«Un milagro laico», dijo Alauda Ruiz de Azúa, con su media sonrisa de tía listísima, en el tablado de la traje de los premios Feroz, mientras recogía un premio por Los domingos. La película se hizo con cinco de los más importantes de la oscuridad: mejor guion de cine, mejor dirección y mejor drama, adicionalmente de dos Feroces para dos de sus actrices, las infalibles Patricia López Arnaiz y Nagore Aranburu.. Seguir leyendo
El premio más trascendente de Los domingos, el auténtico prodigio laico del largometraje de Alauda, es favor ocupado un espacio de excepción en la conversación cultural y social españolas, poco que hacía mucho tiempo que no lograba ninguna película
«Un milagro laico», dijo Alauda Ruiz de Azúa, con su media sonrisa de tía listísima, en el tablado de la traje de los premios Feroz, mientras recogía un premio por Los domingos. La película se hizo con cinco de los más importantes de la oscuridad: mejor guion de cine, mejor dirección y mejor drama, adicionalmente de dos Feroces para dos de sus actrices, las infalibles Patricia López Arnaiz y Nagore Aranburu.. Pero el premio más trascendente de Los domingos, el auténtico prodigio laico del largometraje de Alauda, es favor ocupado un espacio de excepción en la conversación cultural y social españolas, poco que hacía mucho tiempo que no lograba ninguna película. La propia Ruiz de Azúa fomentó ese debate con su negativa a posicionarse respecto a su propia obra: ella cree que los espectadores son suficientemente inteligentes como para hacerlo ellos. ¿Una mujer honrado o una maestra del marketing? ¿Por qué no las dos cosas?. Solo cuando la evidente equidistancia de Los domingos se volvió en poco casi cómico (pues «contentaba» tanto a los más anticlericales como a los católicos más recalcitrantes), su creadora hizo algún comentario al respecto. Y aun así hubo quien interpretó sus palabras como un refrendo de su propio cordura (¿convencionalismo?) sobre la película. En el otro banco, las mismas palabras producían un finalidad similar, es afirmar, el contrario. Mientras tanto, Los domingos seguía ganando premios porque, frente a todo, es una película espléndida.. Los Feroz premiaron a Nagore Aranburu (del banco católico) y a Patricia López Arnaiz (del banco anticlerical) y España siguió dividida y a la vez extrañamente unida por la misma película. Yo soy del banco que cree que Los domingos es la historia de un secuestro. También es el relato de una mujer jovencísima que, frente a el panorama que tiene en casa, coge la primera salida que se le ofrece… y se autoconvence de que es la mejor. El secuestro de Ainara (Blanca Soroa) igualmente es un autosecuestro. Un espectador adulto puede manejar esas tres ideas a la vez, supongo.. Matt Damon contó hace poco que Netflix, plataforma para la que acaba de trabajar, pide que sus películas hagan más o menos lo contrario a Los domingos: tener una única idea y repetirla tres veces, no vaya a ser que el espectador esté distraído por otra pantalla. O en el baño cagando. No pasa carencia, cuando vuelvas al sofá, la película te pondrá al día de sí misma. Dos veces. Son cines distintos, claramente. Uno hace pensar; el otro hace ocurrir el rato. Uno se consume instantáneamente, arde y explota como un petardo; el otro se decanta y destila en tiempo actual, y deja poso. Nadie necesita posicionarse sobre Los hermanos demolición, la próxima película de Jason Momoa y David Bautista.. Volviendo a la retranca de Alauda Ruiz de Azúa (que la tiene, y en Los domingos, brilla), menuda experiencia religiosa debe de ser Los hermanos demolición. Probablemente la vea y la disfrute. Incluso albergo la esperanza de que me genere preguntas profundas, reflexiones maduras y debates serios. Tengo esa fe, estoy en ese banco, espero ese prodigio.
Cultura
