El plan europeo para liderar en la industria de los semiconductores parece haberse estrellado contra un muro. Tras el anuncio de inversiones milmillonarias en 2024, con el objetivo de extender su cuota de mercado global desde el 10% hasta el 20% para 2030, una reciente auditoría del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) revela que, de momento, la estrategia regional no cuenta con hitos claros ni tampoco con suficientes fuentes de financiamiento comprometidas. Por otra parte, los análisis recientes del sector apuntan a que el dominio de China, Estados Unidos y Taiwán en distintas partes de las cadenas de producción podría agravarse por las tensiones geopolíticas, complicando aún más los esfuerzos del bloque comunitario.. Seguir leyendo. El sector de los semiconductores supera todas las expectativas a escala internacional. 2024. El vertiginoso crecimiento del sector de los semiconductores hace evidente por qué el Viejo Continente lo ha vuelto parte clave de su estrategia de reindustrialización. En 2024 superó las expectativas y alcanzó un 19% de crecimiento, con ventas de 627.000 millones de dólares a nivel global, según Deloitte. En esta línea, la consultora anticipa que en 2025 las ventas previstas podrían rondar los 697.000 millones de dólares, acercándose al billón para 2030 si mantiene una tasa anual compuesta de crecimiento del 7,5% en el próximo lustro, según retrata el informe Perspectivas de la industria mundial de semiconductores para 2025, presentado recientemente por la firma.. Crecimiento. De forma similar, la Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA, por sus siglas en inglés) anunció a inicios de agosto que las ventas globales alcanzaron los 179.700 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2025, lo que supone un aumento del 7,8% en comparación con el primer trimestre. “Las ventas globales de chips se mantuvieron sólidas en el segundo trimestre de este año, superando a las ventas del primer trimestre en un 8% y a las del segundo trimestre del año pasado en casi un 20%”, declaró John Neuffer, presidente y director ejecutivo de la SIA, una patronal que representa el 99% de la industria estadounidense de semiconductores en términos de ingresos y casi dos tercios de las empresas de chips no estadounidenses.. Riesgos. El sector, no obstante, sigue alerta ante las posibles turbulencias geopolíticas. Por ejemplo, ante la reciente exigencia de Trump de una cuota a las empresas Nvidia y AMD, Pekín ha instado a las firmas locales a evitar el uso de los procesadores de Nvidia, especialmente para fines gubernamentales; lo que complica el regreso del fabricante de chips a China después de que la Administración Trump revocara la prohibición estadounidense de dichas ventas. En las últimas semanas, las autoridades chinas han enviado avisos a diversas empresas para desalentar el uso de estos semiconductores menos avanzados. Según la agencia Bloomberg, la recomendación era especialmente enérgica contra el uso para cualquier trabajo gubernamental o relacionado con la seguridad nacional por parte de compañías estatales o privadas. Este tipo de situaciones podrían afectar al desempeño global de las empresas, aunque los expertos aún no han estimado el impacto.
En su esfuerzo por reindustrializar su territorio, el Viejo Continente ya ha destinado miles de millones de euros a potenciar el sector de los chips. No obstante, la falta de claridad en sus hitos y objetivos, sumada a la competencia global, ha reducido la efectividad de su plan para crecer en este ámbito a nivel mundial
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El plan europeo para liderar en la industria de los semiconductores parece haberse estrellado contra un muro. Tras el anuncio de inversiones milmillonarias en 2024, con el objetivo de extender su cuota de mercado global desde el 10% hasta el 20% para 2030, una reciente auditoría del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) revela que, de momento, la estrategia regional no cuenta con hitos claros ni tampoco con suficientes fuentes de financiamiento comprometidas. Por otra parte, los análisis recientes del sector apuntan a que el dominio de China, Estados Unidos y Taiwán en distintas partes de las cadenas de producción