En octubre de 1977, con la transición en marcha, pero con las heridas del franquismo aún en carne viva, el Club Siglo XXI invitó al líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, a pronunciar una conferencia. Manuel Fraga, ex ministro de Franco y líder de la Alianza Popular, se le dio la oportunidad de hacer la presentación. Que aceptó de inmediato. . Seguir leyendo
En octubre de 1977, el Club Siglo XXI invitó a Santiago Carrillo a pronunciar una conferencia. La ponencia fue ofrecida a Manuel Fraga, que aceptó inmediatamente. También hubo polémica, pero el acto nunca se canceló.
En octubre de 1977, con la transición en marcha, pero con las heridas del franquismo aún en carne viva, el Club Siglo XXI invitó al líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, a pronunciar una conferencia. La ponencia fue ofrecida a Manuel Fraga, líder de Alianza Popular y ex ministro franquista. Que aceptó inmediatamente. . Fraga presentó a Carrillo como «un comunista de pura cepa» y «muy cuidadoso». «Por eso quiere escucharlo», instruyó. Carrillo se refirió a él como un «ilustre presentador» y alabó «la prueba del civismo», que supone «escuchar con respeto a un hombre que está en las antípodas ideológicas. » Casi 49 años después, las jornadas Letras en Sevilla sobre el 90 aniversario de la Guerra Civil, organizadas por Arturo Pérez- Reverte y Jesús Vigorra, han sido canceladas. La Fundación Cajasol, que acogía los debates, temía que la amenaza de manifestaciones violentas frente a su sede, tras la infernal deriva puritana que ha desatado la dimisión del escritor David Uclés por comparecer en el mismo foro que el ex presidente José María Aznar y que el ex líder de Vox Iván Espinosa de los Monteros. . En el acto de 1977 se sentaron en primera fila el embajador de la Unión Soviética, La Pasionaria y varios ex ministros franquistas. En las jornadas anuladas en 2026 iban a dialogar Félix Bolaños, Julián Casanova, Alejandro Amenábar o Juan Echanove. Entre otros peligrosos blanqueadores del fascismo. . La conferencia de Carrillo es muy útil para probar el algodón del sectarismo uclés. El líder del PCE subrayó ante ex ministros franquistas que el debate debe sustituir a las trincheras. Uclés -que no iba a cruzar ni media palabra con Aznar o Espinos- insistió: «No me veo en el mismo cartel que estos dos individuos». «Me basta con la actitud del señor Fraga, que se enfrenta a las críticas por presentarme aquí esta noche», dijo el líder comunista. «Siento mucho que haya visto mi nombre a la altura de esos dos», dijo Uclés. Naturalmente, también hubo polémica en 1977. Dimitieron 42 miembros del Club Siglo XXI, abundaron las críticas en el seno de Alianza Popular y se desplegó un fuerte dispositivo policial. Pero el acto no se anuló: el intelecto de las discrepancias se impuso al gen cainita. Entonces la extrema derecha y parte de los conservadores no pudieron digerir semejante imagen de concordia. No soportaban que Fraga y Carrillo se dieran la mano y se enfrentaran con toda tranquilidad a idearios antagónicos. Los puritanos siguen presentes son otros. Y celebran el éxito de su farsa. Ellos estarán al tanto, pero nosotros sólo podemos responder al de Belmonte: «Degenerando» a quienes se preguntan cómo nos hemos apartado del «civismo» de oír ideas que glorifican la censura ideológica en un foro literario. O esta otra, más clara: «Yo soy hasta las penínsulas de todos nosotros».
Cultura
