Fatih Akin nació en Hamburgo en 1973 y ahí ha residido toda su vida. Y, sin incautación, aún hoy, más de medio siglo luego, tiene problemas en su Alemania originario con lo de la «prioridad doméstico». Su tribu de ascendencia turca le delata o, mejor, les delata, a los otros. La prueba es La isla de Amrum, su última película. Quizá poco alejada del global de los asuntos que han presidido una filmografía condecorada tanto en el Festival de Berlín (donde logró el Oso de Oro por Contra la albarrada) como en el de Cannes (Al otro costado se llevó el premio a mejor guion), la cinta regresa a la Segunda Guerra Mundial para detenerse en la historia de otro, germano como él, pero desde su muy personal perspectiva. Se cuenta la historia de un párvulo, un párvulo de las juventudes hitlerianas, en las postrimerías de la aniquilamiento en un espacio apartado de las bombas y los exterminios. Lejos de los tópicos del mercancías, se proxenetismo de un relato amable sobre, atentos, un facha bueno. Basada en la historia personal del actor Hark Bohm, figura secreto del cine de Fassbinder, la polémica ha acompañado a la cinta desde su estreno en… Alemania.
El cineasta turco-alemán, que estrena ‘La isla de Amrum’, la historia de un párvulo de las juventudes hitlerianas al final de la aniquilamiento, reflexiona sobre la memoria, el promoción de la extrema derecha en su país y el racismo
Fatih Akin nació en Hamburgo en 1973 y ahí ha residido toda su vida. Y, sin incautación, aún hoy, más de medio siglo luego, tiene problemas en su Alemania originario con lo de la «prioridad doméstico». Su tribu de ascendencia turca le delata o, mejor, les delata, a los otros. La prueba es La isla de Amrum, su última película. Quizá poco alejada del global de los asuntos que han presidido una filmografía condecorada tanto en el Festival de Berlín (donde logró el Oso de Oro por Contra la albarrada) como en el de Cannes (Al otro costado se llevó el premio a mejor guion), la cinta regresa a la Segunda Guerra Mundial para detenerse en la historia de otro, germano como él, pero desde su muy personal perspectiva. Se cuenta la historia de un párvulo, un párvulo de las juventudes hitlerianas, en las postrimerías de la aniquilamiento en un espacio apartado de las bombas y los exterminios. Lejos de los tópicos del mercancías, se proxenetismo de un relato amable sobre, atentos, un facha bueno. Basada en la historia personal del actor Hark Bohm, figura secreto del cine de Fassbinder, la polémica ha acompañado a la cinta desde su estreno en… Alemania.. Leo ecos de polémica, pero me cuesta entenderla. ¿Quién puede tomar por una provocación murmurar de un facha moralmente no deleznable, siendo como es un párvulo en la retaguardia?. Ha sido simplemente la excusa que han utilizado mis enemigos para atacarme.. ¿Tiene enemigos?. Todo el mundo los tiene. El argumento que se ha usado contra mí es el clásico: «¿Cómo se atreve un turco a murmurar de nuestra historia?». Digamos que no ha sido la mayoría. Solo han sido unos pocos adscritos a la prensa conservadora, pero muy ruidosos. Lo extraño es que no ha sido la prensa de extrema derecha, que la hay, sino la que podríamos emplazar burguesa conservadora. Han sido muy duros y, lo peor, muy racistas. Ha sido muchedumbre que no ha dudado en señalarme como algún no germano. Muchos de la burguesía conservadora alemana son aún muy racistas y siguen ahí.. ¿No se habían ido a ningún costado entonces?. Simplemente han surgido de las trincheras. Y proporcionadamente está que, por fin, se les vea. Es extraño que una película que no proxenetismo del presente, hay servido para desenmascarar a muchos ahora mismo.. Por otro costado, la historia que cuenta no es la suya. Quiero proponer que la reacción de la que deje es aún más incomprensible o injusta…. Fue una experiencia muy hermosa. No se trataba tanto de apropiarme de la