El gigante del juego Cirsa debutó en la Bolsa española el pasado verano con una colocación por unos 450 millones de euros. Destinó la mayor parte de ese dinero a amortizar deuda -345 millones de euros-, pero su propietario, el gigante estadounidense del capital riesgo Blackstone, también hizo caja por unos 53 millones. Y a partir del lunes 5 de enero, cuando concluya su compromiso de permanencia en el capital (lockup, en la jerga), tendrá vía libre para deshacerse de los 131. 7 millones de acciones que tiene en cartera y que están valoradas en unos 2. 000 millones de euros. Seguir leyendo
El gigante estadounidense del ‘ private equity ‘ controla 78. 4% de la empresa de juegos, valorada en unos 2. 000 millones. Podrá hacer caja a partir del lunes, una vez expirado su compromiso de permanencia
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El gigante del juego Cirsa debutó en la Bolsa española el pasado verano con una colocación por unos 450 millones de euros. Comprometió la mayor parte de ese dinero en amortizar deuda -345 millones de euros-, pero su propietario, el gigante estadounidense del capital riesgo Blackstone, también hizo caja por unos 53 millones. Y a partir del lunes 5 de enero, cuando concluya su compromiso de permanencia en el capital (lockup, en la jerga), tendrá vía libre para deshacerse de los 131. 7 millones de acciones que tiene en cartera y que están valoradas en unos 2. 000 millones de euros. La evolución del negocio de Cirsa durante los seis meses de su andadura en Bolsa ha sido sobresaliente según los analistas. Ha duplicado su beneficio neto en los nueve primeros meses del año y ha mejorado sus previsiones para el conjunto del ejercicio. El 25 de noviembre, día de la presentación de los resultados del tercer trimestre, estimó que sus ingresos en 2025 aumentarían entre un 8 y un 10 por ciento. 1% y el 8. 6%, hasta situarse entre 2. 325 y 2. 335 millones, cuando anteriormente había fijado el crecimiento en una horquilla de entre el 6% y el 8. 3%. Sin embargo, a la empresa que se encarga de la cotización de Joaquim Agut no le va tan bien. Apenas se mueve más allá de los 15 euros por acción en los que se fijó el precio de estreno de la Bolsa el 9 de julio. La OPV fue la segunda, y última, del año en España y concluyó con éxito. Participaron como coordinadores globales Barclays y Morgan Stanley, mientras que BBVA, Jefferies, Mediobanca, Société Générale y UBS fueron de alto rango. Alantra, BTIG, Renta 4 y Rothschild se unieron a ellos como co-colocadores. Lazard, por su parte, actuó como asesor independiente. El grupo gestiona unos 500 casinos y salas de juego, más de 85. 000 máquinas tragaperras y cuenta con una división de juegos en línea que crece con fuerza. Los analistas coinciden en que las cifras de la compañía cumplen las expectativas y recomiendan comprar sus acciones de forma unánime: las 13 casas que siguen a la empresa aconsejan invertir en ella a un precio objetivo medio cercano a los 20 euros por título, según Bloomberg. La acción alcanzó los 17. 2 euros en septiembre, pero dos meses después cayó a 12. 77 euros. Las fuentes consultadas señalan que el culpable de la mejor evolución de Cirsa en Bolsa es el sector al que pertenece, ya que la inversión en juego está vetada a un gran número de fondos de inversión. Y ello, a pesar de que la compañía se atribuye el mérito de su desempeño en materia medioambiental, social y de buen gobierno (ASG): «Durante el mes de noviembre, Cirsa ha escalado a la primera posición de su sector en ESG, según Sustainalytics, y a la tercera (. . . ), según Standard & amp, Poor’s ESG Score», señalaba la compañía en su nota de prensa con los resultados entre enero y septiembre. Los inversores también temen la dependencia regulatoria del negocio de Cirsa. Fecha indicada. En cualquier caso, Cirsa está a punto de cumplir medio año en Bolsa, y los inversores tienen rojo el 5 de enero. Ese día se acaba la obligación de Blackstone en el folleto de la OPV de no vender acciones (lock up, en la jerga) en los primeros 180 días de negociación. El propietario, que promovió la salida a Bolsa y vendió en ella una parte de sus acciones, se comprometió a no deshacerse de más títulos durante ese tiempo. Blackstone se había guardado la carta de vender otros 4. 5 millones de títulos a través de la opción de asignación adicional de la OPV, pero no pudo hacer uso de ella, ya que Morgan Stanley compró en el mercado esos títulos, que previamente le había prestado Blackstone, con el objetivo de estabilizar la cotización en los primeros días tras el estreno. Así, fuentes financieras apuntan a Cinco Días que es razonable suponer que la gestora de capital riesgo irá vendiendo paulatinamente su participación en la compañía, tras siete años en su capital. El folleto de salida a Bolsa especifica que, una vez finalizado el periodo de log-up, Blackstone será libre de vender sus acciones. E incluye un aviso a los accionistas: «Cualquier venta de cantidades sustanciales de nuestros títulos en el mercado por parte del accionista vendedor]Blackstone], o la percepción de que tales ventas podrían producirse, podría provocar una caída del precio de mercado de nuestras acciones, lo que conlleva un riesgo significativo para los inversores». El bloqueo de los directivos, por su parte, vencerá el próximo mes de julio: más de diez ejecutivos controlan 1. 6% del capital, mientras que su presidente tiene el 1. 3% y el consejero delegado, Antonio Hostsch Fou, el 0. 7%. Blackstone, además del dinero que ingresó con la venta de acciones de la OPV, ha cobrado unos 260 millones en dividendos entre 2023 y el presente ejercicio, cantidad a la que se sumará la retribución que Cirsa pagará a partir de las cuentas de 2025 y que se ha fijado en el 35% del beneficio neto ajustado. Manuel Lao, que la había fundado en Terrassa en 1978, compró el negocio a la firma de capital riesgo en 2018 en 2018. El importe de la transacción fue de unos 2. 2. 000 millones, deuda por unos 1. 000 millones incluida.
