Ephimer, casi un suspiro, fue el soplo que trajo los resultados de Micron. Ha durado lo justo para disiparse, devolviendo el sector tecnológico al punto de mira de los inversores. Lo que ha servido como catalizador de las subidas del mercado bursátil durante meses se convierte ahora en su principal motivo de preocupación. Lo que fue motivo de celebración en los últimos días y el elevado peso que estas empresas han adquirido en los índices indican un cambio de tendencia: en las fases de corrección, lo que antes era motivo de celebración se convierte en una amenaza.
El cambio de perspectiva plantea dudas sobre el liderazgo tecnológico y acelera la rotación de carteras. El «Brent» baja a 72 dólares.
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Ephimer, casi un suspiro, fue el soplo que trajo los resultados de Micron. Ha durado lo justo para disiparse, devolviendo el sector tecnológico al punto de mira de los inversores. Lo que ha servido como catalizador de las subidas del mercado bursátil durante meses se convierte ahora en su principal motivo de preocupación. Lo que fue motivo de celebración en los últimos días y el elevado peso que estas empresas han adquirido en los índices indican un cambio de tendencia: en las fases de corrección, lo que antes era motivo de celebración se convierte en una amenaza.
