Colapso histórico de las acciones de Intel. Las acciones tecnológicas estadounidenses se han desplomado este viernes un 28, 58 %, tras publicar unas previsiones para el cuarto trimestre por debajo de las estimaciones del mercado, ante la caída de las ventas en el mercado de los ordenadores personales. Este porcentaje supone que Intel ha registrado su peor jornada bursátil en 53 años. La mayor caída hasta la fecha se produjo en mayo de 1973, cuando se desplomó un 30 %. El 2 de agosto de 2024, se desplomó un 26 %, tras las pérdidas debidas al deterioro de su división de fabricación y al anuncio de 15 000 despidos. Con esta caída, Intel ha perdido más de 130 000 millones de dólares en capitalización bursátil, arrastrando a otras empresas del sector de los semiconductores, entre ellas Nvidia, Broadcom, Micro Technology y AMD, que también han sufrido fuertes caídas. Seguir leyendo
La empresa se muestra decepcionada con sus previsiones y sufre el impacto de la caída de las ventas de ordenadores personales para el cuarto trimestre.
Fuente: MRSS-S News
Caída histórica de las acciones de Intel. Tras publicar unas previsiones para el cuarto trimestre por debajo de las estimaciones del mercado, ante el descenso de las ventas en el mercado de los ordenadores personales, los valores tecnológicos estadounidenses se han hundido este viernes un 28, 58 %. Este porcentaje significa que Intel ha registrado su peor jornada bursátil en 53 años. La mayor caída hasta la fecha se produjo en mayo de 1973, cuando se desplomó un 30 %. El 2 de agosto de 2024, se perdió un total del 26 %, tras las pérdidas debidas al deterioro de su división de fabricación y al anuncio de 15 000 despidos. Con esta caída, Intel ha perdido más de 130 000 millones de dólares en capitalización bursátil y está arrastrando a otros grupos del sector de los semiconductores, como Nvidia, Broadcom, Micro Technology y AMD, que también han sufrido fuertes caídas. Antes de la sesión de este viernes, las acciones de Intel acumulaban una revalorización anual de más del 140 %, impulsada por la recuperación de la empresa (el avance anual se ha reducido ahora al 80 %), tras la reestructuración de las operaciones y el rescate llevado a cabo en el verano de 2025 por la Administración de Trump, SoftBank y Nvidia. En la operación, el Gobierno de Donald Trump comprometió una inversión de casi 9 000 millones de dólares con la compra del 10 % del capital de Nvidia, por valor de 5 000 millones. En este contexto, las acciones de SoftBank han caído este viernes en la Bolsa de Tokio casi un 6 %, prolongando su racha bajista de las últimas semanas debido a las dudas sobre las inversiones en empresas de inteligencia artificial (IA). La principal razón detrás de la caída bursátil de este viernes tiene que ver con los problemas de la cadena de suministro. Por un lado, los clientes de Intel, los fabricantes de ordenadores, se han visto obligados a subir sus precios de forma significativa en medio de la disparada de los precios de los chips de memoria que fabrican empresas como Samsung, SK Hynix o Micron. Todo el mercado de los ordenadores personales sufre la escasez de estos chips debido a la insaciable demanda de la inteligencia artificial y, como proveedor de otros componentes de gran importancia para este mercado, Intel también se ve afectada por su enfriamiento, resultado de la escalada de costes y precios. Por otro lado, la propia Intel sufrió problemas de suministro en su división de centros de datos, algo que lastró sus resultados. Más allá de las tensiones en las cadenas logísticas, a los inversores también les preocupaban los planes de gasto de la empresa. Intel prevé un fuerte aumento de las inversiones de capital el próximo año y advirtió de que no generará un flujo de caja positivo en 2027. En este contexto, Intel prevé unos ingresos de entre 15 000 y 16 000 millones de dólares, por debajo de los 17 000 millones esperados por los analistas. La empresa afirma que esta evolución se debe a una caída mayor de lo esperado en los ingresos procedentes de la mencionada venta de ordenadores personales. El sector se enfrenta actualmente a dos factores interrelacionados: la difícil comparación con el año pasado, cuando Microsoft dejó de dar soporte a Windows 10, lo que obligó a las empresas de todo el mundo a adquirir sistemas más recientes con Windows 11, y el aumento constante de los precios de los ordenadores personales, que está minando la demanda. El problema que plantea el frenesí del mercado informático no parece que vaya a resolverse pronto, ya que no hace más que echar más leña al fuego. «El precio de las memorias ha subido mucho. Mi predicción es que en 2027 será un problema muy grave para todos nosotros. No es algo que afecte solo a Intel, todo el mercado está conmocionado», afirmó el director ejecutivo de Intel, Lip-Bu Tan, en una entrevista. La empresa prevé que el mercado en su conjunto se reduzca un 10 % en 2027, tras una caída del 12 % este año. La empresa también sufrirá las consecuencias de una reciente explosión mortal en una de sus plantas de Israel, ajena a la guerra, que limitará su capacidad para satisfacer la demanda. Se espera que este incidente tenga un impacto en los ingresos del cuarto trimestre. Los ingresos del tercer trimestre alcanzaron un volumen de 16 500 millones de dólares, con un aumento interanual del 21 %, en línea con las expectativas del mercado. Intel registró un beneficio ajustado (beneficio por acción) de 0, 52, superando las previsiones de beneficio por acción de 0, 41 dólares. Por áreas de negocio, el segmento de productos, que incluye las ventas de sus procesadores para centros de datos y ordenadores personales, alcanzó los 15, 4 mil millones de dólares, frente a una estimación de 15, 5 mil millones. Las ventas de chips para ordenadores personales alcanzaron los 8. 1 mil millones, por debajo de la previsión de 8. 8 mil millones. Sin embargo, las ventas de centros de datos impulsaron el segmento, superando los 7. 3 mil millones, frente a los 6. 6 mil millones previstos. A pesar del panorama sombrío y del mínimo histórico, no todo fue negativo en las cuentas de Intel. En términos generales, las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial (IA) están generando una fuerte demanda de unidades centrales de procesamiento (CPU) de Intel para centros de datos. Y esta demanda sigue aumentando a medida que se incorporan más agentes de IA. A su vez, la división Intel Foundry, su rama dedicada a la fabricación de chips, generó 6. 7 mil millones de dólares en el tercer trimestre, superando la estimación de Wall Street de 6. 1 mil millones, con un aumento del 58 % interanual. La división Foundry de Intel está empezando a firmar acuerdos con clientes relevantes. Según The Information, Google ha encargado a la empresa la producción de tres millones de sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) personalizadas, mientras que Nvidia también estaría en conversaciones con Intel para la fabricación de sus chips. Del mismo modo, según Reuters, Intel también está en conversaciones con SK Hynix sobre un posible acuerdo que podría implicar que el fabricante de chips de memoria alquile espacio en la planta de fabricación de Intel en Ohio. En cualquier caso, Intel tiene un largo camino por delante. La empresa lleva años intentando alcanzar a sus rivales tras quedarse rezagada en la fabricación de chips avanzados. En términos geoestratégicos, Intel sigue siendo el único fabricante estadounidense de chips de última generación, por lo que su recuperación es crucial para la iniciativa de Washington de impulsar la producción de semiconductores en Estados Unidos.
