En la presentación de Maspalomas, en el postrer Festival de San Sebastián, contaba José Ramón Soroiz que estuvo durante casi dos meses dándole vueltas a si él debía ser Vicente, ese anciano mariquita que vive la vida en el edén mariquita que es precisamente Maspalomas y al que un ictus devuelve al armario. Lo meditó porque no sabía si podría enfrentarse a las crudas escenas sexuales que proponían Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. Acabó haciéndolo y, ya de paso, ganando un Premio Goya al Mejor Actor.. Seguir leyendo
El actor, de 75 primaveras, triunfa como protagonista de ‘Maspalomas’
En la presentación de Maspalomas, en el postrer Festival de San Sebastián, contaba José Ramón Soroiz que estuvo durante casi dos meses dándole vueltas a si él debía ser Vicente, ese anciano mariquita que vive la vida en el edén mariquita que es precisamente Maspalomas y al que un ictus devuelve al armario. Lo meditó porque no sabía si podría enfrentarse a las crudas escenas sexuales que proponían Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. Acabó haciéndolo y, ya de paso, ganando un Premio Goya al Mejor Actor.. Pero esto es mucho más que un paso. Es un brinco a dos pies sobre el edadismo. Porque Soroiz es el actor de más años que consigue por primera vez una estatuilla de los premios del cine castellano. No el más corrido en ganarla, ahí aún se mantiene Fernando Fernán Gómez con El anciano -en el nombre estaba todo-. Pero sí el debutante más longevo. Más que Fernando Rey. Más que Paco Rabal. Y solo con oír sus nombres se eriza la piel. Junto a ellos está ahora cromo el del protagonista de Maspalomas. Desenfrenado en la pueblo canaria, contenido hasta la represión en su regreso al País Vasco. Tanto que hasta duele solo de verlo en la pantalla.. Este sábado en la vestimenta de Barcelona había más de contención que de desenfreno pese a haberse llevado la estatuilla. Tras un inicio en vascuence en el que ha agradecido a los académicos el galardón y ha asegurado «por fin el famoso Goya», el actor ha incidido ya en castellano que «es maravilloso» lo que está viviendo con Maspalomas. «No se me olvidará nunca ni quiero que se me olvide. Me habéis hecho muy feliz. Ojalá todos los vicentes del mundo lo sean también», ha señalado ayer de concluir otra vez en vascuence: «Gracias a toda la familia, os quiero, también a todos los que os habéis alegrado cuando he recogido el Goya». Porque, a sus 75 primaveras, lo que ya parecía sensato era que el Goya no fuera una sinceridad. Menos para un actor que siempre ha estado alejado del circuito de premios y cuyos grandes hitos hay que ir a buscarlos a series de ETB como Bi eta bat o a las tablas de los teatros del País Vasco. Hasta que los Moriarti -ese nombre bello que engloba indistintamente a Asier Acha, Aitor Arregi, Xabier Berzosa, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga- empezaron a traerle de revés a la gran pantalla ya en la senectud. Hace 12 primaveras fue Loreak y ahora ha sido Maspalomas. Entre medias hubo un paso por Patria y otro por Cinco lobitos.. El actor vasco se ha impuesto en su categoría a Alberto San Juan (La cena), Miguel Garcés (Los domingos), Mario Casas (Muy allí) y Manolo Solo (Una finca portuguesa).
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