El «Nordic Noir» goza de una salud a prueba de asesinos en serie. A pesar de los apresurados obituarios y de la feroz competencia del mercado editorial, el suspense que emana del frío del norte de Europa vive su momento de esplendor. Tras décadas de hegemonía sueca y noruega, desde Henning Mankell y Stieg Larsson hasta Jo Nesbø, la región que ahora concentra la mayor producción y el mayor interés de los adictos al género es la remota y fascinante Islandia.
El clásico «noir nórdico» escandinavo ha dado paso al «azul nórdico», donde la violencia ya no es el elemento central y ha sido sustituida por la exploración del trauma, las relaciones humanas y la intimidad.
El «Nordic Noir» goza de una salud a prueba de asesinos en serie. A pesar de los apresurados obituarios y de la feroz competencia del mercado editorial, el suspense que emana del frío del norte de Europa vive su momento de esplendor. Tras décadas de hegemonía sueca y noruega, desde Henning Mankell y Stieg Larsson hasta Jo Nesbø, la región que ahora concentra la mayor producción y el mayor interés de los adictos al género es la remota y fascinante Islandia. . No es de extrañar: esta isla en mitad de la nada, rodeada de mares helados y unas condiciones climáticas extremas está volcada con la literatura desde la era de las sagas islandesas medievales. Y en el top 10 actual de libros más vendidos del país que más literatura compra per cápita del mundo, los dos primeros puestos los ocupan Satu Rämö y Ragnar Jónasson, que también encarnan los dos subgéneros más pujantes de esta corriente literaria: el bautizado como nordic blue y la resolución de misterios al estilo de Agatha Christie.. Ambos son la punta de lanza de una creciente nómina de autores que están redefiniendo el mapa de la ficción criminal en la isla, con el veterano Arnaldur Indridasson como referente ineludible. Nombres como los de Eva Björg Ægisdóttir, Yrsa Sigurðardóttir o Lilja Sigurðardóttir forman parte de esta nueva oleada de ficción criminal islandesa que parece dar la espalda al gore desmedido con propuestas que van desde el cozy crime hasta el thriller psicológico.. Rämö, autora finlandesa afincada en Islandia que acaba de publicar Huellas en los fiordos en España de la mano de Salamandra, define por correo electrónico el nordic blue que ella misma encarna como «una novela negra realista que dice algo sobre la sociedad que nos rodea, pero con una descripción de la violencia más leve que la del nordic noir».. ‘Los crímenes del sanatorio’, de Ragnar Jónasson, llegará a las librerías españolas en octubreBill Waters. Sus libros, protagonizados por la testaruda y empática detective Hildur Rúnarsdóttir, no se recrean en las atrocidades de los crímenes ni en el rojo de la sangre manchando la nieve, sino en «las relaciones familiares y las amistades importantes» y «los problemas sociales que se esconden bajo la superficie». Todo sucede en pequeñas comunidades que, a menudo, guardan secretos inconfesables. Sólo hace falta rascar la gruesa capa de hielo que los oculta.. Según Rämö, buena parte del éxito del nordic blue tiene que ver con la sensación de zozobra y los tambores de guerra que resuenan en distintas partes del globo. «En estos tiempos seguimos leyendo novelas policíacas, pero dado que la violencia está ahora tan cerca por los terribles conflictos bélicos que se libran en el mundo, es posible que las crudas descripciones de brutalidad ya no sean tan necesarias como hace 20 años».. Anik Lapointe, editora de Salamandra responsable de traer los libros de Rämö a España, coincide: «Desde la pandemia observamos una marcada tendencia hacia lecturas más ligeras y de evasión, con contornos menos duros. Es una reacción razonable ante tiempos de incertidumbre y desestabilización», explica esta experta en el género negro.. El nordic blue, afirma Lapointe, se puede definir como «un movimiento en la literatura negra escandinava que, aunque nos envuelve con los mismos paisajes melancólicos, fríos y lúgubres, pone el acento en la emotividad, las relaciones humanas, la exploración del trauma y la intimidad, y no tanto en mostrar la violencia gráfica».. En cualquier caso, no conviene generalizar. «Hay autores a los que simplemente les interesa más escribir sobre el lado oscuro de las cosas, mientras otros se preocupan más por el misterio o la psicología. Yo me siento más identificado con ese segundo grupo», matiza por videoconferencia Ragnar Jónasson desde su casa en Reikiavik.. Lilja Sigurdardottir, otra de las voces de la literatura islandesaOpale. El autor de la serie Islandia Negra y los cuatro libros protagonizados por la detective Hulda (todos editados por Seix Barral en nuestro país) sostiene que en los últimos años «ha habido una transición hacia algo un poco más luminoso». «Quizá eso simplemente coincida con la popularidad de todo lo que tiene que ver con la nostalgia por Agatha Christie. Mucha gente está intentando escribir estas novelas de misterio a la antigua usanza, que son más reconfortantes y menos violentas», remarca Jónasson.. El autor, que empezó traduciendo a Christie al islandés con solo 17 años, se ha convertido por derecho propio