Durante la crisis del petróleo de los abriles setenta, en California se decía que las gasolineras tenían un horario más estrecho que los bancos. Los conductores aparcaban sus automóviles contiguo al surtidor antaño del amanecer y se echaban a adormilarse repantigados en el asiento a la retraso de que abrieran. Las colas eran interminables. Eso cuando había poco que poner: las banderas verdes, amarillas y rojas servían para advertir, con solo un vistazo, si quedaba combustible, si solo lo había para vehículos de emergencias, o si las existencias se habían viejo y tocaba probar suerte en otra parte. El trance dio a entender al mundo que el suministro no podía darse por asegurado. Tampoco su bajo precio. Y dejó un trauma en la memoria colectiva que más de medio siglo luego, a otra escalera, resucitó con la erradicación en Ucrania, y ahora regresa con las turbulencias en Oriente Próximo.. Seguir leyendo
El conflicto de EE UU e Israel contra Irán reactiva la inflación y vuelve a percutir el faltriquera de los consumidores
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Durante la crisis del petróleo de los abriles setenta, en California se decía que las gasolineras tenían un horario más estrecho que los bancos. Los conductores aparcaban sus automóviles contiguo al surtidor antaño del amanecer y se echaban a adormilarse repantigados en el asiento a la retraso de que abrieran. Las colas eran interminables. Eso cuando había poco que poner: las banderas verdes, amarillas y rojas servían para advertir, con solo un vistazo, si quedaba combustible, si solo lo había para vehículos de emergencias, o si las existencias se habían viejo y tocaba probar suerte en otra parte. El trance dio a entender al mundo que el suministro no podía darse por asegurado. Tampoco su bajo precio. Y dejó un trauma en la memoria colectiva que más de medio siglo luego, a otra escalera, resucitó con la erradicación en Ucrania, y ahora regresa con las turbulencias en Oriente Próximo.. El conflicto con Irán pilla a medio planeta en proceso de desconexión de los combustibles fósiles, pero la dependencia se mantiene. La erradicación ha devuelto al consumidor a esa dinámica de control pormenorizado de gastos, según la cual algunos celebran ocurrir llenado el depósito antaño del manifestación de las hostilidades y otros lamentan no haberlo hecho. La diferencia para el faltriquera ha sido palpable desde el principio. Los precios de la gasolina y el diésel han recogido a toda velocidad el incendio agresivo, acelerando a su decano ritmo desde hace cuatro abriles, cuando otras bombas, las de Moscú, caían sobre Kiev. Nadie retraso que retrocedan tan rápido cuando todo se pacifique, lo que ha incentivado la reconocimiento masiva a las estaciones de servicio bajo la disertación de que los precios de hoy pueden ser más baratos que los de mañana.. Antes de que el Gloria de Teherán se tiñera de aburrido por el humo de las explosiones, guatar un tanque de gasolina de 55 litros costaba 81 euros de media en España. Ahora, supera los 88 euros. La diferencia se amplía de 78 a más de 90 euros en el caso del diésel. Y es probable que esos datos, del Boletín Petrolero de la UE publicado el pasado jueves pero con aniversario de corte del lunes, estén ya anticuados y se hayan rebasado. ¿Es factible un cambio de hábitos temporal para aliviar ese tajo al poder adquisitivo? “El análisis del comportamiento al volante en los últimos años muestra que es improbable reducir el gasto en combustible simplemente conduciendo menos. Solo se observaron desviaciones significativas durante los años de la pandemia, cuando la generalización del teletrabajo redujo la necesidad de desplazarse”, analiza Carsten Brzeski, caudillo de Macro de ING.. Una nueva transferencia está en marcha. Sus emisores, los conductores. Sus destinatarios, las petroleras y los países con más reservas de oro indignado. “Cuando los precios suben ganamos mucho dinero”, respondió Donald Trump a las críticas por el encarecimiento del crudo, del que EE UU es el primer productor universal.. Mientras las Bolsas se hundían, la mayoría de compañías del sector petrolero ha reaccionado a la erradicación con subidas, en pleno recálculo al subida de las tarifas de los carburantes. “Esto implica que los hogares de la zona euro volverán a tener que destinar una mayor parte de su renta disponible al combustible”, señala Brzeski. También ha sido inmediato el intención de la contienda sobre el gas natural y su impacto en la electricidad: vuelven las lavadoras a altas horas de la perplejidad para evitar picos de precios en hora punta. Vuelve la inflación.. Su retorno no estaba en las quinielas. Los bancos centrales se las prometían muy felices, especialmente el europeo, que afrontaba un plácido 2026 sin carestia de mover ficha. Solo dejarse arrostrar. Ahora, el debate sobre si debe o no subir los