Miquel Valls (Móra d’Ebre, Tarragona, 1985) ha ido viviendo lo que es la tele, los cambios en cadena, los éxitos que van y vienen, las amistades y las cuchufletas, la progresiva e imparable politización de los programas. . . El copresentador de ‘Espejo Público’ en Antena 3 es «el único hombre que ha tenido la suerte de acompañar a las dos reinas de la televisión, Susanna Griso y Ana Rosa Quintana» y ahora también es novelista, ya que acaba de publicar ‘Ruido bajo la piel’, un thriller familiar y sentimental. Seguir leyendo
El presentador publica una novela y repasa el estado de la televisión y las tertulias: «Estamos politizando hasta las gallinas. . . pero funciona»
Miquel Valls (Móra d’Ebre, Tarragona, 1985) lleva 20 años viviendo lo que es la tele, los cambios de cadena, los éxitos que van y vienen, las amistades y las cuchufletas, la progresiva e imparable politización de los programas & amp, mldr, El copresentador de ‘ Espejo Público’, en Antena 3, es «el único hombre que ha tenido la suerte de acompañar a las dos reinas de la televisión, Susanna Griso y Ana Rosa Quintana» y ahora también es novelista, porque acaba de publicar un libro de música y música. »No soy escritor, pero sí narrador, es lo que he hecho durante 20 años en televisión». Lo que pasa es que en la tele el tiempo es muy limitado y no te puedes extender, así que la novela me ha cogido como una historia más en profundidad en la que yo he podido ser el director y he hecho lo que he querido. Es verdad que ahora toda la gente de la tele tiene un libro publicado. Los habrá buenos, los habrá malos, y entiendo que la editorial compensará publicando caras conocidas, no engañándome con eso. Es la última moda, y es como cuando se puso de moda el tamagotchi o el poke. Entiendo que pasará en algún momento y me encantaría leer a escritores que son obreros, panaderos, carniceros o peluqueros y no sólo a gente que sale en la tele, pero mientras esto funcione a las editoriales. . . . A mí me ha servido para escribir un libro que he sentido y del que estoy orgulloso. Debo reconocer que escribir una novela teniendo otro trabajo me parece una tortura. Es un trabajo al que tienes que dedicarle muchas horas y dejar muy claro que quieres hacerlo. Tuve muchas dudas al principio, pero el editor me animaba, empecé a escribir algo con la idea de devolver el dinero si veía que no iba a ninguna parte y acabó sirviéndome como descarga y terapia de duelo por la muerte de mi padre, que había sido un mes antes. Es todo una ficción, pero la historia muestra cómo se siente un hijo, en este caso una hija, al saber que su padre va a morir. Venía de ahí, había sido un proceso muy duro y escribir fue mi manera de soltarme. ¿Consiguió la televisión? No era tu vocación inicial. En realidad empecé en la radio. No quería hacer televisión porque pesaba 15 kilos más y llegué por casualidad. Tenía un profesor en la universidad que era el director de Información de TV3 y me animó a hacer prácticas allí. Hice la beca en el canal internacional y el último día, ya estaba de vuelta en la ciudad con mis padres, me llamó para un casting del canal 24 horas. No tenía ni puta idea de presentar un briefing, pero me cogieron y luego todo se ha rodado. Lo de los kilos es interesante porque parece que en los últimos años se ha diluido esa dictadura del aspecto físico en televisión. Sí, por fin se ha abierto al mundo real. La televisión tiene que ser una representación de todo el mundo. Ya no me pongo a ver a una chica o a un tío superguapo, quiero ver la sociedad tal y como es, con gente más alta, más baja, con más kilos, con menos kilos, con un acento, con otro. . . Este ha sido un cambio muy positivo que he notado desde que estoy en la tele. También hay cosas que han ido a peor & amp, mldr, . ¿En qué? Me preocupa el mensaje de confrontación que podemos estar transmitiendo en los últimos años. Por ejemplo, estoy viendo que hay muchos socios del programa