Renfe ha iniciado oficialmente el proceso de licitación para la adquisición de 30 nuevos trenes de alta velocidad con una velocidad de circulación de 350 km/h. La inversión inicial del contrato asciende a 1 euro. 650 mil millones (impuestos incluidos), según el pliego de condiciones publicado en la plataforma de contratación del Estado. La licitación prevé una opción de prórroga para adquirir 10 unidades adicionales, lo que elevaría el importe total del pedido a 2, 150 millones de euros. Sin embargo, el valor global estimado del contrato es de 4, 145 millones de euros, lo que incluye el mantenimiento de los convoyes durante su vida útil, la posible solicitud de series adicionales y otros costes de explotación asociados. Seguir leyendo
La operadora estatal aparca temporalmente su proyecto de unir AVE Madrid y París ante las trabas administrativas
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Renfe ha iniciado formalmente el proceso de licitación para la adquisición de 30 nuevos trenes de alta velocidad con capacidad para circular a 350 kilómetros por hora. Según el pliego de condiciones publicado en la plataforma de contratación pública, la inversión inicial del contrato asciende a 1. 650 millones de euros (impuestos incluidos). La licitación prevé una opción de prórroga para la compra de 10 unidades adicionales, lo que elevaría el importe total del pedido a 2, 150 millones de euros. Sin embargo, el valor global estimado del contrato es de 4, 145 millones de euros, lo que incluye el mantenimiento de los convoyes durante su vida útil, la posible solicitud de series adicionales y otros costes de explotación asociados. Las empresas interesadas tienen hasta el 21 de abril para presentar sus propuestas técnicas y económicas. El plazo de ejecución del contrato se ha fijado en 78 meses (seis años y medio). Alstom, Siemens e Hitachi son los principales fabricantes que deciden aceptar este contrato. El objetivo de esta operación, que la compañía avanzó el pasado 26 de marzo, es sustituir las unidades más antiguas de la flota de alta velocidad. En concreto, Renfe tiene previsto sustituir los trenes de la serie 100 fabricados por Alstom, que circulan desde la inauguración de la línea Madrid- Sevilla en 1992. Actualmente, la operadora mantiene en servicio 22 de estas unidades, con una antigüedad de 33 años. Debido a la elevada carga de trabajo en el sector ferroviario mundial, Renfe ha priorizado la rapidez en los plazos de fabricación. El calendario de entregas prevé que las cinco primeras unidades deben estar listas para el mes 40 (tres años y cuatro meses). Una vez iniciado el suministro, el adjudicatario deberá entregar un tren cada mes y medio para completar toda la flota antes del mes 78. Los nuevos trenes deben tener una capacidad mínima de 450 plazas distribuidas en dos clases. El pliego también exige que las unidades sean totalmente accesibles para personas con movilidad reducida y dispongan de espacio para cafetería. El operador estatal pretende modernizar su capacidad para responder al crecimiento previsto de la demanda en los corredores de alta velocidad y media distancia (Avant). La urgencia de renovar el material rodante coincide con un periodo de recientes incidencias técnicas y operativas en la red. La dirección de Renfe ha señalado que factores externos, como la inestabilidad en Oriente Medio, han introducido incertidumbre en los costes de las materias primas y los componentes industriales. Este escenario obligará a los licitadores a ajustar sus previsiones de costes para los próximos seis años. Mientras Siemens e Hitachi parten de modelos ya consolidados como Velaro Novo y ETR 1000, la española Talgo trabaja en una nueva plataforma técnica para futuros concursos, centrada en suministros más allá de 2032. En paralelo al lanzamiento de este concurso, Renfe ha confirmado la suspensión temporal de su proyecto para conectar Madrid y París con alta velocidad. La decisión responde a las dificultades técnicas encontradas en el proceso de homologación de los trenes en territorio francés y a la falta de un horizonte temporal garantizado para su resolución. Fuentes de la compañía indicaron que se ha retirado la reserva de explotación de rutas en el Corredor París-Lyon. También se ha paralizado el plan de unir Barcelona con Toulouse, previsto inicialmente para 2025. El operador ha hecho depender la reactivación de estas rutas de las condiciones técnicas y operativas en Francia que permitan una operación viable. Las líneas internacionales existentes que conectan Madrid con Marsella y Barcelona con Lyon, cuyos servicios transportan un total de 650. 000 pasajeros anuales, no se verán afectadas por esta retirada estratégica. De momento, la prioridad de Renfe será consolidar su operación en el mercado doméstico español.
