Marcel Proust menciona varias veces la Bolsa en su monumental En busca del tiempo perdido. En esa obra, publicada hace más de un siglo, quienes invierten son personas de alto nivel socioeconómico. En la actualidad, los mercados de capitales han cambiado mucho y están al alcance de todo tipo de inversores. De hecho, en las últimas décadas, el mercado de valores ha experimentado una participación minorista muy elevada. Sin embargo, en los últimos años, varios factores, como ciertas desventajas competitivas y solapamientos normativos, han llevado a muchos pequeños inversores a quedarse por el camino. Parafraseando aquella novela, hoy la Unión Europea (UE), y con ella España, están en busca del minorista perdido. Siga leyendo.
Aunque ahorramos más, los europeos invertimos menos que los estadounidenses en los mercados de capitales
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Marcel Proust menciona varias veces la Bolsa en su monumental En busca del tiempo perdido. En esa obra, publicada hace más de un siglo, quienes invierten son personas de alto nivel socioeconómico. En la actualidad, los mercados de capitales han cambiado mucho y están al alcance de todo tipo de inversores. De hecho, en las últimas décadas, el mercado de valores ha experimentado una participación minorista muy elevada. Sin embargo, en los últimos años, varios factores, como ciertas desventajas competitivas y solapamientos normativos, han llevado a muchos pequeños inversores a quedarse por el camino. Parafraseando aquella novela, hoy la Unión Europea (UE), y con ella España, están en busca del minorista perdido. Para resolver un problema el primer paso es siempre detectarlo adecuadamente. En Europa no faltan ahorros. La tasa de ahorro familiar en la UE es del 13%. 3%, frente al 7. 9% en Estados Unidos. Pero más de la mitad se destina a depósitos bancarios o similares, con escasa remuneración y, en cualquier caso, muy por debajo de la inflación, por lo que los ahorradores pierden con ellos poder adquisitivo. En parte como consecuencia de esta menor inversión, la UE representa el 11% de la capitalización bursátil mundial, mientras que representa el 17%. 5% del PIB mundial. En el caso de España, la tasa de ahorro se sitúa en torno al 13% de la renta disponible, pero el sector inmobiliario representa el 75% de los activos de los hogares. Dentro de la cartera financiera, el efectivo y los depósitos representan el 35% y, bajo ese epígrafe, el 85% está en cuentas de efectivo con baja remuneración. Así pues, aunque ahorramos más, los europeos invertimos menos que los estadounidenses en los mercados de capitales. Pero, además, una parte de ese dinero que sí invertimos se destina a los mercados de otros países. Según el informe Letta, cada año más de 300. 000 millones de inversiones europeas salen de las fronteras de la UE, sobre todo hacia Estados Unidos. A pesar de que índices como el Ibex 35, claramente por encima de los índices de Wall Street, dominaban la tasa de rentabilidad entre las principales bolsas occidentales en 2025. Para revertir esta situación es importante promover la educación financiera y, por supuesto, también es necesario fomentar la inversión y hacerla más atractiva, lo que pasa necesariamente por promover incentivos fiscales. Por ello, en el marco de la Unión de Ahorro e Inversión (UEAI), la UE está promoviendo la creación de una cuenta de ahorro e inversión para promover el retorno de los inversores minoristas a los mercados de capitales, que ahora cada país debe desarrollar. Quizá nunca hubo tanto consenso europeo sobre la necesidad de reforzar nuestros mercados de capitales, con la inversión minorista en el centro. La situación geopolítica, las necesidades de financiación ante los retos a los que se enfrenta la UE y la necesidad de ser competitivos en el actual entorno global son razones que justifican este consenso y la voluntad de actuar con rapidez. Según la Comisión Europea, una mayor participación de los hogares en los mercados de capitales podría generar hasta 2 EUR. 5. 000 millones de euros de ingresos adicionales al año y hasta 50. 000 millones de euros de ahorro familiar en la UE en la próxima década. Recientemente ha concluido la consulta pública abierta por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa sobre la aprobación de la cuenta de ahorro e inversión, en la que diversos actores hemos participado aportando nuestras ideas. En BME compartimos plenamente las razones de la Unión del Ahorro y la Inversión y, como ya expusimos hace un par de años en nuestro Libro Blanco sobre el impulso a la competitividad de los mercados de capitales en España, creemos que estamos en un momento decisivo para la UE en el que el mercado de valores debe jugar un papel relevante. Para ello, la presencia del inversor minorista es esencial. Nuestra propuesta es la creación del Plan Personal de Inversión (PPI) para inversores particulares. Se inspiran en el modelo de cuenta ISK en Suecia, que ha sido un éxito al lograr más de 500 salidas a bolsa en la última década en ese país. El PPI es una cesta, cartera o cuenta de ahorro para personas físicas, compuesta por diferentes productos de inversión negociados en los mercados bursátiles. En nuestra propuesta, los activos financieros que componen la cesta serían intercambiables entre sí sin coste fiscal. Además, la cuenta estaría sujeta a una ley fiscal única que sólo se resuelve una vez al año. Los productos de inversión que podrían entrar en los PI son acciones de empresas cotizadas en países del Espacio Económico Europeo (EEE), bonos corporativos de empresas cotizadas en el EEE, fondos cotizados (ETF) de índices europeos de renta variable, derivados simples sin características especiales negociados en mercados organizados, y otros productos que invierten en empresas de financiación como los Fondos Europeos de Inversión a Largo Plazo (FILPE). Además, los PPI no tendrían un tope mínimo o máximo de cotización, ni un periodo mínimo de permanencia, ni un tope de retirada. Este producto, por su flexibilidad y accesibilidad, podría suponer un punto de inflexión para una mayor participación de los inversores minoristas en los mercados de capitales, lo que tendría implicaciones positivas para el conjunto de la economía. Es hora de dar un paso adelante. Los mercados de capitales han demostrado en las últimas décadas su capacidad para generar empleo, financiar el crecimiento empresarial y aumentar el bienestar de la sociedad. Con el adecuado impulso fiscal al ahorro y a la inversión, Europa, y España de su mano, puede superar con éxito los retos a los que se enfrenta. No son retos pequeños, pero para ello es imprescindible avanzar en la dirección adecuada y estar abiertos a una mirada renovada sobre el papel de la inversión y los mercados de capitales porque, como también escribió Proust, el verdadero viaje de descubrimiento es mirar con ojos nuevos. Director General de BME es Juan Flames.