que se han convertido en activistas políticos. Vienen, se sientan, sueltan su discurso y les da igual si lo que dicen es verdad o mentira mientras ayudan a su partido. Y te lo tienes que tragar, aunque sepas que en realidad no piensan eso o que están dando unos datos que no son reales, porque tu papel es moderar y no pensar. No creo que esto, que cada vez ocurre más, sea positivo ni para las tertulias ni para la sociedad. ¿Cuál es la responsabilidad de los bastiones políticos en la polarización actual? Bastante, porque somos los primeros en polarizarlo todo. Cuando llegas al programa, ya sabes perfectamente lo que el 90 por ciento de la gente que se sienta en el sofá va a decir sobre cada tema y, no nos engañemos, para eso les contratan. Es bastante curioso como defienden con vehemencia cosas que, a veces, no son reales o no piensan con un discurso que yo creo que ni ellos mismos se creen, pero que tienen que soltar porque es lo que su gente quiere defender. A veces pienso: «Ostras, por lo que pagan por la colaboración, ¿de verdad os compensa soltar esto, politizarlo todo, pelearos con el de enfrente o machacar un testimonio que ha perdido un padre o una madre? «. Estamos politizando pollos, huevos, suicidios, aviones, libros & amp, mldr, Todo. ¿Notas un cambio en los intereses del público? También es cierto que la sociedad lo compra. Sí. Hace cinco o seis años no interesaban las tertulias políticas o de actualidad, funcionaban mucho mejor los temas de entretenimiento y del corazón. Una tertulia política te tira mucho más que la vida de Terelu Campos o Isabel Pantoja. Nos interesaría mucho más conocer la vida de Sánchez, Ayuso o Feijóo que la de cualquier famoso. . Miquel Valls posa para la entrevista. Ángel Navarrete. ¿Le cuesta mantener la cara seria cuando escucha lo que en la tertulia? Sí, es para reírse mucho. Lo que pasa es que desde el principio me dijeron: «Tú no vienes aquí a pensar, vienes a moderar y a acompañar al presentador». Y alguna vez que me ha llegado algo, me lo han recordado, pero hay veces que es inevitable que se te escape una sonrisa porque algunos intentan colarte cada cosa que & amp, mldr, Estamos hablando de un tema que no tiene nada que ver con la política, de una película o de un cantante, y siempre te sale el típico que hace malabares para alejarse del gobierno o de la oposición, para poner su mensaje en todo. Es agotador, pero la gente se traga estos discursos. Hay muchas estrellas emergentes de la televisión que ya viven un poco fuera de órbita y dicen: «Nosotros no polarizamos, sólo defendemos nuestras ideas». No, lo siento, polarizas y defiendes las ideas de un bando, sean cuales sean, no necesariamente las tuyas. Y esto es especialmente evidente entre los jóvenes. ¿De qué manera? En que ya se han desarrollado en una cultura donde todo es política, todo lo que han conocido en televisión son las tertulias, y son mucho más conocidas que Alejandra Rubio, genera mucha más polémica en las redes como periodista que como conocida del corazón. Eso no es necesariamente malo. No. Lo que me preocupa es que todo va demasiado rápido, no somos capaces de hacer un análisis y nos estamos comiendo todos los días todo lo que nos llega. Por ejemplo, en el caso de la corrupción, ha habido tantos episodios que una cabeza humana es incapaz de albergarlos todos y acabamos normalizando que siempre hay políticos que mienten, roban y sólo trabajan para salvar su propio futuro. La normalización de esto es lo que me parece preocupante porque, cuando era pequeño, sentía admiración por los políticos y creo que era algo general. Pensaba que sabían mucho más que yo, y en Cataluña Jordi Pujol venía a tu pueblo a inaugurar un edificio y salías a la calle como si fuera una fiesta nacional. Ahora ya no sentimos ninguna admiración por ellos. . La verdad es que, con los años, supimos que los políticos del pasado tampoco eran precisamente perfectos. Es cierto y seguramente