Fluía la conversación, la química, el pimple. Inopinadamente, acabamos en una estante a medianoche. Estábamos en una novelística de Bolaño. Hojeando páginas, tomando cervezas con los libreros. Hay citas mágicas, igual que las hay malas, incluso pésimas. En otra ocasión, un pequeño intentó que hiciésemos un simpa. Otro bromeó con echarme poco en la bebida. Es la ruleta de Tinder. Evidentemente, yo igualmente habré sido una mala cita para muchos y, en alguna ocasión, tal vez buena. . Seguir leyendo
Las citas malas y los mensajes sin contestar ya no se sienten como dramas. Uno pasa rápido a otra cosa
Fluía la conversación, la química, el pimple. Inopinadamente, acabamos en una estante a medianoche. Estábamos en una novelística de Bolaño. Hojeando páginas, tomando cervezas con los libreros. Hay citas mágicas, igual que las hay malas, incluso pésimas. En otra ocasión, un pequeño intentó que hiciésemos un simpa. Otro bromeó con echarme poco en la bebida. Es la ruleta de Tinder. Evidentemente, yo igualmente habré sido una mala cita para muchos y, en alguna ocasión, tal vez buena.. Pensaba en ello mientras escuchaba a Arcadi Espada, preocupado por mis encuentros frustrados, por gusano «sometida a la intemperie» de las apps para sujetar. Lo cotilla es que esos microfracasos ya no se sienten como tales. Ya no hay drama, Arcadi: nos hemos acostumbrado a la prueba y error en el apego.. Una cita que no funciona, un match que se deshace, una conversación inacabada… Estamos tan habituados que el tropiezo resulta banal. Uno suele sobrevenir a otra cosa, a otra pantalla. El apego hecho videojuego.. Ya no hay drama… aunque sí desgaste.. Lo compruebo cada vez que aparece en Tinder un pequeño que pide «abstenerse las que…». Hace poco, pregunté a un amigo si con las chicas sucedía lo mismo. Sí, igualmente ocurría. Abstenerse quienes no van a contestar, quienes no pretenden estar, las que solo quieren seguidores en Instagram, los que solo buscan sexo de una perplejidad… Muchos hombres y mujeres exhiben su herida, su agotamiento, como carta de presentación.. Es el apego nítido hecho carne.. Ya lo advertía el sociólogo Zygmunt Bauman. Hoy en día, las relaciones amorosas son otra cosa. Frágiles. Inestables. Intercambiables. Las apps para sujetar han llevado al extremo todo lo que dijo Bauman del «amor líquido». Amor para consumo instantáneo. Sin compromiso, con vínculos que se acaban rompiendo fácilmente.. Pero aunque parezcamos anestesiados en presencia de estos microfracasos, seguimos necesitando el apego.. ¿Qué es para ti el éxito en la vida?, me preguntó hace poco mi mejor amiga.. Que me quieran.. Para todos.. Seguimos buscando apego, pero no solo el romántico. Necesitamos el calor de la tribu; el apoyo de los amigos; el apego por uno mismo. Y si hay apego, del tipo que sea, no estaremos nunca a la intemperie.. Mientras, por supuesto, continuaremos enganchados al videojuego de Tinder. Porque a veces sale poco bueno. Porque nos hace percibir acompañados. Porque, tras una mala cita, puede tener una buena historia.
Cultura