en un alumno aventajado de la gran dama del crimen y conoce bien las posibles causas de su éxito.. «Estas novelas fueron muy populares durante la Segunda Guerra Mundial y ahora estamos viviendo tiempos muy turbulentos», admite Jónasson. «En esas circunstancias, es lógico que la gente no quiera leer sobre violencia brutal, sino novelas de misterio que cuenten una buena historia y tengan un desenlace satisfactorio al final, en el que todo el mundo vuelva a estar a salvo».. El método que ambos autores han encontrado para suceder a Arnaldur Indridasson como principales referentes de la ficción criminal islandesa difiere, pero tiene algunos rasgos comunes: entornos remotos y aislados, protagonistas femeninas psicológicamente complejas y la naturaleza salvaje de Islandia como un personaje más.. El veterano Arnaldur Indridason es el referente de esta generaciónAFP. Isafjördur, el lugar en el que vive Satu Rämö con su marido islandés y sus dos hijos, «es un lugar muy tranquilo y pequeño, un pueblo de 2.500 habitantes donde nunca ocurre nada malo y el semáforo más cercano está a 350 km», explica la escritora, que trabajó como guía turística y corresponsal antes de dar el salto a la ficción.. La llegada de la pandemia la dejó sin trabajo y el tiempo libre fue el mayor acicate para su vocación literaria. «Se me ocurrió que quizá, por primera vez en mi vida, inventaría algo que no fuera real en absoluto. Pensé: ‘¿Y si aquí sucediera algo aterrador? ¿Cómo resolvería una pequeña comisaría unos presuntos asesinatos en serie, por ejemplo?’. Entonces me di cuenta de que tenía que escribir una novela negra».. Así nació Hildur, nombre de valkiria que en islandés antiguo significa batalla y encarna a la «doncella de la muerte encargada de decidir a quién le tocaba ganar y a quién morir en la guerra». La detective ideada por Rämö no llega a tanto, pero es una auténtica fuerza de la naturaleza que gestiona su ansiedad y sus traumas del pasado haciendo surf en las gélidas aguas del Atlántico norte. Ni los vikingos se atrevían a tanto.. Para la escritora finlandesa, la naturaleza salvaje de Islandia es, al mismo tiempo, el mejor trasfondo posible para sus historias, pero también un motor narrativo único. Cada año se producen en Islandia muchas más desapariciones por fenómenos climáticos extremos que homicidios. Ese ambiente hostil, lejos de alejar a las personas, las acerca.. «Por ejemplo, si alguien tiene un problema con su coche en la carretera, siempre habrá alguien que se detenga para ayudarle», explica Rämö. «La coexistencia entre el peligro y la calidez de las personas es una realidad y estas situaciones pueden constituir interesantes puntos de partida para una historia policíaca».. Yrsa Sigurdardottir alterna la novela negra con la ficción infantilAlamy. Entre fiordos remotos, zonas volcánicas y áreas costeras expuestas a temporales extremos también se mueven los personajes de Jónasson, aunque Hulda, su particular versión de Miss Marple [protagonista de una serie de novelas de Agatha Christie], desarrolla sus habilidades para resolver misterios desde la capital islandesa.. «Agatha Christie siempre elegía el escenario perfecto para el libro: un tren, una casa antigua, un barco o un avión», dice Jónasson. «Intento inspirarme un poco en eso, pero yo utilizo Islandia, con los pequeños pueblos y las casas abandonadas» como escenarios propicios para la resolución de crímenes convertidos en endiablados rompecabezas.. En su caso, la creación de esta mujer que lucha por sobrevivir en «el laberinto patriarcal de la policía islandesa», tiene que ver con su deseo de compensar la balanza con respecto a los habituales protagonistas masculinos torturados, alcohólicos y oscuros del nordic noir más clásico.. «El feminismo y los derechos de las mujeres han sido una prioridad absoluta en Islandia desde los años 80», explica Jónasson. «Y parece que ha funcionado: ahora mismo todos los puestos de alto nivel en Islandia los ocupan mujeres. La situación ha dado un giro completo en los últimos 40 años y eso es algo maravilloso de ver. Hulda viene de ese contexto».. Eva Björg también forma parte de la nueva generaciónE. M.. Sus novelas son una manera de «contar la historia de esta lucha a través de los ojos de una mujer que, en cierto modo, salió perdiendo, aunque las personas que vinieron después de ella se beneficiaron de sus luchas».. Ahora Jónasson se ha centrado en su sucesor, el comisario Helgi Reykdal, cuyo primer tomo, Los crímenes del sanatorio, llegará a las librerías españolas en octubre de la mano de Seix Barral. Una nueva serie en la que la propia Hulda reaparece como personaje secundario. «Se trata, en cierto modo, de cerrar el círculo».. Mientras algunos se empeñan en enterrar el nordic noir bajo una densa capa de nieve o lo consideran una fórmula agotada, la avalancha de títulos de autores como Rämö o Jónasson son la mejor prueba de su vigencia. El autor de La dama lo expone con claridad: «Mientras tengamos autores que aporten algo nuevo, este género sobrevivirá muy bien». Menos morbo y más misterio: larga vida al nordic noir.
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