podría agravarse por las tensiones geopolíticas, complicando aún más los esfuerzos del bloque comunitario.. Como parte de la nueva política industrial del bloque, el paquete de medidas de la llamada Ley Europea de Chips se introdujo en febrero de 2022. “En el contexto de una cadena de valor de microchips muy compleja y globalizada, la autonomía total en la producción de microchips es imposible. Sin embargo, la pandemia de covid-19 puso de manifiesto la dependencia de la UE en el mercado global de microchips y el riesgo que representa para la industria europea”, indica un informe reciente del Tribunal de Cuentas Europeo. Tras su entrada en vigor en septiembre de 2023, se identificaron una gama de posibles flujos de financiación públicos y privados para el sector de los microchips, con un mínimo de 43.000 millones de euros en inversiones impulsadas por políticas, acompañadas de una cantidad proporcional de financiación de inversión privada anunciada bajo la Ley de Chips (el total se estima en al menos 86.000 millones de euros).. Adicionalmente, en enero se presentó el proyecto de asociación público-privada InvestAI, a través del cual se quieren movilizar 200.000 millones a empresas vinculadas con la inteligencia artificial. Dicho esto, la Comisión Europea afirmó en marzo que ya estaba trabajando con los Estados miembros y que estaba movilizando más de 80.000 millones de euros en inversiones para la fabricación de semiconductores e I+D del sector.. ¿Cómo va Europa?. Según los expertos, la apuesta de Europa está surtiendo efecto, pero probablemente el bloque no cumpla sus expectativas a mediano plazo. El estudio del Tribunal de Cuentas Europeo concluye que la estrategia actual de la Comisión ha dado un “nuevo impulso” y que ha logrado “avances razonables” en la implementación de su estrategia. Sin embargo, también se han encontrado debilidades en su preparación, implementación y monitoreo. “Observamos que la Ley de Chips carece de claridad en cuanto a sus objetivos y su seguimiento. Ante la falta de una evaluación de impacto completa, resulta difícil determinar si la Ley de Chips considera adecuadamente las necesidades de la industria en materia de microchips convencionales”, reza el informe.. Por otra parte, los expertos estiman que, de momento, se está fallando en canalizar fondos de forma adecuada hacia este esfuerzo. “Dado el nivel actual de inversión en capacidad de fabricación, es muy poco probable que la estrategia sea suficiente para alcanzar, para 2030, el ambicioso objetivo de lograr una participación del 20% de la UE en la cadena de valor del mercado global por ingresos. Actualmente, se prevé que esa participación sea solo del 11,7% para 2030. Este objetivo también podría considerarse excesivamente ambicioso para la Ley de Chips, dado el mandato y los recursos limitados de la Comisión, y el hecho de que el éxito de la estrategia depende en gran medida de las acciones de los Estados miembros, las inversiones del sector privado y otros factores cruciales como el costo de la energía”, señalan desde el ente auditor.. Como ejemplo concreto de esta situación, el TCE menciona que los principales fabricantes mundiales de semiconductores presupuestaron 425.000 millones de dólares (405.000 millones de euros) de inversión durante el periodo 2020-2023, de los cuales el 60% correspondió a TSMC, Samsung e Intel. Sin embargo, entre estos tres principales fabricantes, solo TSMC tiene planes significativos de inversión en la UE.. Otro factor que puede complicar que la Unión alcance sus metas es el reciente acuerdo comercial entre Europa y Estados Unidos. Este pacto, que contempla la compra de semiconductores a EE UU por valor 40.000 millones de euros, acepta la aplicación de un arancel a la gran mayoría de los productos de la UE. Entre ellos, irónicamente, se encuentran los chips comunitarios. “Los automóviles, los semiconductores y los productos farmacéuticos también parecen estar sujetos al arancel del 15%, lo que es positivo dado el temor a un trato más desfavorable para estos sectores”, opinan desde Pimco.. Otros obstáculos. Además de esto, la carrera de los Veintisiete es cuesta arriba. Esto se debe a que las empresas de sus potencias rivales (China y Estados Unidos) ya dominan partes