su imagen actual es injusta porque habrá políticos que realmente trabajen por los ciudadanos y no por sus propios intereses, pero es difícil verlos. No veo gente que trabaje de verdad para que bajen los alquileres, para que los jóvenes puedan comprarse una casa, tener un futuro y una vida digna que, en definitiva, es lo que sí tuvo la generación anterior. Hoy tenemos un futuro muy incierto, no sabemos hacia dónde vamos y estamos gobernados por personas que, creo, no están capacitadas para ello. Ni los que están, ni los que vienen. El nivel es muy bajo. . Trabajaste nueve años con Ana Rosa Quintana y ahora has sido la mano derecha de Susanna Griso. Sí, esto no lo puede decir nadie. Cuando llegué a Madrid, Ana Rosa me acogió como a un hijo más. He compartido muchas cosas con ella, grandes alegrías y grandes momentos. Creo que he crecido mucho profesionalmente a su lado. Y luego me divorcié de Ana para casarme con Susanna, a la que he entendido estupendamente desde el primer día. Me gusta mucho cómo te tomas la vida, siendo tremendamente profesional, pero sabiendo relativizar. . ¿Le sorprendió la politización de Ana Rosa? Ana Rosa tiene su editorial, que no tiene que ver con el programa. Es su opinión, es su cara y la verdad es que siempre ha sido muy aplaudida en redes desde según qué sectores. Es respetable. Profesionales como ella o Susanna, que llevan tantos años en televisión, pueden permitirse licencias que otros no y, si algo les molesta, decirlo. Es normal y se lo han ganado. Mantener una audiencia y un interés durante tantos años lo consigue muy poca gente, y no creo que lo consigamos ninguno de los que hemos llegado más tarde. La televisión ha cambiado y las grandes estrellas ya son pocas. Las dos lo son. Siempre se dice que la tele es la jungla y que no te puedes fiar de nadie, pero, sinceramente, no es lo que me he encontrado. ¿Has exagerado o he tenido suerte? Dale tiempo]risas]. Hay una cosa que siempre decía Ana Rosa, en el vestuario hay que tener las cosas claras y hay que saber muy bien cuánto tiempo hay que dejar porque un día estás y al siguiente puedes desaparecer. En la tele hay muchas espadas, lo que pasa es que siempre te encuentras tarde y mal de los que te han dado, es como cuando las parejas te son infieles. Cuando te dejan de querer en un sitio, nunca entiendes el motivo y la verdad la vas pillando con los años. He tenido la gran suerte de llevarme muy bien con todas las parejas, pero he visto grandes traiciones en el mundo de la TV. Todas ejecutadas sin mirar a los ojos, siempre por la espalda. Así que ten cuidado]ríe]. . Vale, vale. Lo tendré en cuenta. Al final en la tele casi todo depende del éxito y de la envidia. Si pasas de un par de tertulias a diez colaboraciones, un contrato de cadena y un pequeño espacio el fin de semana, los que hoy son tan grandes empezarán a cotillear y a decir que dónde vas con esos pelos y que ellos son mejores. . ¿Consigues desconectar de un mundo tan absorbente? Cuando era más joven, no, pero ahora soy capaz de salir del trabajo y decir: «Hasta aquí por hoy». Mi agenda está llena de okupas, prostitutas, delincuentes, abogados, y antes era incapaz de llevarme sus historias a casa. Pero pasan los años y te das cuenta de que no puedes vivir sólo por y para esto porque, si no, cuando esto se acabe, y se puede acabar en cualquier momento, no tienes nada. Después de tantos cambios de canal y de tipo de programa, ¿haces planes de futuro o dejas que fluya? Lo que tenga que venir, vendrá. Ahora se me da muy bien ‘ Espejo Público ‘, la verdad. Un programa matutino diario consiste en ponerte las pilas y vivir como si estuvieras en un convento. Tienes que cenar a las 9:00, no puedes hacer planes todas las semanas y a las 12:00 ya no te puedes levantar, pero creo que es una vida que me gusta ahora mismo. Si vienen más cosas, bienvenidas sean, pero que no me obsesionen.
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