tipos de interés regresa, con el sector más duro, agazapado durante abriles, envalentonado frente a el shock en marcha. Un precedente, el del error cometido en 2021 y 2022, cuando Fráncfort defendió a capa y espalda que la subida inflacionista era transitoria, contamina el condición. ¿Está dispuesto el BCE a arriesgarse a que la historia se repita? ¿Sobrerreaccionará adecuado a esa mancha en el expediente de Lagarde?. La respuesta, como apunta el exsecretario del Tesoro italiano Lorenzo Codogno, está en el tiempo. “Suponiendo que el conflicto dure solo unas semanas y que la incertidumbre persista durante algunos meses, los precios de la energía se mantendrán altos en el primer semestre de 2026 y luego volverán gradualmente a los niveles previos al shock a finales de año. Esto reduciría el crecimiento del PIB de la zona euro en 2026 entre tres y cuatro décimas y aumentaría la inflación entre 1,5 y 2 puntos porcentuales. En este escenario de shock transitorio, el BCE no subiría los tipos de interés. En un escenario más adverso, los tipos comenzarían a subir en mayo o junio, y continuarían subiendo rápidamente”, augura.. Los mercados energéticos son el circunscripción donde se libra la batalla económica. Con el soledad del inflexible de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo universal, Irán amenaza con disparar el barril de petróleo a 200 dólares, poco difícil de imaginar —prepárense para lo impensable, recomienda, enigmático y con un punto aterrador, el Fondo Monetario Internacional—. La amanecer del domingo al lunes fue el ejemplo consumado del caos que pretende desatar el régimen integrista para empujar a EE UU a deponer las armas. El barril rozó los 120 dólares tras una subida meteórica en pocas horas. Un movimiento de pánico que se contuvo parcialmente con el anuncio de libramiento de reservas por parte de la Agencia Internacional de la Energía. Hasta la próxima arremetida.. La embestida inflacionista se dejará apreciar en los datos que se publiquen en marzo. Según el Instituto Complutense de Análisis Económico (ICAE), la energía añadirá al Índice de Precios de Consumo (IPC) castellano más de un punto, la fracción por el diésel, y la otra fracción por la gasolina y la electricidad. Eso quiere opinar que, omitido sorpresa, la subida de precios se irá más allá del 3% respecto a marzo de 2025. Y no solo la padecerán los conductores habituados a kilometradas o familias numerosas con ropa sucia apilada en el cesto.. El daño al poder adquisitivo trasciende al IPC, y apunta a la financiación y a la vivienda, que no forman parte del índice. El euríbor ha cerrado la semana por encima del 2,5%. El martes experimentó su decano subida diaria en 18 abriles, lo que anticipa un repunte de las cuotas hipotecarias y peores condiciones para quienes se endeuden próximamente para comprar una casa.. ¿Bajaría entonces el precio de comprar una vivienda si la crisis se recrudece? El precedente de la erradicación en Ucrania dice que no: si aceptablemente intereses más altos y menos capacidad de economía pueden contribuir a suavizar la demanda, hay factores que tiran en sentido contrario, como el encarecimiento de los materiales por la inflación. Además, España puede convertirse en destino tanto de quienes buscan abandonarse la zona de conflicto para establecerse en otro área, como de renta internacional a la caza de refugios seguros donde trastornar, propiciando un aumento de la demanda inmobiliaria.. Con el zarpazo inflacionista llueve sobre mojado. En España, los precios acumulan una subida del 23% desde 2021, antaño de la primera gran subida inflacionaria, que los salarios no han compensado. Los precios de los alimentos no se han normalizado, y la subida de la vivienda, que no recoge el IPC, aparece como el principal problema en las encuestas. Ello ha extenso un debate sobre hasta qué punto puede decirse que España va aceptablemente tirando de las potentes cifras de PIB y empleo, que contrastan con una percepción de estancamiento y dificultades para progresar en los hogares.. La erradicación no ayudará a cerrar esa brecha entre lo macro y lo micro. De un modo u otro, prácticamente todo el mundo se verá afectado. Como explica por videollamada Silke Lehmköster, directora caudillo de flota de la naviera alemana Hapag-Lloyd, la casa de campo del mundo, las cadenas de suministro se están adaptando a marchas forzadas. “Toda la carga que iba al golfo Pérsico tenemos que redirigirla, al igual que todos los barcos que normalmente harían escala allí. Con el tiempo, esto generará congestión portuaria”, dice desde un coche camino a Hamburgo.. Por motivos de seguridad, Lehmköster, que fue capitana antaño de directiva, y luego conoce al dedillo los mares donde se libra la refriega, evita dar detalles sobre cuántas embarcaciones de su firma se encuentran en la zona, pero como responsable del comité de crisis de Hapag está en contacto con ellas.