cruciales de la cadena global. De hecho, entre las 10 compañías más grandes del sector por capital bursátil no existe casi ninguna europea, salvo la neerlandesa ASML, que se ubica en el quinto puesto, por debajo de las estadounidenses Nvidia y Broadcom, la taiwanesa TSMC y la coreana Samsung.. “La mayor parte de la fabricación de semiconductores avanzados se concentra en Asia Oriental, especialmente en Taiwán y Corea del Sur. Se calcula que Taiwan Semiconductor Manufacturing Company [TSMC] produce el 90% de los chips informáticos más avanzados del mundo. Grandes empresas estadounidenses como Apple y Nvidia dependen en gran medida de Taiwán para la fabricación de chips, aunque los diseñen en el país”, explica Amadeo Alentorn, responsable de inversiones del área de renta variable sistemática de Jupiter AM.. En esta línea, la firma alemana Allianz advierte en un informe reciente de que existen “tres riesgos principales de monopolio” en este sector: los recursos de tierras raras, la fundición y el diseño. En el caso de las materias primas, China desempeña un papel crucial como proveedor de recursos minerales esenciales para la producción de semiconductores, en particular, en el abastecimiento y procesamiento de elementos de tierras raras (REE, en inglés) y otros materiales clave.. Según Allianz, Pekín domina la producción y el refinado mundial de elementos como el neodimio, el galio o el germanio, controlando más del 60%-70% de la cadena de suministro de tierras raras. “Cualquier restricción comercial, control de las exportaciones o tensión geopolítica que afecte a las exportaciones minerales de China puede crear cuellos de botella significativos, lo que afecta a la disponibilidad de materias primas para la fabricación de semiconductores en todo el mundo”, comentan desde la firma alemana.. En cuanto a las fundiciones (lugares donde se fabrican las bases conocidas como “obleas”), Taiwán absorbe alrededor del 70% de los ingresos del segmento. Según los expertos de la firma, la isla ocupa una posición dominante en el negocio global de fundición, con un éxito impulsado en gran medida por TSMC.. “El dominio de Taiwán se debe al apoyo gubernamental temprano, las enormes inversiones en I+D, una fuerza laboral altamente cualificada y las estrechas alianzas con el grupo de los siete magníficos de grandes empresas tecnológicas estadounidenses. Sin embargo, esta centralización presenta un riesgo importante para la cadena de suministro de semiconductores. Dadas las tensiones geopolíticas de Taiwán y su exposición a desastres naturales, cualquier interrupción, ya sea por conflictos, restricciones comerciales o terremotos, podría afectar gravemente la disponibilidad global de semiconductores”, afirman en Allianz.. Finalmente, Estados Unidos domina la industria global del diseño de chips, principalmente gracias a su liderazgo inicial en la investigación de semiconductores, su sólida protección de la propiedad intelectual (PI) y sus avanzados ecosistemas de innovación. Esta concentración de experiencia en diseño presenta riesgos para la cadena de suministro global. “Las restricciones comerciales, los controles a la exportación o las tensiones geopolíticas podrían limitar el acceso a diseños de chips de vanguardia en ciertas regiones, lo que interrumpiría la producción y la innovación a nivel mundial. Además, la dependencia de un pequeño grupo de empresas para la arquitectura avanzada de semiconductores crea posibles cuellos de botella, en particular si la demanda supera la capacidad, al tiempo que genera dependencias que podrían dar lugar a la militarización de la industria en caso de conflicto”, indican.. Un ejemplo reciente de cómo las disputas entre estos países puede afectar a la industria global de semiconductores es el reciente acuerdo por el cual Nvidia y AMD aceptaron pagar al Gobierno estadounidense el 15% de los ingresos provenientes de la venta de algunos chips de inteligencia artificial a China. Según Bloomberg, este suceso podría desestabilizar el avance del sector de la inteligencia artificial a nivel global.. Visión a futuro. A pesar de esto, los expertos no son del todo pesimistas respecto a la posibilidad del Viejo Continente de crecer en este sector. “La Unión Europea está planeando