claro panorama de desigualdad. Si el valor conjunto de las casas residenciales se repartiera en una sola tarta, las porciones y su distribución distarían mucho de ser un reparto equitativo. El 10% de las familias más ricas se llevaría el 42% de la tarta, lo que equivale, en metálico y sonoro, a unos 2. 000 euros. 6. 000 millones de euros. En el otro extremo de la tabla, la mitad más pobre del país apenas alcanzaría el 12. 5%, unos 776. 000 millones. Seguir leyendo
Según el Banco de Espaa, la parte más pobre de la población sólo representa el 12, 5% del valor total de las viviendas.
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La vivienda, principal activo inmobiliario de los hogares españoles, dibuja un claro panorama de desigualdad. Si el valor conjunto de las casas residenciales se repartiera en una sola tarta, las porciones y su distribución distarían mucho de ser un reparto equitativo. El 10% de las familias más ricas se llevaría el 42% de la tarta, lo que equivale, en metálico y sonoro, a unos 2. 000 euros. 6. 000 millones de euros. En el otro extremo de la tabla, la mitad más pobre del país apenas alcanzaría el 12. 5%, unos 776. 000 millones. La comparación no deja lugar a dudas. El valor inmobiliario acumulado por el 10% más rico de España es muy escaso, lo que equivale a toda la mitad más pobre del país. Además, no se trata de una anomalía de puntuación ni de una foto tomada en un momento especial del mercado. Es la constatación de una dinámica que se repite año tras año y que sitúa a la vivienda como uno de los grandes motores de la brecha patrimonial. Una brecha, además, que se profundiza con el paso del tiempo. . Los datos los facilita el Banco de España en su estadística experimental sobre la distribución de la riqueza entre los hogares, publicada por primera vez el jueves. La herramienta proporciona información sobre la distribución de la riqueza neta y sus distintos componentes -como la deuda o la riqueza en vivienda- entre diferentes grupos de hogares, clasificados en función de variables como su nivel de riqueza neta, la situación laboral o el régimen de tenencia de la vivienda. El supervisor bancario define la riqueza inmobiliaria como el conjunto de activos inmobiliarios de uso residencial, tanto dentro como fuera del territorio nacional. En 2011, cuando se puso en marcha la estadística, el 10% de los más ricos concentraba 34. 3% del valor de todas las viviendas, por lo que su peso ha crecido un 7. 5 puntos. El 50% más pobre, en cambio, ha hecho el camino inverso, pasando de una cuota del 20. 6 por ciento a una cuota del 12. 5%. Este grupo también ha perdido en términos absolutos, de 85. 000 millones a 77. 000 millones de euros. El Banco de España divide a los hogares en diez grupos iguales según su nivel de riqueza neta, del más pobre al más rico. Los cinco primeros se agrupan en el 50% más pobre y el resto se distribuye entre los distintos deciles de la parte alta de la distribución. Se observan comportamientos dispares. Los deciles sexto, séptimo y octavo pierden peso de forma testimonial en el reparto de la tarta a lo largo de la serie, mientras que la concentración de riqueza en vivienda se acelera paulatinamente en el grupo noveno y, sobre todo, en la cúspide. El sexto, por ejemplo, pasa del 8% de la riqueza en vivienda al 7. 3 por ciento, el séptimo, del 9. 8 por ciento al 9. 4 por ciento, y el octavo, del 11. 9 por ciento al 11. 8%. Todos ellos, sí, ganan cuando se analiza la riqueza en euros. El noveno decil, que aglutina a los hogares de rentas altas inmediatamente anteriores a la élite, concentra ya una parte muy relevante del valor total de las viviendas y aumenta su peso desde el 15%. 4% al 17. 2%. En términos absolutos, su riqueza en vivienda pasa de 638 000 millones de euros a unos mil millones. Acciones y fondos, en la élite. La concentración no se limita a la vivienda. Los datos del Banco de España permiten desglosar la riqueza de los hogares en otras variables y grandes bloques inmobiliarios y el patrón, con matices, se repite en buena parte de ellos. El décimo decil, el de los hogares más ricos, es claramente mayoritario en activos financieros con mayor potencial de rentabilidad, como las acciones cotizadas o la participación en fondos de inversión. En el caso de las acciones cotizadas, el peso del 10% más rico es abrumador. Este grupo concentra en torno al 86% del valor total (unos 14. 000 millones), muy por encima del resto de deciles, que apenas alcanzan una presencia residual en este tipo de activos. Se observan tendencias similares en las participaciones en fondos de inversión, donde el último cuarto del total (unos 459. 000 millones de euros) representa aproximadamente el 85% del total, lo que refleja una posición dominante en los mercados financieros. Lo mismo ocurre con la variable que analiza la riqueza empresarial, que incluye la suma del valor de los negocios por cuenta propia, más el valor de las acciones y participaciones no cotizadas. El 10% más rico acumula aquí el 1. 2 billones de euros, el 78% de todo el valor.
