La economía mundial está experimentando un cambio fundamental, y no se trata sólo de una interrupción temporal. Este concepto fue el tema central de la mesa redonda sobre comercio internacional del Foro RIDGE 2025, celebrada en diciembre en la sede del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en Montevideo. Allí, académicos y responsables de la política económica abordaron los retos y oportunidades a los que se enfrenta América Latina en medio de un panorama global cada vez más fragmentado y cargado geopolíticamente. Lecturas complementarias
Las naciones latinoamericanas que combinen apertura, estabilidad y una estrategia de neutralidad saldrán victoriosas.
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Se está produciendo un cambio fundamental en la economía mundial, y esto es algo más que una pausa temporal. Este concepto fue tema central de la mesa redonda sobre comercio internacional del Foro RIDGE 2025, celebrada en diciembre en la sede del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en Montevideo. Allí, académicos y responsables de la política económica abordaron los desafíos y oportunidades que enfrenta América Latina en medio de un panorama global cada vez más fragmentado y moldeado por las tensiones geopolíticas. Gabriel Oddone, Ministro de Economía de Uruguay, introdujo el debate reiterando la necesidad de diversificar las organizaciones internacionales y de contar con aliados de confianza dedicados al multilateralismo. En un contexto donde el riesgo de un conflicto global trasciende lo meramente teórico, el enfoque de la integración global surge como una preocupación vital, especialmente para las economías pequeñas y abiertas. El orden global avanza hacia un marco más bipolar, centrado en Estados Unidos y China como polos primarios, mientras que Rusia actúa como fuerza disruptiva, especialmente en sus vínculos con Europa. En este contexto, los avances del acuerdo UE-Mercosur serían especialmente apropiados para consolidar un marco de normas comunes en medio de la desaparición del sistema multilateral. Desde la crisis financiera mundial de 2008, la primera gran sacudida que transformó permanentemente la economía mundial, los principios fundamentales de la economía abierta, como el libre flujo de bienes y factores, la especialización eficiente y los beneficios del comercio, se han enfrentado a un escrutinio cada vez mayor. Este problema presenta un doble desafío: defender las ventajas del comercio internacional y reconocer al mismo tiempo las tensiones sociales y los problemas de distribución provocados por la globalización en muchos países. Uruguay es un ejemplo de enfoque práctico en medio de esta incertidumbre. El país combina apertura comercial, diversificación de socios y neutralidad proactiva, lo que le permite evitar grandes conflictos geopolíticos.
