Aún faltan casi dos primaveras para que expire el mandato de Christine Lagarde al frente del BCE, pero la carrera por su sucesión ya ha comenzado en los despachos y en las quinielas de los economistas. Al ganancia de la presidencia, cuyo mandato concluye en noviembre de 2027, en los próximos meses la institución afrontará la renovación de otros tres de los seis puestos de su Comité Ejecutivo, empezando por la vicepresidencia, hasta ahora en manos del castellano Luis de Guindos. Su salida, prevista para el próximo mes de mayo, abre así un nuevo capítulo en la pugna por el poder monetario europeo y despeja el camino para que el exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, emerja como uno de los nombres con más opciones.. Seguir leyendo
España exploración ayudar su peso en el entraña de gobierno y hacer conllevar su liderazgo en el crecimiento
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Aún faltan casi dos primaveras para que expire el mandato de Christine Lagarde al frente del BCE, pero la carrera por su sucesión ya ha comenzado en los despachos y en las quinielas de los economistas. Al ganancia de la presidencia, cuyo mandato concluye en noviembre de 2027, en los próximos meses la institución afrontará la renovación de otros tres de los seis puestos de su Comité Ejecutivo, empezando por la vicepresidencia, hasta ahora en manos del castellano Luis de Guindos. Su salida, prevista para el próximo mes de mayo, abre así un nuevo capítulo en la pugna por el poder monetario europeo y despeja el camino para que el exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, emerja como uno de los nombres con más opciones.. El economista castellano, hoy director común del Banco de Pagos Internacionales (BPI), figura conexo al exgobernador del Banco de Holanda, Klaas Knot, entre los favoritos. En una investigación del Financial Times entre 70 economistas, el 26% se decantó por Hernández de Cos, escasamente dos puntos por delante del candidato holandés (24%). El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, subrayó en una entrevista en la Cadena Ser el pasado 1 de enero que España debe ayudar “una representación fuerte” en el entraña que custodia el euro. Muy por detrás quedan quienes han manifestado abiertamente su interés por suceder a Lagarde: la miembro del Comité Ejecutivo Isabel Schnabel y el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, que solo recabaron el apoyo del 14% y el 7% de los encuestados, respectivamente.. La presidencia del BCE no solo va acompañada de una sobresaliente premio económica —el salario colchoneta alcanzó los 466.000 euros en 2024—, sino que encierra implicaciones políticas de gran calado. En una eurozona lastrada por tensiones internas, fragmentación regulatoria y una complejidad burocrática persistente que obstaculizan el tesina de integración, el cárcel central ha ejercido como la principal áncora de estabilidad en los momentos de longevo turbulencia, desde la crisis de deuda soberana hasta el impacto crematístico del estallido de la pandemia.. Aunque Alemania ha empezado a perder tracción, sigue siendo la longevo riqueza del pedrusco. Sin bloqueo, desde la creación del BCE en 1998, el titán europeo nunca ha ocupado la presidencia de la institución. Para muchos, situar a un candidato teutón al frente del organismo sería una forma de contrarrestar el auge de las fuerzas extremas en el país. Otros recuerdan, no obstante, que con una Comisión Europea liderada por la alemana Ursula von der Leyen, las opciones de repetir ese estabilidad doméstico en la cúpula europea se diluyen.. En el tablero político europeo, España no quiere perder su puesto. Así lo ha expresado el responsable de Economía, que en sus últimas intervenciones ha señalado que encima de ser el cuarto socio del BCE, “la economía española está liderando el crecimiento a nivel europeo y tiene que ocupar el espacio que le corresponde”. La renuncia el pasado noviembre a disputar la presidencia del Eurogrupo fue interpretada como un movimiento táctico para concentrar hacienda político en un objetivo de longevo valor: conservar una arnés en el núcleo duro del BCE. Tras la designación del ministro difícil de Finanzas, Kyriakos Pierrakakis, al frente del Eurogrupo y la aparición, a finales de 2024, del portugués António Costa a la presidencia del Consejo Europeo, el planisferio de poder comunitario se ha reordenado. En ese nuevo estabilidad, muchos ven en la presidencia del BCE la última gran palanca para que España mantenga influencia verdadero en la casa económica y financiera de la Unión.. A su dilatada experiencia y a su afectado perfil tecnócrata, Hernández de Cos suma un hábitat no último en el reparto de poder europeo: su origen. En casi 28 primaveras de historia del BCE, la presidencia ha recaído en dos franceses —Christine Lagarde y Jean-Claude Trichet—, un holandés, Wim Duisenberg, y un italiano, Mario Draghi, dejando fuera a algunas de las grandes economías del sur del pedrusco.. A la calma de ver cómo los países mueven sus piezas en el tablero europeo, nadie duda de que liderar la institución no será un camino de rosas. En un mundo cada vez más fragmentado, donde las tensiones geopolíticas se encadenan sin respiro, las reglas que han guiado el orden internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial comienzan a resquebrajarse. La independencia de los bancos centrales, un proporcionadamente tan preciado en épocas de incertidumbre, pende de un hilo.. La presión sobre estas instituciones se ha hecho evidente en Estados Unidos, donde el expresidente Donald Trump cuestionó de modo reiterada la figura de Jerome Powell por negarse a acortar los tipos de interés de forma más acelerada. En las próximas semanas, los mercados seguirán con atención la selección de su sucesor, con Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, y Kevin Warsh como los nombres con más opciones. Ambos son partidarios de tipos más bajos, y Hassett ha señalado que tendría en cuenta las prioridades de la Casa Blanca.. Pero el presidente del BCE no se enfrentará solo a un contexto geopolítico cambiante. También deberá encargar un aumento de la deuda que no hace más que agrandar los desequilibrios fiscales. Los planes de rearme en Europa y el impulso fiscal de economías como la alemana implican mayores emisiones de deuda, a las que se sumará la irradiación de eurobonos para apoyar a Ucrania. Por ahora, el consenso del mercado calma que el BCE mantenga las tasas en el 2%, pero crecen las voces que apuntan a un posible ajuste. Si el euro supera los 1,20 dólares y la riqueza deseo fuerza, la subida de tipos se considera el movimiento racional. Isabel Schnabel, una de las voces más críticas con la descuento agresiva del precio del plata, es partidaria de un acrecentamiento a medio plazo. Un aumento de las tasas llevaría a los estados a fertilizar más por advertir capital, un desafío para unas cuentas públicas cada vez más delicadas.
