El recuerdo de la burbuja inmobiliaria que estalló hace casi dos décadas sigue proyectando su sombra. Cuatro de cada diez ejecuciones hipotecarias que se iniciaron entre enero y marzo de este año corresponden a préstamos firmados entre 2005 y 2008, en plena euforia previa al estallido, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Muchas de las familias que entonces accedieron a un mercado laboral nuevo y asequible, con créditos asequibles y accesibles, tienen dificultades para hacer frente a sus cuotas. En los peores momentos de la crisis financiera provocada por el coronavirus, el número total de estos procesos de embargo en viviendas habituales por impago, que pueden acabar, con el tiempo, en un desahucio, se ha incrementado un 37, 2% en el último año, una subida sólo comparable a la registrada entre 2020 y 2021, en el mismo periodo. Seguir leyendo.
Según el INE, cuatro de cada diez procesos de embargo realizados en el primer trimestre de 2026 son consecuencia de créditos adquiridos entre 2005 y 2008, según el INE.
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El recuerdo de la burbuja inmobiliaria que estalló hace casi dos décadas sigue proyectando su sombra. Cuatro de cada diez ejecuciones hipotecarias que se iniciaron entre enero y marzo de este año corresponden a préstamos firmados entre 2005 y 2008, en plena euforia previa al estallido, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Muchas de las familias que entonces accedieron a un mercado laboral nuevo y asequible, con créditos asequibles y accesibles, tienen dificultades para hacer frente a sus cuotas. En los peores momentos de la crisis financiera provocada por el coronavirus, el número total de estos procesos de embargo en viviendas habituales por impago, que pueden acabar, con el tiempo, en un desahucio, se ha incrementado un 37, 2% en el último año, una subida sólo comparable a la registrada entre 2020 y 2021, en el mismo periodo. Seguir leyendo.
