El fin de una guerra suele ser sinónimo de buenas noticias para el crecimiento económico y los mercados financieros. Pero hay sectores que por su modelo de negocio se ven inevitablemente penalizados por la paz. El conflicto de Ucrania continúa, y nadie puede predecir con seguridad si terminará pronto, pero todas las noticias que acerquen a un escenario de silencio de las armas, tienden a impactar en el valor de los activos, para bien o para mal.. Seguir leyendo
El gas natural en Europa baja a los 30 euros por tonelada, mínimos de abril de 2024, y supone un alivio para la inflación
Feed MRSS-S Noticias
El fin de una guerra suele ser sinónimo de buenas noticias para el crecimiento económico y los mercados financieros. Pero hay sectores que por su modelo de negocio se ven inevitablemente penalizados por la paz. El conflicto de Ucrania continúa, y nadie puede predecir con seguridad si terminará pronto, pero todas las noticias que acerquen a un escenario de silencio de las armas, tienden a impactar en el valor de los activos, para bien o para mal.. Es el caso de las empresas de defensa: este martes, en una jornada alcista para las Bolsas europeas, los grandes valores del sector se desmarcaron del buen tono general y amanecieron con fuertes caídas, ante los avances en las negociaciones y la posibilidad de un cara a cara entre Vladímir Putin y Volodimir Zelenski para poner punto y final a la contienda. También del gas natural, en mínimos de abril de 2024, porque un pacto pondría fin a las preocupaciones sobre el suministro.. En cuanto a las acciones, la alemana Rheinmetall, muy implicada en la venta de armas a Ucrania y sus aliados, caía más de un 3% mediada la sesión. Algo menos, un 2,85%, se dejaban los títulos de la francesa Thales, que en marzo anunció la venta de 5.000 misiles de defensa aérea a Ucrania. Entre las peores de la industria armamentística estaban la italiana Leonardo, con pérdidas superiores al 6%. La compañía, con una potente división aeroespacial, firmó el mes pasado un acuerdo con la Empresa Estatal de Servicios de Tránsito Aéreo de Ucrania (UkSATSE) para restaurar y mejorar la infraestructura de navegación aérea civil de Ucrania. Otro proveedor militar, la sueca Saab, que ha estado vendiendo aviones de combate Gripen a países de la OTAN, y está en conversaciones con Ucrania para que también los adquiera, perdía más de un 5%.. La desbandada es un indicador de que el mercado concede posibilidades crecientes a un acuerdo de paz, pero es más una recogida de beneficios preventiva que una apuesta firme por el parón bélico. Las revalorizaciones de todas estas empresas, y de otras del sector, ha sido meteórica. Solo este año, los títulos de Rheinmetall suben un 163%, los de Saab un 116%, los de Leonardo un 78%, y los de Thales un 68%.. Si se echa la vista más atrás, al comienzo de la invasión rusa, las ganancias son mucho mayores, por lo que las ventas son, por ahora, una gota de agua en el océano de rentabilidad en que nadan quienes invirtieron en el sector a partir de 2022. Son, a la vez, un aviso de que si la guerra se acaba, también podría desinflarse el apetito por la industria, aunque el fin del conflicto no tiene por qué implicar necesariamente un menor gasto en armamento, y las políticas de la OTAN caminan precisamente en sentido contrario, hacia un rearme de sus miembros que puede mantener los pedidos al alza a corto y medio plazo para repeler futuras amenazas.. El gas natural acentúa sus caídas. El gas natural, por su parte, caía este martes hasta un 4% en el índice holandés TTF, el de referencia en Europa. Se cambiaba a 31 euros el megavatio hora, un precio que no es veía desde abril de 2024, hace más de un año. Su evolución a la baja recoge un mayor optimismo hacia el armisticio, cuya consecuencia directa sería el fin de la incertidumbre sobre el suministro energético, ahora bajo presión por las sanciones a Rusia.. El gas natural acumula así una caída de alrededor del 45% desde sus máximos de febrero de este año, cuando superó los 56 euros, y cotiza muy lejos de los más de 300 euros que alcanzó al comienzo de la guerra, cuando el cierre del gasoducto Nordstream hizo temer problemas de abastecimiento. El retroceso ha sido clave en el alivio de la inflación que han experimentado los países europeos en los últimos meses.. Aunque la Unión Europea está tratando de reducir su dependencia de Rusia tras la crisis bélica con Ucrania, y ha acordado con EE UU aumentar las compras de gas para esquivar los aranceles, los inversores creen que la paz traería de vuelta a los mercados globales parte de la energía rusa que salió por las sanciones, lo cual abarataría su precio al aumentar la oferta disponible. De esa misma dinámica se alimenta el precio del petróleo, que este martes caía más de un 1%, y se cambiaba por 65 dólares el barril, en el caso del Brent.