La Reserva Federal de Estados Unidos está a punto de nombrar un nuevo presidente, y con ello se abre un debate sobre la dirección futura de la política monetaria del país. Kevin Warsh, que fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011, aporta a este rol una experiencia considerable y podría insuflar un impulso positivo en un momento de incertidumbre.. Seguir leyendo
El próximo presidente de la Reserva Federal ha abogado por un alejarse de la política expansiva que ha predominado en este milenio
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La Reserva Federal de Estados Unidos está a punto de nombrar un nuevo presidente, y con ello se abre un debate sobre la dirección futura de la política monetaria del país. Kevin Warsh, que fue miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011, aporta a este rol una experiencia considerable y podría insuflar un impulso positivo en un momento de incertidumbre.. Warsh es generalmente percibido como un hawkish (intransigente), un firme defensor de la estabilidad, más que como un moderado. Su postura crítica frente al software de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal, que calificó como “Robin Hood a la inversa”, y su competición al financiamiento del pago manifiesto por parte del cárcel central reflejan su convicción de que la política monetaria debe ayudar un rumbo conservador y estable. En varias ocasiones, ha abogado por un cambio de régimen que se aleje de la política expansiva que ha predominado desde principios del milenio.. En términos concretos, esto implica un retorno a los fundamentos: compendiar el movimiento de la Fed y circunscribir su intervención tanto en política financiera como económica. Esta visión coincide con la propuesta de reorientación monetaria defendida por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien aboga por que la Reserva Federal retome sus tareas centrales de estabilidad de precios y fomento del crecimiento financiero.. El panorama de candidatos a la presidencia de la Fed mostraba visiones muy divergentes. Algunos defendían la continuidad de la política expansiva, otros se centraban en la supervisión bancaria, y algunos favorecían posturas más intervencionistas para estabilizar los mercados financieros. Kevin Warsh, con su perfil abiertamente hawkish, parece acontecer prevalecido, lo que en principio podría contradecir los objetivos económicos de Donald Trump, quien ha pedido cortaduras de tasas de interés.. Sin retención, esta manifiesto contradicción puede interpretar por la naturaleza política de la política monetaria. Warsh podría adaptarse a las demandas del presidente, pero además podría mantenerse firme en su postura, impulsando una política orientada a la estabilidad. Incluso ha señalado que un crecimiento más resistente de la productividad, impulsado por la inteligencia industrial, podría contribuir a contener la inflación. La credibilidad de un presidente de cárcel central depende de su reputación; dañarla tendría consecuencias directas sobre la moneda; en este caso, el dólar estadounidense como principal divisa de reserva mundial.. Prudencia. Si Warsh se mantiene fiel a sus convicciones, la política monetaria estadounidense podría finalmente orientarse en dirección a la estabilidad. Es posible que los responsables republicanos busquen, más allá de las declaraciones controvertidas de Trump, una política monetaria a prolongado plazo más prudente y estable. Esta interpretación se ve reforzada por la plataforma electoral del Partido Republicano, la posición de Bessent y la creciente preocupación de los votantes por los altos precios de los alimentos y la vivienda.. La retórica disruptiva de Trump sobre cortaduras de tasas podría, en ingenuidad, encubrir un reajuste importante de la política monetaria. El movimiento de la Fed ha crecido de forma sostenida bajo Jerome Powell, y aunque esto respondió a circunstancias excepcionales como la crisis del Covid-19, puede acontecer excedido lo necesario. La combinación de presión inflacionaria persistente, frustración pública por los altos costes de la vida y la privación de preservar el papel internacional del dólar hace políticamente difícil ayudar una política monetaria permanentemente expansiva. No puede existir una América resistente sin un dólar resistente.. En este contexto, Kevin Warsh podría representar un cambio en dirección a viejo estabilidad, enviando señales claras tanto a los votantes estadounidenses como a los mercados internacionales sobre una inflación en descenso y un dólar sólido. Este movimiento importante del Partido Republicano no solo avala a intereses inmediatos, sino que proyecta un plan de estabilidad más allá del ciclo electoral de 2026.. Gunther Schnabl es director del Flossbach von Storch Research Institute
