El martes, los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-7 reiteraron la necesidad de reforzar la cooperación multilateral para hacer frente a los «riesgos inflacionistas» y a la amenaza para el crecimiento que supone el conflicto en Irán. «Estamos en un momento de gravedad y este periodo de turbulencias ha demostrado la necesidad de seguir avanzando en el diálogo internacional», dijo el ministro anfitrión, el francés Roland Lescure, en rueda de prensa tras la reunión en París. Seguir leyendo
Los líderes económicos del grupo, reunidos en París, piden la reapertura del estrecho de Ormuz y acuerdan mantener las sanciones contra Rusia
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Los ministros de Economía y los gobernadores de los bancos centrales de los países del G-7 reafirmaron el martes la necesidad de reforzar la cooperación multilateral para hacer frente a los «riesgos inflacionistas» y a la amenaza para el crecimiento derivada de la guerra en Irán. «Estamos en un momento de gravedad y este periodo de turbulencias ha demostrado la necesidad de seguir avanzando en el diálogo internacional», declaró el ministro anfitrión, el francés Roland Lescure, en una rueda de prensa posterior a la reunión en París. Los líderes económicos de las principales economías industrializadas (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá), reunidos desde el lunes en una cumbre en la capital francesa, han centrado sus debates en las implicaciones que está teniendo para la economía mundial, especialmente para el comercio y los precios de la energía, el conflicto en Oriente Medio. En uno de los comunicados conjuntos publicados tras la reunión, el grupo de países advierte de que «la incertidumbre global ha aumentado». Según el comunicado, «el crecimiento y la inflación están expuestos a riesgos crecientes», una amenaza que «repercute en todas las economías y amenaza la estabilidad financiera mundial. » Los ministros del G7 han sacado a relucir los efectos negativos que el bloqueo por Irán del estrecho de Ormuz, nudo fundamental para la exportación de hidrocarburos y fertilizantes, ha tenido en la cadena de suministro de energía, alimentos y fertilizantes. Por lo tanto, han exigido su salida inmediata en las mismas circunstancias que antes de la guerra, que comenzó con el bombardeo de Israel y Estados Unidos (miembro del G-7) sobre Teherán el 28 de febrero. «No hay que mentir, esta crisis va a durar», ha dicho el ministro francés, que ha advertido de que si la situación se prolonga puede afectar gravemente a 50 millones de personas, especialmente en los países más vulnerables. Los ministros de las economías más industrializadas se han comprometido a proporcionar ayuda a los países más afectados, en coordinación con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Lescure ha puesto el ejemplo de Irak, que «tiene petróleo pero no puede exportarlo». «Hay que ayudarles, tanto dentro como fuera de los países», ha dicho. Además de los países del G-7, han participado como invitados Brasil, India, Kenia y Corea del Sur. El impacto de la guerra en el crecimiento económico también ha sido objeto de análisis por parte de los principales organismos internacionales. El Fondo Monetario Internacional prevé para este año un crecimiento mundial más moderado por la guerra y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ha anunciado recortes en sus previsiones de crecimiento para Alemania, Francia o Italia por el mismo motivo. Ninguna de estas economías crecerá por encima del 1%. La media prevista para la zona euro es de 0. 8%, cuatro décimas menos que en la anterior previsión. En cuanto a las presiones inflacionistas, los bancos centrales de los países del G-7 se comprometen «a mantener la estabilidad de precios y garantizar la resistencia del sistema financiero». «La política monetaria seguirá dependiendo de los datos» y los bancos «seguirán de cerca el impacto de las tensiones sobre los precios de la energía y otras materias primas», según el comunicado. El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, que también ha comparecido ante los medios de comunicación, ha señalado que «en materia de política monetaria, no ha habido discusiones país por país, pero hay una voluntad general de actuar para que la inflación se sitúe en el 2% a medio plazo». «Estamos dispuestos a actuar y a tomar las medidas necesarias (. . . ) debemos actuar, pero no sobreactuar», advirtió sobre la posición de los bancos centrales ante la decisión de una posible subida de tipos. En el comunicado, los países del G-7 también se comprometen a mantener el apoyo político y financiero a Ucrania y a mantener las sanciones contra Rusia en sectores clave como la energía o la industria militar. «Moscú no puede beneficiarse del conflicto en Oriente Próximo», recordó Lescure. El anuncio se produce después de que Estados Unidos anunciara el lunes que prolongará la suspensión de las sanciones al petróleo ruso almacenado en alta mar para intentar moderar los precios del crudo. Otro tema de debate ha sido la preocupación por la excesiva dependencia de minerales críticos necesarios para la tecnología o el desarrollo de vehículos eléctricos, que concentran las empresas chinas. El G-7 advierte «de las prácticas no competitivas que distorsionan los mercados y de las restricciones arbitrarias a la exportación», en referencia a Pekín. Francia preside el G-7 desde enero y, como ha recordado Lescure, los compromisos alcanzados este martes servirán de hoja de ruta para la cumbre de líderes de Estado que se celebrará en Evian (este de Francia) el mes que viene.
