El mercado se ha legado de bruces con la ingenuidad. Las maniobras militares y las amenazas de Trump sobre Irán, intensificadas en las últimas semanas, habían pasado de puntillas por los parqués. Pero una vez se han materializado, han provocado un vuelta extraordinario en las previsiones y el talante de los mercados. El contratiempo más duro llega por el frente energético: el suspensión del ajustado de Ormuz —paso importante del 20 % del crudo mundial— y la paralización de la producción de gas en Qatar han disparado los precios, reavivando viejos fantasmas inflacionistas. Hasta ahora, el exceso de propuesta había mantenido el crudo bajo control, ayudando a los bancos centrales a acercarse a su objetivo inflacionario. Ese consistencia tocado en la zona euro, más esquivo en EE UU a causa de los aranceles, está ahora en reprobación. Un encarecimiento prolongado del crudo podría intensificar las presiones sobre los precios y poner en aviso las expectativas de tipos.. Seguir leyendo
El economista director del BCE, Philip Lane, avisa del impacto del conflicto sobre los precios, mientras el tipo de interés de las literatura marca máximos en 12 meses
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El mercado se ha legado de bruces con la ingenuidad. Las maniobras militares y las amenazas de Trump sobre Irán, intensificadas en las últimas semanas, habían pasado de puntillas por los parqués. Pero una vez se han materializado, han provocado un vuelta extraordinario en las previsiones y el talante de los mercados. El contratiempo más duro llega por el frente energético: el suspensión del ajustado de Ormuz —paso importante del 20 % del crudo mundial— y la paralización de la producción de gas en Qatar han disparado los precios, reavivando viejos fantasmas inflacionistas. Hasta ahora, el exceso de propuesta había mantenido el crudo bajo control, ayudando a los bancos centrales a acercarse a su objetivo inflacionario. Ese consistencia tocado en la zona euro, más esquivo en EE UU a causa de los aranceles, está ahora en aviso. Un encarecimiento prolongado del crudo podría intensificar las presiones sobre los precios y poner en aviso las expectativas de tipos.. “Un aumento de los precios de la energía ejerce una presión al alza sobre la inflación, especialmente a corto plazo”, ha capaz el economista director del BCE, Philip Lane, en una entrevista con Financial Times. “Tal evolución sería negativa para el crecimiento”, ha añadido. El banquero central ha citado un mensaje del tira de 2023 que avisaba de un aumento sustancial de la inflación impulsada por la energía y una válido caída de la producción si un conflicto en Oriente Medio provocara una caída persistente del suministro energético. La magnitud del impacto procedente de Oriente Medio dependería “de la amplitud y la duración del conflicto», afirmó Lane. Añadió que “el impacto se vería amplificado si también diera lugar a una reevaluación del riesgo en los mercados financieros”.. Germán García Mellado, administrador de renta fija en A&G Global Investors, advierte que un crudo sostenido cerca de los 100 dólares añadiría presión inflacionista en las economías desarrolladas. “En un contexto en el que los precios ya superan los objetivos de los bancos centrales, el riesgo es un escenario de estanflación moderada: menor crecimiento por el encarecimiento energético y las disrupciones logísticas, junto con mayores presiones inflacionistas”, apunta. Para García Mellado, este ambiente complica la bordadura de los bancos centrales: mientras la Fed ve estrecho su ganancia para aplicar nuevos recortaduras si repuntan las expectativas de inflación, el BCE podría optar por prolongar una pausa o incluso deshumanizar su tono si el shock energético se consolida.. Los analistas de ING recuerdan que, tras el aumento de la inflación que siguió el inicio de la invasión en Ucrania, es poco probable que el BCE considere automáticamente transitorio un nuevo repunte del petróleo. “No obstante, para que se produzca una subida de tipos, la economía de la eurozona tendría que demostrar una clara resiliencia”, matizan. Pierre Wunsch, miembro del Consejo de Gobierno, señaló que por ahora el tira central optará por “mirar más allá” del repunte energético. Antes del conflicto, el consenso del mercado veía 2026 como un año de transición para el BCE, con los tipos estabilizados en el 2%. Los analistas de Goldman Sachs mantienen su ambiente de estabilidad, pero admite que si el encarecimiento de la energía genera posesiones de segunda ronda —vía salarios y costes de producción— el calendario podría adelantarse.. El cambio de expectativas han tenido un refleja inmediato en el mercado de deuda. Este martes ha colocado 5.943,5 millones de euros en literatura a seis y doce meses, con rentabilidades superiores al 2%. En el plazo a seis meses, el tipo insignificante se situó en el 2,077%, el más suspensión desde abril de 2025. En las literatura a un año, el rendimiento alcanzó el 2,13%, máximos de los últimos doce meses. También las rentabilidades de los bono estadounidenses han subido, más de 10 puntos básicos en dos días en su peor ráfaga desde octubre: la deuda con vencimiento en 2035 superó el 4%, la narración a 30 primaveras alcanzó el 4,7% y el bono a dos primaveras se situó en torno al 3,5%. La inflación y la política monetaria condicionan cada movimiento en el mercado de renta fija.. Al otro flanco del Atlántico, los futuros sobre los fondos federales todavía reflejan cautela. Antes del estallido del conflicto, el mercado anticipaba el inicio de los recortaduras en junio; ahora la probabilidad escasamente supera el 35%. Para entonces, la Reserva Federal contaría con un nuevo líder, ya que el mandato de Jerome Powell expira en mayo. Además de difuminarse las probabilidades de una reducción del precio del caudal a parte de año, las expectativas de un segundo retazo a parte de año escasamente alcanzan ya el 30%. La perspectiva de un shock energético complica el ganancia de maniobra de la Reserva Federal.. Los analistas de ING subrayan que, aunque la exposición comercial de EE UU al ajustado de Ormuz es limitada, el aumento de los precios mundiales del petróleo agravaría la flagrante crisis del coste de la vida. “Los consumidores estadounidenses ya están bajo presión, y los precios de la gasolina son sumamente sensibles políticamente de cara a las elecciones de mitad de mandato. El aumento del crudo también complicaría la futura política monetaria de la Reserva Federal”, destacan. Según cálculos de Goldman Sachs, un aumento sostenido del 10% en el precio del petróleo elevaría el IPC subyacente en cuatro puntos básicos y la tasa universal en 28 puntos básicos. En su ambiente central, la inflación interanual repuntaría del 2,4% en enero al 2,7% en mayo, antiguamente de moderarse. Si el shock energético se prolonga, podría acercarse al 3%.. En Reino Unido, las probabilidades de un retazo este mes rondan el 50%, frente al 80% de hace días, y el mercado ha borrado la posibilidad de una segunda descuento este año, cuando hasta ahora descontaba tres. Los analistas de Bloomberg Intelligence advierten que el conflicto en Oriente Medio pondrá a prueba la idea de un retazo del Banco de Inglaterra. Su regidor, Andrew Bailey, ha dejado claro que un aumento en los precios del petróleo podría convenir para prolongar la política monetaria estable. Y en la conferencia de política monetaria celebrada en Oslo, Sharon Kozicki, vicegobernadora del Banco de Canadá, destacó las virtudes de contar con un ámbito de inflación flexible, que permite a la institución disponer de ganancia de maniobra delante subidas bruscas de los precios.. La combinación de incertidumbre geopolítica y tensión energética devuelve a los mercados a un contorno incómodo: el de los shocks de propuesta. Y recuerda que el petróleo no solo mueve balances y curvas de tipos, sino que puede alterar la vida cotidiana de millones de personas y condicionar durante meses la dietario de los bancos centrales.
