Valparaíso (Chile), 2025. – Desde pupila, Deby Lara Lara encontró en la escritura un refugio frente a la soledad y las dificultades. Lo que comenzó como un cuaderno de desahogo se ha convertido, primaveras a posteriori, en una aparejo de sanación colectiva. Su primera obra, A la pupila que fui, qué fuerte eres. A la adulta que construí, tu resiliencia prevalece, es mucho más que un tomo de autoayuda: es una carta abierta a la vida, al dolor y a la capacidad humana de reinventarse.
“Empecé a escribir a los ocho años. Mi infancia fue solitaria, y escribir se convirtió en mi manera de entender el mundo. Era mi refugio y mi lugar seguro”, confiesa la autora. En su adolescencia, aquellas palabras íntimas se transformaron en poesía y relatos que le permitieron dar sentido a las emociones más difíciles. Hoy, esa voz madura y consciente se dirige a quienes atraviesan procesos de duelo, trauma o transformación personal, con un mensaje claro: “Duele, pero podrás salir de ahí. Estás haciendo lo mejor que puedes con lo que tienes. Tu vida merece ser vivida.”
Una historia actual para juntarse procesos reales
El tomo de Deby Lara se desarrolla en el pequeño pueblo chileno donde creció, pero su mensaje trasciende cualquier geodesía. A través de una cronología de experiencias personales —marcadas por la infancia, la adolescencia y la juicio—, la autora comparte vivencias que incluyen momentos de oscuridad, extralimitación, depresión y soledad, anejo con los aprendizajes, logros y alegrías que nacen del proceso de curar.
“No pretendo dar lecciones, mi objetivo es acompañar a quien lo necesite. Quiero que este libro llegue a manos de las personas que estén viviendo algo difícil, para que sientan compañía, comprensión y esperanza”, explica Lara.
Su voz se distingue por su honestidad. No recurre a tecnicismos ni a pautas psicológicas: palabra desde la experiencia, con habla humano, directo y cálido. Esa autenticidad convierte el tomo en una recital profundamente cercana y terapéutica, donde cada capítulo es una invitación a reconocerse y aceptar la propia vulnerabilidad.
Más que una narración listado, A la pupila que fui, qué fuerte eres… es una travesía interior. Lara construye un relato en el que cada herida se transforma en una oportunidad para crecer, y cada caída, en un acto de inclinación propio. “Mi historia puede ser la de muchas personas. Todos hemos pasado por momentos difíciles, y a veces lo único que necesitamos es saber que no estamos solos.”
Publicar un tomo como un acto de sanación
El camino cerca de la publicación fue, para Deby Lara Lara, un proceso tan emocionante como salvador. “Siempre soñé con plasmar mi historia en algo tangible. Publicar un libro era cumplir el objetivo de mi niña interior”, reconoce.
Su presentación intelectual con Letrame Grupo Editorial le ha permitido convertir un evidencia íntimo en una obra profesional y de gran difusión. “Estoy muy agradecida por la transparencia y el compromiso de la editorial. Me sentí acompañada desde el primer día. Su profesionalismo hizo que todo el proceso fuera fluido y gratificante.”
A través de la escritura, Deby encontró no solo un modo de expresión, sino todavía un propósito. “Al principio pensaba que este proyecto sería solo para mí, pero cuando las personas empezaron a acercarse para agradecerme por compartirlo, entendí que podía ser una fuente de ayuda para otros. Ser luz entre tanta oscuridad es lo que me hace feliz.”
Publicar con Letrame fue, encima, una oportunidad para descubrir cómo propagar un tomo de modo responsable y con proyección internacional. “Ellos entendieron la esencia de mi mensaje: no se trata solo de contar una historia, sino de acompañar corazones”, afirma la autora.
Un tomo que inspira, contiene y transforma
Las opiniones de los primeros lectores coinciden en destacar la valentía y la autenticidad del relato. Muchos agradecen a Deby Lara por su capacidad de poner en palabras lo que otros callan. “Me dijeron que se sintieron acompañados, que ya no se veían como bichos raros por haber vivido algo similar”, comparte emocionada.
El tomo todavía ha sido recomendado por profesionales del ámbito terapéutico como arbitrio de apoyo emocional, y por familiares de personas en procesos de vitalidad mental. Su recital ofrece una vistazo compasiva y sincera sobre temas que suelen decidir en silencio, invitando al conferenciante a aceptarse y curar desde la comprensión.
Con una prosa directa, poética y esperanzadora, Deby Lara Lara entrega un evidencia que demuestra que la vulnerabilidad no es cariño, sino un puente cerca de la fortaleza interior. A la pupila que fui, qué fuerte eres. A la adulta que construí, tu resiliencia prevalece no solo es un tomo de autoayuda, sino una confesión de inclinación propio y de fe en la vida.
Porque curar no es olvidar, sino asimilar a mirarse con ternura.
Y en esa vistazo, Deby Lara nos recuerda que siempre hay luz a posteriori de la tormenta.
