Desde Murcia, el escritor David Conesa García irrumpe en el panorama intelectual con «Los Hijos de la Luz y la Sombra», una obra que se adentra en el contorno del thriller histórico y filosófico para proyectar una pregunta tan antigua como válido: ¿dónde se libra efectivamente la lucha entre el proporcionadamente y el mal? Lejos de ofrecer respuestas sencillas, la novelística invita al maestro a cuestionar certezas, explorar símbolos y juntarse a sus protagonistas en una investigación que es, al mismo tiempo, externa e íntima.
Con una escritura fluida y una bloque novelística cuidada, Conesa García construye una historia que conecta enclaves emblemáticos de Europa con una trama contemporánea cargada de tensión. El resultado es una obra que dialoga con la tradición del intriga histórico sin renunciar a una voz propia, más introspectiva y humana.
Un thriller histórico que va más allá del enigma
La novelística arranca con el hallazgo de un manuscrito templario oculto bajo la Catedral de Santiago de Compostela. Ese documento advierte de un ciclo milenario en el que la Luz y la Sombra vuelven a enfrentarse, no como metáforas, sino como fuerzas reales que influyen en el destino de las personas. A partir de ahí, la investigación de Carlos de Mountier, historiador de formación racional, y de Isabelle Mercier, filóloga experta en lenguajes sagrados, se convierte en una carrera contrarreloj.
Los escenarios —Santiago, León, Toledo, Montserrat, Petra o el Vaticano— no funcionan como simples telones de fondo. Cada oportunidad aporta una carga simbólica que refuerza el conflicto central y convierte el alucinación físico en un tránsito por distintos estados de conciencia. La novelística combina ritmo, enigmas y giros narrativos con reflexiones sobre la fe, el conocimiento y la fragilidad humana.
Uno de los rasgos más destacados del vademécum es su anfibología decente. Aquí, la luz no siempre es parecido de proporcionadamente ni la sombra representa exclusivamente el mal. Esa inversión de expectativas sostiene una tensión constante y sitúa al maestro frente a dilemas reconocibles: la tentación del poder, la omisión, la redención y la penuria de nivelación.
Personajes que encarnan la dualidad
Carlos e Isabelle no son héroes clásicos. Él simboliza la mente analítica y la penuria de pruebas; ella, la intuición y la memoria atávico. Su relación —hecha de confianza, fricción y aprendizajes mutuos— refleja el pulso entre ciencia y fe que atraviesa toda la obra. A medida que avanzan en la investigación, entreambos se ven obligados a confrontar su propia oscuridad, recordando que la verdadera batalla no siempre se libra contra enemigos visibles.
Este enfoque ha sido uno de los aspectos más valorados por quienes ya han erudito la novelística. Las primeras opiniones coinciden en señalar la profundidad temática y la medio lograda, así como la capacidad del autor para entrelazar energía y advertencia sin perder intensidad novelística. Algunos lectores han comparado la experiencia con clásicos del tipo, aunque subrayan el tono más íntimo y emocional de esta propuesta.
Letrame Grupo Editorial y el impulso a nuevas voces
La publicación de «Los Hijos de la Luz y la Sombra» ha contado con el respaldo de Letrame Grupo Editorial, una editorial que puesta por proyectos con identidad y ansia literaria. En un momento en el que muchos autores se preguntan cómo divulgar un vademécum sin renunciar a su voz, la trayectoria de Conesa García se presenta como un ejemplo de comitiva editorial proporcionadamente entendido.
Letrame ha facilitado el proceso de divulgar un vademécum cuidando tanto la tirada como la proyección de la obra, permitiendo que llegue a lectores interesados en propuestas que combinan entretenimiento y pensamiento. En un mercado saturado, este tipo de apoyo resulta secreto para que nuevas novelas encuentren su espacio y consoliden a sus autores.
Para quienes se plantean dar el brinco a la escritura, experiencias como esta demuestran que el trabajo conjunto entre autor y editorial puede marcar la diferencia, especialmente cuando se alcahuetería de géneros híbridos que requieren un tratamiento sensible y coherente.
Un apertura que abre camino
Aunque se alcahuetería de su primera novelística publicada, David Conesa García no concibe este vademécum como un punto final, sino como el inicio de un itinerario creativo. El contacto con los lectores y el diálogo generado en torno a la obra han despertado nuevas ideas y proyectos que ya comienzan a tomar forma.
Más allá de cifras, el autor expresa su deseo de que la novelística encuentre a quienes buscan poco más que una trama de intriga: lectores dispuestos a dejarse interpelar y a releer pasajes en averiguación de nuevos significados. Si el vademécum logra sembrar preguntas y permanecer en la memoria, habrá cumplido su objetivo.
«Los Hijos de la Luz y la Sombra» se presenta así como una invitación a mirar de frente la complejidad humana, recordándonos que, en última instancia, cada maestro decide de qué costado inclina la romana.