una nueva Ley de Chips, adecuada para la era Trump. Para ello, será crucial que el bloque se centre en las cartas que tiene en el mercado de los semiconductores. La compañía neerlandesa ASML, por ejemplo, monopoliza la producción de máquinas de litografía ultravioleta extrema, necesarias para imprimir microchips. Esto la convierte en un proveedor indispensable de equipos para gigantes de la fabricación avanzada como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. Además, la empresa alemana Zeiss fabrica sistemas ópticos sin los cuales las máquinas de ASML no podrían producirse”, asevera Chiara Malaponti, coordinadora del Programa de Geoeconomía en el think tank ECFR.. Así, Malaponti resalta que una estrategia que utilice inteligentemente estas herramientas ayudará a la Bruselas a navegar en un orden global cada vez más transaccional, dominado por la confrontación entre Estados Unidos y China, y probablemente especialmente intensa en el sector de los semiconductores. “Los responsables políticos europeos deberían inspirarse en Japón para saber cómo proceder”, destaca la experta.. Por su parte, Christopher Cytera y Clara Riedenstein, investigadores del think tank CEPA, consideran que Europa y Estados Unidos deberían aliarse para detener el avance de China. “Hoy en día, ninguna nación puede controlar por sí sola la compleja cadena de fabricación de chips. Cada región tiene sus fortalezas y debilidades. Los asiáticos fabrican. Los estadounidenses diseñan. Los europeos construyen máquinas que facilitan la producción. China invierte miles de millones en sus ambiciones de fabricación de chips, impulsando la modernización económica y militar. Juntos, Occidente puede vencer a China. Divididos, podrían fracasar”, concluyen en un análisis reciente.. El sector de los semiconductores supera todas las expectativas a escala internacional. 2024. El vertiginoso crecimiento del sector de los semiconductores hace evidente por qué el Viejo Continente lo ha vuelto parte clave de su estrategia de reindustrialización. En 2024 superó las expectativas y alcanzó un 19% de crecimiento, con ventas de 627.000 millones de dólares a nivel global, según Deloitte. En esta línea, la consultora anticipa que en 2025 las ventas previstas podrían rondar los 697.000 millones de dólares, acercándose al billón para 2030 si mantiene una tasa anual compuesta de crecimiento del 7,5% en el próximo lustro, según retrata el informe Perspectivas de la industria mundial de semiconductores para 2025, presentado recientemente por la firma.. Crecimiento. De forma similar, la Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA, por sus siglas en inglés) anunció a inicios de agosto que las ventas globales alcanzaron los 179.700 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2025, lo que supone un aumento del 7,8% en comparación con el primer trimestre. “Las ventas globales de chips se mantuvieron sólidas en el segundo trimestre de este año, superando a las ventas del primer trimestre en un 8% y a las del segundo trimestre del año pasado en casi un 20%”, declaró John Neuffer, presidente y director ejecutivo de la SIA, una patronal que representa el 99% de la industria estadounidense de semiconductores en términos de ingresos y casi dos tercios de las empresas de chips no estadounidenses.. Riesgos. El sector, no obstante, sigue alerta ante las posibles turbulencias geopolíticas. Por ejemplo, ante la reciente exigencia de Trump de una cuota a las empresas Nvidia y AMD, Pekín ha instado a las firmas locales a evitar el uso de los procesadores de Nvidia, especialmente para fines gubernamentales; lo que complica el regreso del fabricante de chips a China después de que la Administración Trump revocara la prohibición estadounidense de dichas ventas. En las últimas semanas, las autoridades chinas han enviado avisos a diversas empresas para desalentar el uso de estos semiconductores menos avanzados. Según la agencia Bloomberg, la recomendación era especialmente enérgica contra el uso para cualquier trabajo gubernamental o relacionado con la seguridad nacional por parte de compañías estatales o privadas. Este tipo de situaciones podrían afectar al desempeño global de las empresas, aunque los expertos aún no han estimado el impacto.