Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han desarticulado una organización delictiva dedicada a la captación fraudulenta de líneas de telefonía móvil que causó un perjuicio económico de 1, 09 millones de euros a Telefónica, lo que supone el mayor fraude conocido por volumen económico registrado contra un operador en España. La operación conjunta se saldó con la detención de 12 personas y la incautación de 788 terminales de gama alta, tras una investigación que se prolongó durante dos años y medio. Seguir leyendo
La infiltración de las mafias en la cadena de distribución de los operadores, que constituye el principal medio de venta de smartphones de gama alta, da lugar a robos en la calle.
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Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional desarticularon una organización delictiva dedicada a la captación fraudulenta de teléfonos móviles que causó un perjuicio económico de 1, 09 millones de euros a Telefónica, lo que supone el mayor fraude conocido por volumen económico registrado contra un operador en España. La operación conjunta se llevó a cabo con la detención de 12 personas y la identificación de 788 terminales de gama alta sustraídos tras una investigación que se prolongó durante dos años y medio. El caso confirma un cambio en las redes de delincuencia tecnológica del país. El fraude actual ya no se basa en la distribución de dispositivos robados mediante hurtos en la vía pública, sino en la infiltración de mafias en las redes de distribución y las cadenas logísticas de los principales operadores, según fuentes del sector. Este canal logístico constituye la principal vía de comercialización de smartphones de gama alta en el mercado español, superando los volúmenes de las ventas físicas en tiendas y de las plataformas de comercio electrónico. La investigación policial se inició en noviembre de 2025 tras la presentación de una denuncia formal por parte de Telefónica, al detectar un aumento progresivo en el volumen de contratos de líneas irregulares. El método operativo utilizado por la red delictiva consistía en varias fases definidas que requerían especialización en ingeniería social y gestión logística. En la primera fase del proceso, los miembros de la organización obtenían datos personales de los ciudadanos mediante técnicas de ingeniería social y suplantación de identidad. Con esta información, la red tramitó a sabiendas la asignación de nuevas líneas telefónicas a terceros. A continuación, utilizaban la identidad de estas víctimas para solicitar la adquisición de teléfonos de gama alta mediante la modalidad de pago a plazos ofrecida por los operadores. Una vez que los sistemas comerciales de Telefónica aprobaban las operaciones, los terminales se enviaban a través de las empresas de transporte, según la nota de los Mossos de Braça difundida este fin de semana. La fase crítica de la operación delictiva fue la interrupción de la cadena de suministro física. La comisión del fraude dependía de manera indispensable de la cooperación y la colaboración activa de proveedores profesionales integrados en las plantillas de diversas empresas de transporte subcontratadas, según el informe de los Mossos d’Esquadra. Estos trabajadores desviaron los paquetes que contenían los dispositivos móviles de gama alta antes de que pudieran entregarse a sus destinatarios legítimos. Para encubrir la maniobra en los registros internos, los implicados introdujeron firmas falsas y simularon haber completado el proceso de entrega de acuerdo con los protocolos habituales, entrega
