Para Gracie Abrams (Los Ángeles, 1990), la etiqueta de «artista emergente» se ha ido reduciendo cada vez más. Lo que comenzó como garabatos en un cuaderno usado y canciones improvisadas a los ocho años se ha convertido desde entonces en lujosos estudios de grabación y giras mundiales que han alcanzado todo su potencial. Un cambio que resume años de trabajo, mucha —demasiada— voluntad y una cantidad increíble de talento. Esa transformación pareció hacerse mucho más evidente este viernes, el día en que se lanzó su nuevo álbum «Daughter From Hell».
Tras su gran éxito con *The Secret of Us* (2024), la estadounidense Gracie Abrams lanza *Daughter From Hell*, su tercer álbum de estudio y su proyecto más introspectivo sobre la familia y la salud mental
Para Gracie Abrams (Los Ángeles, 1990), la etiqueta de «artista emergente» se ha ido reduciendo cada vez más. Lo que comenzó como garabatos en un cuaderno usado y canciones improvisadas a los ocho años se ha convertido desde entonces en lujosos estudios de grabación y giras mundiales que han alcanzado todo su potencial. Un cambio que resume años de trabajo, mucha —demasiada— voluntad y una cantidad increíble de talento. Esa transformación pareció hacerse mucho más evidente este viernes, el día en que se lanzó su nuevo álbum «Daughter From Hell». Meses -¿ quizá años?- dedicados al lanzamiento de las 16 canciones que componen este tercer disco de estudio. Hija del infierno se llama. Un proyecto que nace del agotamiento mental, de la dinámica de trabajo ininterrumpido y de descuidar sus relaciones sociales. Ese nuevo infierno del que habla Abrams carece de llamas. No es mitológico, ni inventado. Más bien todo lo contrario. Es un espacio hecho de dudas, inseguridades y miedos, pero también teñido de disculpas e incluso arrepentimientos. La propia artista confirma el deseo de agradecer y homenajear a su familia –especialmente a su madre– por su resiliencia durante una adolescencia más que complicada. Hija del infierno. Hija rebelde, quizá. Y, aunque este no es el asunto principal sobre el que se construye la lírica de la estadounidense, sí que es el motor que soporta al resto de temas de amor y desamor que completan este Daughter From Hell.Hit the Wall y Look at my Life fueron las primeras canciones en salir como sencillos principales. Eso de «tarde o temprano se descubrirá / yo vivo en un patrón de colapsos emocionales» resuena en un público que se reconoce sin tapujos en sus letras, especialmente entre la famosa Generación Z. Seguido de Good reason e Imaginary friend, ambos sencillos que la propia Abrams ha filtrado en redes sociales o conciertos exclusivos. Porque la cantante florece cuando los focos la apuntan, cuando la crítica recita su nombre. Para entenderlo, solo hay que fijarse en la magnitud de su fenómeno, ese que hoy supera los 30 millones de oyentes mensuales en Spotify y que, lejos de disminuir, sigue creciendo sin descanso.El disco salió este viernes, sí. Pero las entradas para su gira mundial llevan ya tiempo a la venta. El Look At My Life Tour, que lleva el nombre de una de las canciones de su álbum y con el que la artista anuncia que está «muy de vuelta», tendrá lugar desde el próximo 2 de diciembre hasta el 28 de mayo de 2027, cuando llega a España: cierra su gira con dos conciertos en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Y de las 36.000 entradas a la venta tan solo quedan algo menos de 100.Se dice que no hay fórmulas mágicas para alcanzar un éxito como el suyo. Pero cuando las divas del pop y de la música Olivia Rodrigo y Taylor Swift la contratan como telonera en sus giras, lo exótico sería todo lo contrario. El de Gracie Abrams siempre ha sido un nombre asociado a los más grandes de la i
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