El magnate Elon Musk ha reconocido por primera vez que estudia la fusión de las dos empresas en las que participa: SpaceX y Tesla. Una integración que, de llegar a concretarse, crearía un gigante tecnológico con capitalización de 3,5 billones de dólares con intereses en la inteligencia artificial, la conectividad, el negocio aeroespacial y automoción que se colocaría entre las cinco empresas más valiosas del mundo.
La operación, esperada desde hace meses por los analistas, podría crear un gigante de más de tres billones de dólares de capitalización
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El magnate Elon Musk ha reconocido por primera vez que estudia la fusión de las dos empresas en las que participa: SpaceX y Tesla. Una integración que, de llegar a concretarse, crearía un gigante tecnológico con capitalización de 3,5 billones de dólares con intereses en la inteligencia artificial, la conectividad, el negocio aeroespacial y automoción que se colocaría entre las cinco empresas más valiosas del mundo.
Sería la mayor de la historia, y sus mareantes cifras son la culminación del sueño empresarial iniciado en 1999 con la creación de PayPal y su posterior venta a eBay. Para ponerle la guinda, aún habrá que esperar a que la vida “sea multiplanetaria a través del universo”, en palabras del propio Musk, quien desde hace meses ha ido dejando entrever su predilección por una operación de este tipo. “Como se puede apreciar en las numerosas colaboraciones en tantos frentes con SpaceX, cada vez hay más coincidencias”, aseveró en julio tras la presentación de los resultados del segundo trimestre de Tesla. Una de esas colaboraciones ha dado como fruto el Roadster, un coche volador recién presentado, que llegará al mercado en 2028.

La fusión de SpaceX y Tesla crearía un gigante con una capitalización de más de tres billones de dólares, que se situaría aún por debajo de cinco de las siete magníficas (Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon). En julio, semanas después de su estreno en Bolsa, SpaceX alcanzó una capitalización máxima de 2,64 billones de dólares, valoración que se ha ido diluyendo conforme se asentaba la cotización de la empresa y los inversores especulativos que entraron en la oferta pública de venta (OPV) han ido deshaciendo sus participaciones. También ha influido la incertidumbre creciente sobre la IA y la financiación de los centros de datos. Aun así, vale dos billones, más que el récord alcanzado por Tesla en 2025 de 1,7.

Preguntado por los analistas sobre si ve con buenos ojos una posible fusión, el empresario de origen sudafricano y primer billonario del mundo respondió este martes que sí, aunque añadió que por ahora no hay ninguna decisión tomada y que solo se han creado comités especiales para analizar la posible operación. “Los comités especiales no han llegado a un acuerdo sobre los términos de ninguna transacción y no hay garantía de que lo hagan, pero creo que la fusión de las empresas tiene mucho mérito”, aseguró en la rueda de prensa posterior a la publicación de los resultados trimestrales de SpaceX.
Musk, según él mismo reconoció, incurre en un conflicto de intereses por su papel en ambas empresas, por lo que se mantiene al margen de cualquier debate. El empresario es el principal accionista de las dos compañías: posee un 10,45% del capital de Tesla, porcentaje similar al que ostenta en SpaceX a través de acciones de clase A (10,5%). Ahora bien, su poder en SpaceX es mucho mayor, dado que controla un 71,4% de las acciones de clase B que tiene la compañía y que otorgan más derechos de voto por acción: diez por cada título, un voto por cada acción de clase A.
El empresario recalcó que “no se debe asumir que la fusión esté hecha” y que, llegado el caso, los accionistas de ambas compañías deberían aprobarla. En concreto, añadió, la operación debería contar con el visto bueno de los titulares de al menos el 50% de las acciones de Tesla. Vox populi, vox dei (la voz del pueblo es la voz de Dios), suele ser una de sus frases preferidas en X.

Hacer cábalas con las cuentas de una hipotética empresa conjunta es complicado, habida cuenta de la transformación de SpaceX durante los últimos nueve meses. La compañía, que integró en febrero xAI, matriz de X, ha experimentado una profunda transformación de sus ingresos gracias al fuerte crecimiento del negocio de los centros de datos derivado de la adquisición de xAI. Los centros de datos terrestres —Musk aspira a disponer de centros de datos orbitales a partir de 2028— generaron unos ingresos de 7.560 millones de dólares en el último trimestre y son ya el negocio que más dinero aporta a la compañía. Se sitúan así por delante del negocio de conectividad (articulado en torno a Starlink), que facturó un 70% más en los últimos 12 meses, y del negocio espacial, cuyos ingresos superan los 1.700 millones de dólares.
Pese al fuerte crecimiento de los ingresos de SpaceX, que aumentaron un 161% en el tercer trimestre hasta los 14.500 millones, sus cifras son todavía reducidas en comparación con las de Tesla: la facturación del fabricante de coches superó los 28.200 millones de dólares en el segundo trimestre.

Si los ingresos han variado sustancialmente, también lo ha hecho el beneficio. SpaceX ha pasado de perder 4.937 millones de dólares en 2025 a obtener un beneficio neto de 4.400 millones de dólares en el tercer trimestre de este año, frente a las pérdidas de 1.054 millones de un año antes. Aun así, en el balance de los nueve primeros meses del año, SpaceX acumula unas pérdidas de 413 millones de euros.
Frente a los números rojos de SpaceX, y a falta de que este miércoles al cierre de los mercados Tesla publique sus resultados, el fabricante de coches eléctricos ganó 1.114 millones de euros en su segundo trimestre fiscal, un 5% menos que un año antes. Estas cifras quedan muy alejadas de las ganancias registradas en el tercer trimestre fiscal de 2023, cuando la compañía obtuvo un beneficio de hasta 7.928 millones de dólares.

Entonces, ¿y el anillo, pa’ cuándo?, que diría Jennifer Lopez. Los analistas se han apresurado a hacer sus apuestas sobre cuándo se producirá la fusión entre SpaceX y Tesla y a qué precio. Gene Munster, de la gestora Deepwater Asset Management, ha asegurado a Reuters que “al principio, habría dicho que había un 90% de probabilidades de que algo sucediera en los próximos dos años. Ahora creo que hay un 95% de probabilidades. Incluso podría ocurrir el año que viene. Pero claramente hay un impulso interno en torno a la operación y creo que, al final, sucederá”.
Para Daniel Newman, director ejecutivo de la firma de análisis The Futurum Group, “la fusión era prácticamente inevitable desde el anuncio de la salida a bolsa de SpaceX… En resumen, las dos compañías aúnan espacio, IA, autonomía y robótica, y podrían considerarse la empresa mejor posicionada del planeta para lo que está por venir”.
Entre los analistas que siguen a ambos valores, son pocos los que ponen números a la hipotética ecuación. Dan Ives, socio de Yorkville Ives, apunta a que el precio de la acción de Tesla debería situarse en 550 dólares. En la actualidad, su acción cotiza a 386 dólares.