historia de nadie, de un intérprete como Hark Bohm, sino de desaparecer detrás de ella. Me veía a mí mismo un poco como John Ford o de un director turco como Atif Yilmaz, que rodó casi 120 películas en su vida. La idea diferente cuando recibí el guion no era para falta hacer una película de autor. Lo que ocurre es que te acabas implicando…. El director Fatih Akin en el Barcelona Film Festival.BCN Film Festival. De hecho, algunos de los temas de su filmografía están ahí: la resistor del hombre solitario, la tribu…. Sí, hacer una película es una quehacer tan absorbente que no queda otra que volcarte en ella. Cuando ruedas, falta importa, ni los hijos ni falta. Solo tienes tiempo para la película y eso acaba por revelarse. A poco de aparecer vi claro que la tribu de Nanning [el niño de 12 años protagonista] era incluso la mía.. ¿También tuvo problemas con su causa como él?. Yo los tuve con mi padre. Políticamente, estamos en los extremos opuestos y eso ha sido una fuente inagotable de conflictos. Eso sí, y pese a todo, mi padre ha sido un padre ejemplar, un tipo grandísimo. Pero durante un tiempo, él fue el enemigo a ganar, mi más fiero adversario. Le costó muchísimo aceptar mis ideas políticas. Recuerdo que cuando leía alguna entrevista mía, no daba crédito. Sus amigos le decían: «¿Cómo puede proponer tu hijo cosas así?». Y él llevaba muy mal no tanto lo que yo opinaba como que sus colegas se lo reprocharan.. Imagino que es un argumento universal.. Sin duda. Pero lo relevante para mí no es tanto el conflicto como el hecho de que, pese a todo, la tribu siempre está ahí. Y en eso incluso me identifico con el personaje de la película. Puede discutir con su causa, pero la hora de la comida es sagrada. Los conflictos son los que nos forman, pero siempre desde una idea inquebrantable de la tribu.. Volviendo al principio, ¿por qué resulta tan difícil murmurar del pasado sin reanimar ampollas? Y no hablo solo de Alemania.. Es una situación ahora mismo completo. A los estadounidenses les cuesta murmurar de la esclavitud como parte de su pasado. Vemos como la Administración Trump censura libros que recuerdan las partes más luctuosas de la historia. Los japoneses, por la misma razón, siquiera quieren memorar cómo acabaron sus ansias imperialistas. Y los franceses, sin ir más allí, han olvidado su pasado colaboracionista del régimen de Vichy. Solo hablan de la resistor. Imagino que en España sucederá poco parecido. Es poco muy humano que tiene que ver con la vergüenza. La historia, como se sabe, la escriben los ganadores y nadie quiere recordarse como lo que verdaderamente fue. La vergüenza y la derrota nos recuerdan lo débiles que somos. Y eso, ahora mismo, no se lleva.. ¿Explicaría eso la postura de Alemania con respecto a Israel?. Sin duda. No apoyamos a Israel por convencimiento o por empatía con el pueblo israelita. No tiene falta que ver con eso. La verdadera razón es que nos ponemos del costado de Israel o contra Palestina, convencidos de que nuestra tropiezo se olvidará. Es un mecanismo para enjuagar la tropiezo.. Sin incautación, siempre se ha dicho que Alemania hizo un proceso ejemplar de admisión de responsabilidad tras la aniquilamiento.. Fue una buena táctica de marketing, pero falta más. A todo el mundo, Hollywood incluido, le morapio proporcionadamente pensar que los nazis eran demonios. Hasta Indiana Jones necesitaba a esos nazis. Pero Alemania no ha sido falta ejemplar en el manejo de su pasado.. Suena un poco radical.. Es así. ¿Y cómo puedo estar tan seguro de todo ello? Pues muy sencillo, si no tuviera razón los nazis no habrían resurgido como lo están haciendo con la extrema derecha de Alternativa para Alemania. El trauma fue reprimido hasta convertirlo en una depresión, pero no se afrontó verdaderamente. Y las pruebas está a la horizonte.
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