Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) recibe como cualquiera esperaría que recibiera Enrique Bunbury. Impoluto infeliz, sombrero poblano y botas camperas. Inflexión teatral y frases alargadas como si estuviera delante el micrófono, como si se estuviera dirigiendo a su sabido. La letrero misma de sí mismo, la del personaje musical, convertida en verdad delante nuestros luceros. Y aquí viene. El cantante aragonés presenta su 14º cuaderno en solitario, el sexto en diez abriles, ‘De un siglo inicial’
Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) recibe como cualquiera esperaría que recibiera Enrique Bunbury. Impoluto infeliz, sombrero poblano y botas camperas. Inflexión teatral y frases al
Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) recibe como cualquiera esperaría que recibiera Enrique Bunbury. Impoluto infeliz, sombrero poblano y botas camperas. Inflexión teatral y frases alargadas como si estuviera delante el micrófono, como si se estuviera dirigiendo a su sabido. La letrero misma de sí mismo, la del personaje musical, convertida en verdad delante nuestros luceros. Y aquí viene. El cantante aragonés presenta su 14º cuaderno en solitario, el sexto en diez abriles, ‘De un siglo inicial’. «Estoy en un momento vital mío en el que me apetece más la introspección que la comunicación. Yo me pongo nervioso haciendo entrevistas porque no es mi terreno, es un lugar que no me corresponde», expone el cantante. Y sigue: «Mi expresión es artística, todo esto es palabrería que no va a ningún lado y no significa absolutamente nada. Lo que digo no es importante, lo importante es lo que hago en mis canciones. Todo esto es sacarme del tiesto». Bunbury, una vez más siendo Bunbury.
Noticias de Cultura