“Los capitanes están haciendo un excelente trabajo y las tripulaciones también comprenden que esta es una situación nueva para nosotros. Se encuentran bastante bien, dadas las circunstancias”. La tensión es máxima: el pasado viernes, un barco portacontenedores de Hapag que se encontraba en el vago Pérsico fue atrapado por fragmentos de proyectil, pese a que no estaba tratando de cruzar el inflexible de Ormuz, sin provocar daños personales.. La incertidumbre ha atrapado de realizado a los que tienen mercancías en los océanos o planeaban pedirlas pronto. Oscar Calvo, director apoderado deJVC Shipping, con sede en Zaragoza, asesora estos días a numerosas empresas que preguntan sobre los seguros y recargos de combustible que deben avalar a las navieras, o quieren información sobre si sus productos se han conocido afectados y cuáles son sus derechos. “Se están acumulando mercancías que debían haberse cargado en buques de la zona, así que en pocos días esperamos desajustes, contenedores amontonados en puertos y falta de buques disponibles, lo cual puede provocar incrementos en los fletes”, advierte. ¿Se trasladará eso al consumidor en forma de subidas de precios? “Antes o después le llegará, igual que los aranceles. Estamos hablando de que se están aplicando recargos de 3.000 dólares a contenedores de 40 pies”. Es opinar, se paga prácticamente el doble por contenedor que antaño del conflicto.. Tras el bum pospandémico, cuando la inscripción demanda disparó los beneficios de las navieras, el aumento de la capacidad por la construcción de nuevos buques portacontenedores hacía pensar que el transporte náutico, que mueve más del 80% de las mercancías globales, desde alimentos a fármacos, muebles o electrodomésticos, se encaminaba con destino a un holgado periodo de precios bajos, pero el conflicto ha tirado por tierra esa previsión. Los buques son más lentos que los aviones, pero gracias a su enorme capacidad de carga son el modo más crematístico de arrostrar un objeto del punto A al punto B. Sin ellos no se entiende la globalización ni los bajos precios que se pagan por artículos que han viajado miles de kilómetros.. Al cóctel inflacionista se suma la fortaleza del dólar frente al euro, que encarece aún más las compras de energía en el foráneo. ¿Estamos entonces frente a un nuevo ciclo de inflación similar al acontecido por la erradicación en Ucrania? Para Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, hay nociones para pensar en las dos direcciones. En el costado más positivo, hay que recapacitar que antaño de la invasión rusa el contexto era ya inflacionario por el entorpecimiento universal en las cadenas de suministro, poco que ahora no sucedía. A eso se le añade otra gran diferencia. En aquel entonces, el economía embalsado durante los confinamientos salió como de una olla a presión que disparó el compra y aumentó la demanda con fuerza, lo cual contribuyó a que los precios subieran.. Ambas circunstancias pueden invitar a pensar que la inflación ahora es transitoria, pero Torres no rejón las campanas al revoloteo: Irán ha demostrado su capacidad para interrumpir el paso por el inflexible de Ormuz con minas y drones. Y no está claro que vaya a dejar navegar independientemente de nuevo cuando EE UU decida que la erradicación ha durado suficiente.. La visibilidad más allá de marzo es escasa. Querubín Talavera, economista caudillo para Europa de Oxford Economics, vaticina una inflación superior al 3% este mes, que puede incrementarse por encima del 4% esta primavera si los precios energéticos se mantienen como ahora. Eso supondría retroceder muchas casillas en la batalla contra la inflación: en España no supera el entrada del 4% desde hace tres abriles.. Pase lo que pase, los incrementos de precios ya se filtran a la hacienda. No solo en los combustibles o la electricidad, asimismo en los fertilizantes, los billetes de avión —las aerolíneas prevén hasta un 9% de subida— y otros productos. Las autoridades monetarias están vigilantes para que eso no se traduzca en los llamados artículos de segunda ronda que degeneren en un círculo vicioso de subidas de salarios que retroalimenten los precios. La peor pesadilla para un banquero central.. Hace unos meses hizo fortuna en los mercados el siglas TACO —siglas de Trump Always Chikens Out en inglés, Trump siempre se echa para antes, en castellano—. Era un modo de opinar que no había que dejarse arrostrar por el pánico tendero cuando el presidente de EE UU tomaba decisiones que golpeaban a las Bolsas, como los elevados aranceles, porque luego acababa negociando y rebajando sus pretensiones. Muchos esperan con impaciencia una nueva demostración del republicano en el arte de cejar. De ello dependen la hipoteca, la cesta de la transacción, y el saldo de la cuenta al guatar el depósito del coche.
