Año nuevo, las mismas soluciones. La primera reunión del Banco Central Europeo de 2026 se ha saldado con una nueva pausa en los tipos de interés, la quinta consecutiva, en una decisión tomada por unanimidad. El Consejo de Gobierno ha enterrado todo activismo: el último movimiento fue en junio, hace ocho meses, junto con la inflación de la zona euro en el 1, 7% y a lo largo del umbral del 2% registrado en letras de bronce en la institución presidida por Christine Lagarde. Y Fráncfort no parece dispuesto a mover ficha a corto plazo. Ni hacia arriba, ni hacia abajo. . Seguir leyendo
Lagarde enfría la posibilidad de futuros recortes en el precio del dinero pese a la caída de la inflación en enero
Feed MRSS-S Noticias
Año nuevo, mismas soluciones. La primera reunión del Banco Central Europeo en 2026 se ha saldado con una nueva pausa en los tipos de interés, la quinta consecutiva. Con la inflación de la zona del euro en el 1. 7%, junto al umbral del 2% registrado en letras de bronce en el mandato de la institución presidida por Christine Lagarde, el Consejo de Gobierno ha enterrado todo activismo: el último movimiento fue en junio, hace ocho meses. Fráncfort confía en que la tasa actual del 2% sea suficiente para situar la inflación en la posición adecuada cuando se coloca en terreno neutral, donde ni enfrían ni estimulan la economía. Lagarde participará en una conferencia de prensa a partir de las 14h45 horas. . Sin previsiones económicas que presentar hasta marzo, y con el huracán comercial desatado por Donald Trump degradado a lluvia, la estabilidad domina la escena. Las Bolsas siguen en zona de máximos, sin signos de fatiga en los mercados financieros, el crecimiento de la zona euro resiste a la demanda interna, y el paro del 6. 2% nunca ha sido tan bajo. En este entorno de aparente calma, el enemigo cambia de cara: ya no preocupa la inflación elevada, sino su reverso, que los precios tiendan al estancamiento. Están contribuyendo a la caída del precio del gas natural, que influye en la formación de las tarifas eléctricas. Y a la debilidad del dólar, que ha perdido casi un 14% con el euro en los últimos 12 meses. Ambos fenómenos dan argumentos al sector palomero del Eurobanco, el más partidario de acelerar las bajadas de tipos. Sobre el papel, pensar que todo sube menos o incluso peor puede parecer positivo, pero cuando desemboca en deflación o se acerca a ella sus consecuencias son nefastas para la economía, porque fomenta un círculo vicioso en el que se posponen las decisiones de compra, se congelan los salarios y se resisten el consumo y la inversión. Nada indica que a corto o medio plazo se vayan a mantener los precios negativos que se observaron durante la pandemia – las últimas previsiones del BCE sitúan los precios en el 1, 5%. 9% este año y 1. 8% el siguiente- vayan a volver, pero si el contexto cambia y el margen de seguridad se aleja del 2% -en Francia, segunda economía del euro, los precios cayeron al 0. 4% en enero- volvería la presión para que el BCE devolviera los tipos. Hay riesgos latentes que sugieren que una mayor devaluación del dólar, y por tanto una menor inflación europea, no es un problema menor. Una Reserva Federal más seguidista con el deseo de Trump de recortar los tipos de interés bajo el nuevo liderazgo del sustituto de Jerome Powell acentuaría esa depreciación del billete verde. Esta tendencia a la baja de la inflación se refleja en cierta medida en el euro. Cortó su racha alcista en enero, lo que sugiere que el potencial del BCE para futuros movimientos a la baja, aún muy sutil, es cada vez mayor. El escenario central sigue siendo un 2026 en blanco, de inmovilismo en los tipos. . ]Noticias de última hora. Habrá una actualización en breve]
