Según ha informado Lecta a la Bolsa de Luxemburgo, la empresa es uno de los mayores fabricantes de papel de Europa y propietaria de la histórica Torraspapel. También ha conseguido aplazar el pago de los intereses de su deuda correspondiente de unos nueve millones de euros. Seguir leyendo.
Los acreedores permiten a Lecta aplazar el pago de 9 millones de euros en intereses
Noticias de MRSS-S
Lecta, uno de los principales fabricantes de papel de Europa y propietario de la histórica Torraspapel, espera cerrar su reestructuración a finales del próximo mes de abril y ha logrado además que sus acreedores le permitan aplazar el pago de los intereses correspondientes a su deuda por unos nueve millones de euros, según ha informado la firma a la Bolsa de Luxemburgo. El cierre del acuerdo está condicionado al cumplimiento de las autorizaciones reglamentarias y de competencia aplicables, por lo que la reestructuración aún puede tardar hasta tres meses en hacerse efectiva. Tras meses de negociación, la compañía cerró el pasado 2 de enero un acuerdo con sus principales accionistas y acreedores -los principales son los mismos, los fondos de capital riesgo Apollo, Cheyne y Tikehau- que permitirá un recorte de 400 millones de euros de su deuda. Lecta logra así un nuevo pelotazo de liquidez, al no tener que pagar los intereses de los seis meses cerrados en diciembre de los bonos que lanzó en 2024, por unos 320 millones y que vencen en dos años, ni de la línea de crédito por más de 100 millones de euros renovada en el citado ejercicio. Este toro le permitirá ahorrar unos nueve millones de euros que respaldarán la liquidez del grupo. El dinero no gastado se sumará a los 20 millones de euros de liquidez aportados por sus principales accionistas (accionistas y acreedores). Esto le dará tiempo para llegar con éxito a la fecha de entrada en vigor de la recapitalización. Lecta ha completado una reorganización de su negocio en cuatro unidades -papel fino, autoadhesivo, distribución y especialidades- y ha solicitado protección judicial para Condat SAS, propietaria de la fábrica de papel de Condat (Francia) el pasado octubre, tras registrar un ebitda negativo de 15 millones de euros en 2024. Lecta busca potenciales compradores para su negocio, al tiempo que congela temporalmente sus deudas, al tiempo que encapsula el efecto negativo de esta filial en sus cuentas. Esta reestructuración se produce en el contexto de una caída estructural de la demanda mundial de papel, que ha llevado al grupo a acelerar su proceso de reestructuración para reforzar su balance y mejorar su posición de liquidez. En cualquier caso, Lecta ha estado en el ojo del huracán desde su fallida salida a Bolsa en 2017. En 2019, que capitalizó más del 60% de los aproximadamente 600 millones de euros que controlaba la deuda cotizada, CVC, que en su momento controló el capital, entregó las llaves de Lecta a los bonistas. Tras esta operación, los fondos Apollo, Cheyne y Tikehau se mantienen como principales accionistas y refinancian la compañía en 2023. CVC desembarcó en Torraspapel en 1999, propiedad hasta ese año del grupo kIO, para incluirla en el conglomerado Lecta, en el que ya estaban la italiana Cartiere Garda y la francesa Smurfit Condat. Desembolsó por ella 312 millones de euros al grupo kIO, y asumió deuda por otros 264 millones: 300 años de historia de Torraspapel. Es uno de los principales fabricantes de la Península Ibérica en la fabricación y distribución de papel estucado y pasta química no estucada, así como de una amplia gama de papeles especiales. El grupo Lecta, con sede en Luxemburgo, cuenta con siete fábricas situadas en España, Francia e Italia. Las españolas están situadas en Leitza, Motril y Almazán. Además, esta última dispone de una fábrica de celulosa. Entre las siete acumulan una capacidad industrial de unos 2 millones de toneladas.
