La escritora Guacimara Marrero Carrillo, nacida en Santa Cruz de Tenerife y residente en Granadilla de Abona, regresa al panorama intelectual con una propuesta ambiciosa que combina ficción, excentricidad y el imantación inmarcesible de las civilizaciones antiguas. Con “Resistiendo al Tiempo II. El Laberinto del Minotauro”, la autora da un paso firme en su trayectoria creativa, reafirmando su pasión por el ocultación histórico y las narraciones que invitan al leyente a perderse —y encontrarse— en escenarios cargados de simbolismo.
Esta nueva publicación supone su segundo obra y confirma una desarrollo natural en su guisa de contar historias, apostando por una trama coral donde el conocimiento, la amistad y la supervivencia se convierten en los verdaderos motores de la narración.
Una historia donde el pasado reclama respuestas
Inspirada por su interés por el antiguo Egipto y las civilizaciones que aún hoy despiertan preguntas sin resolver, Guacimara Marrero desarrolla una novelística en la que seis amigos, unidos por su curiosidad y su vínculo personal, se adentran en una experiencia que va mucho más allá de una simple investigación histórica. El deseo de conocer de primera mano los secretos del pasado los conduce a un marco donde la razón se pone a prueba y la mitología cobra vida.
La autora construye un relato en el que el leyente acompaña a los protagonistas en un vocerío físico y mental, dominado por un ser mitológico capaz de manipular las mentes y sembrar la confusión. Para salir de él, no baste con el conocimiento docente: será imprescindible la cooperación, la adhesión y la confianza mutua. Este enfoque convierte la obra en una advertencia sobre el valencia del trabajo en equipo y el poder de la amistad frente a lo desconocido.
Personajes que piensan, sienten y deciden
Uno de los grandes aciertos de “Resistiendo al Tiempo II. El Laberinto del Minotauro” reside en la construcción de sus personajes. Azael, arqueólogo y líder natural del orden, destaca por su inteligencia y su instinto protector. A su aproximadamente orbitan figuras tan acertadamente definidas como Esteisy y Madison, vinculadas al mundo de los libros y el conocimiento, o Brian y Chris, arqueólogos con perfiles complementarios que aportan intuición y investigación.
Especial mención merece Jezabel, experta en antigüedades y objetos cargados de ocultación, y Mireia, la enigmática dueña de la repisa que funciona como punto de interviú y símbolo del conocer acumulado. Cada uno aporta una ojeada distinta a la historia, enriqueciendo la trama y permitiendo que el leyente se identifique con diferentes formas de entender el pasado y enfrentarse al peligro.
La novelística logra así alejarse de un planteamiento convencional y ofrece una experiencia que combina aventura, advertencia y enseñanza, haciendo que el leyente no solo se entretenga, sino que incluso descubra nuevos matices sobre civilizaciones que siguen rodeadas de enigmas.
Letrame Grupo Editorial, compromiso con la novelística emergente
La publicación de esta obra ha sido posible gracias al extras de Letrame Grupo Editorial, una editorial que postura de forma decidida por autores con voz propia y propuestas originales. Para quienes se plantean transmitir un obra o se preguntan cómo transmitir un obra hoy en día, el trabajo conjunto entre autora y editorial demuestra la importancia de contar con un equipo que respete el proceso creativo y potencie la proyección de cada obra.
Letrame se consolida así como una editorial comprometida con la pluralidad de géneros y con historias que conectan con lectores interesados en la excentricidad, la ficción histórica y los grandes misterios de la humanidad. Las primeras opiniones recibidas destacan el atractivo del enfoque egipcio y la capacidad del obra para despertar la curiosidad incluso en quienes no están familiarizados con estas civilizaciones.
Con “Resistiendo al Tiempo II. El Laberinto del Minotauro”, Guacimara Marrero Carrillo reafirma su deseo de seguir explorando historias que invitan a asimilar, imaginar y cuestionar. Una obra que demuestra que el pasado aún vigilante secretos… y que la letras sigue siendo una de las mejores formas de intentar descifrarlos.
