El sector de las telecomunicaciones en España vive actualmente una absoluta paradoja en la que, mientras el consumo de datos y la conectividad baten récords históricos, las plantillas de los operadores tradicionales se reducen drásticamente año tras año, configurando un escenario marcado por profundas reestructuraciones e inestabilidad. En este contexto de máxima incertidumbre para los trabajadores del sector, el operador rumano Digi ha decidido escribir una historia radicalmente distinta, convirtiéndose en el gran refugio laboral de las telecomunicaciones y consolidándose como el único gran motor disruptor del mercado español tras arrebatar casi un millón de clientes a sus rivales en el último año. Seguir leyendo
El operador rumano duplica el número de empleados mientras el resto de la cadena española se ajusta en los últimos cinco años.
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El sector de las telecomunicaciones en España vive actualmente una absoluta paradoja: mientras que el consumo de datos y la conectividad se han situado históricamente en niveles históricos, las plantillas de los operadores tradicionales se reducen drásticamente año tras año, creando un escenario marcado por importantes reestructuraciones e inestabilidad. En este contexto de máxima incertidumbre para los trabajadores del sector, el operador rumano Digi ha decidido escribir una historia radicalmente distinta, convirtiéndose en el gran refugio laboral de las telecomunicaciones y consolidándose como el único gran motor disruptor del mercado español tras arrebatar casi un millón de clientes a sus rivales en el último año. Al cierre de 2025, la compañía ha alcanzado un hito histórico al superar los 10, 200 empleados directos en España, un dato que no es aislado, sino el síntoma de un modelo de negocio que apuesta por la internalización y apropiación de sus activos humanos mientras el resto del sector ha derivado en la externalización de su actividad y se desangra en constantes procesos de despido colectivo. El contraste es demoledor cuando se analiza el panorama actual de la industria, donde, ante el desierto laboral de destrucción de empleo, Digi se erige como único motor mediante una capacidad de escalada que le ha permitido pasar de los 4. 000 empleados a finales de 2021 a los más de 10. 200 actuales, con un avance del 17. 6% en su plantilla sólo en el último año, y con la firme proyección de alcanzar los 11. 000 trabajadores en 2026. Esta trayectoria se sitúa frente a la tendencia de desmantelamiento de sus competidores, ya que mientras el operador rumano ha duplicado su plantilla, los grandes operadores tradicionales han destruido conjuntamente 14. 000 puestos de trabajo a través de sucesivos planes de despido y bajas incentivadas en los últimos cinco años. El caso más extremo de esta retirada es el de Telefónica, el gigante histórico del sector, que encabeza la lista de pérdidas de empleo con una pérdida estimada de más de 11. 000 puestos de trabajo tras una importante reestructuración que ha encadenado varios procesos masivos en un lustro. Esta cifra se alcanza sumando el Plan de Suspensión Individual de 2021, que supuso la salida de 2, 317 empleados, el EE de 2024 con 3, 420 bajas y el proceso cerrado a finales de 2025 con un EE previsto para un mínimo de 4, 525 personas pero que la compañía cree que alcanzará los 5, 500 empleados en sus principales filiales. Todo ello con el objetivo de reducir costes fijos para compensar su fuerte endeudamiento y la caída de ingresos en el mercado minorista. Al igual que la recién nacida MasOrange, fruto de la unión entre Orange y Mámóvil en 2024, también ha recurrido al despido colectivo para eliminar las duplicidades organizativas surgidas tras su fusión. Esto se ha producido como consecuencia de la salida de más de 600 profesionales en 2025 bajo un alto nivel de tensión sindical y, unido a los ajustes previos de Orange en 2021, ha elevado las bajas a cerca de 1, 050 trabajadores. Por su parte, Vodafone España, tras su cambio de propiedad al fondo británico Zegona, ha puesto en marcha una agresiva estrategia de rentabilidad que se tradujo en un ERE durante el verano de 2024 que supuso el despido de casi 900 empleados, lo que representaba aproximadamente el 27% de su plantilla en ese momento, sumando un total de 1, 340 empleos eliminados en el último minuto. El último ERE de Avatel. A esta lista de recortes se ha sumado de forma crítica Avatel, la quinta operadora del país, que tras un crecimiento basado en la compra masiva de operadoras locales ha entrado en una espiral de ajustes preocupante, tras despedir a 674 trabajadores en 2024, la compañía ha iniciado 2026 anunciando un nuevo proceso de despido colectivo motivado por «su delicada situación económica», lo que pone en riesgo cientos de puestos adicionales en una estructura ya debilitada que sólo cuenta con 1, 800 efectivos. Incluso operadores como Finetwork, aunque han evitado EREs masivos, han puesto en marcha diversos ajustes estructurales que han generado inestabilidad en sus plantillas para tratar de sanear sus cuentas. Frente a esta tendencia generalizada de reducción de estructuras, la clave del éxito y despliegue de Digi reside en su estrategia de negocio Do It Yourself (hágalo usted mismo) y en unas cifras récord de clientes que desafían la gravedad del mercado actual. Gracias al despliegue de su propia red Fibra Smart, Digi ofrece precios muy competitivos manteniendo márgenes crecientes al no depender de redes extranjeras, lo que le permite reinvertir constantemente estos recursos en su propio personal. A diferencia de sus rivales, que apuestan por la externalización para buscar la eficiencia a corto plazo, la apuesta de Digi es la internalización total de las áreas críticas, por lo que la gran mayoría de su plantilla son técnicos de campo, mantiene sus propios centros de atención al cliente ubicados en España para evitar deslocalizaciones y ha reforzado su canal de venta físico con más de 65 tiendas propias. Un pilar fundamental que vertebra esta etapa de crecimiento es la firma del primer convenio colectivo nacional del Grupo Digi, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado mes de noviembre, un acuerdo histórico para la firma que homogeneiza las condiciones de sus más de 10, 000 empleados y garantiza la estabilidad laboral a través de incrementos salariales progresivos por desempeño, reforzando la apuesta por la contratación indefinida. La tendencia de Digi es continuar con la creación de empleo durante 2026, como demuestran las más de 500 vacantes que la compañía ha sacado al mercado para cubrir puestos de ingeniería de redes en su sede central de Alcobendas, técnicos de fibra óptica y comerciales en todo el territorio nacional.
