El Ministerio de Hacienda quiere beneficiarse la reforma del sistema de financiación autonómico para defender las entregas a cuenta que reciben las comunidades y entidades locales aunque el país entre en una etapa de prórroga presupuestaria. La imposibilidad de sacar en tiempo y forma las cuentas públicas se ha convertido en una situación cada vez más frecuente, dada la dificultad para articular mayorías estables en el Congreso de los Diputados. Ante la incertidumbre económica que esos contratiempos provocan en las comunidades y ayuntamientos, el Gobierno estudia modificar la ley para desligar los pagos anticipados de los Presupuestos, según un documento que Hacienda envió a las comunidades al presentarles su propuesta de reforma, y a al que ha tenido camino este folleto.. Seguir leyendo
El Ministerio de Hacienda quiere beneficiarse la reforma del sistema de financiación autonómico para defender las entregas a cuenta
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El Ministerio de Hacienda quiere beneficiarse la reforma del sistema de financiación autonómico para defender las entregas a cuenta que reciben las comunidades y entidades locales aunque el país entre en una etapa de prórroga presupuestaria. La imposibilidad de sacar en tiempo y forma las cuentas públicas se ha convertido en una situación cada vez más frecuente, dada la dificultad para articular mayorías estables en el Congreso de los Diputados. Ante la incertidumbre económica que esos contratiempos provocan en las comunidades y ayuntamientos, el Gobierno estudia modificar la ley para desligar los pagos anticipados de los Presupuestos, según un documento que Hacienda envió a las comunidades al presentarles su propuesta de reforma, y a al que ha tenido camino este folleto.. Las entregas a cuenta son las transferencias que el Estado abona por precoz a las administraciones territoriales en función de una previsión de cobranza de los grandes impuestos compartidos, como el IRPF, el IVA o los especiales, que forman parte de la caja popular del sistema de financiación que luego se reparte entre territorios. Estas transferencias constituyen la pulvínulo de su financiación ordinaria durante el examen y permiten sostener el compra corriente. Si su coste no se comunica a tiempo, el diseño de los presupuestos autonómicos se complica, así como las demoras en su aggiornamento pueden provocar tensiones de gestión. Pasados dos primaveras, las cifras se ajustan mediante la rebaja definitiva del sistema: si la finanzas se ha comportado mejor de lo esperado, las autonomías recibirán un patrimonio extra, de lo contrario, deberán devolver al Estado lo recibido de más.. Tradicionalmente, la aggiornamento de las entregas ha ido siempre ligada a los Presupuestos, ya que es en ellos donde se revisan las previsiones de ingresos y se recalculan los importes que deben percibir comunidades y ayuntamientos. El problema surge cuando las cuentas se prorrogan, porque las entregas quedan congeladas con datos antiguos, aunque la finanzas siga evolucionando y la cobranza vivo aumente. En los últimos primaveras, a raíz de las moratorias presupuestarias, Hacienda se las ha ingeniado para desbloquear la aggiornamento los anticipos. Y ahora quiere consolidar en la ley esa maniobra.. “Se debe analizar si prever legalmente la desvinculación entre la actualización de las entregas a cuenta y la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado”, avanzaba el unidad que dirige María Jesús Montero en el documento remitido a las autonomías antaño de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que se celebró la semana pasada en Madrid, cuando el ocupación presentó oficialmente su propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica.. Desde Hacienda aseguran que el cambio planteado, que previsiblemente debería plasmarse en la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (Lofca) si hubiese acuerdo para desbloquear la propuesta del nuevo maniquí, no supondrá en la destreza ninguna modificación respecto a lo ocurrido en los últimos primaveras. Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, hace ocho primaveras, tras la moción de censura de 2018, se han permitido solo cuatro Presupuestos Generales del Estado. Eso no ha impedido que se hayan actualizado los anticipos a las comunidades todos los ejercicios, aunque en más de una ocasión con malabares burocráticos y retrasos sobre lo afectado por el calendario, todo acompañado de broncos choques políticos y acusaciones cruzadas a varias bandas entre el Gobierno, la concurso y las comunidades.. El año 2019, de suspensión voltaje político, fue el primero en el cual se produjo un cachas desajuste temporal en la aggiornamento de las entregas a cuenta. El examen empezó con un revés para el Gobierno de Sánchez: el Congreso tumbó el tesina de Presupuestos con los votos en contra de PP, Ciudadanos, ERC y PDeCAT, y motivó la celebración de elecciones anticipadas en abril que, sin requisa, no desbloquearon la situación. Cuatro meses luego ningún candidato había acabado los apoyos suficientes para ser investido presidente y no se habían podido liberar los 5.000 millones de euros de los anticipos para las comunidades, que empezaron a sufrir tensiones de gestión al activo diseñado sus presupuestos en función de esos ingresos.. Cuando el impasse parecía definitivo —la Abogacía del Estado emitió un crónica en el cual impedía que un Gobierno en funciones liberara esos fondos—, el Ejecutivo encontró un resquicio admitido y desbloqueó las entregas a través de un vivo decreto ley. Ya entonces, la ministra de Hacienda y ahora vicepresidenta primera, María Jesús Montero, se mostró propicio a que el sistema de aggiornamento fuese “automático”.. En 2020 no hubo Presupuestos, pero siquiera problemas de solvencia: el Gobierno ya no estaba en funciones y, en plena pandemia y con la aparición de las primeras ayudas europeas, regó a las comunidades de patrimonio para que blindaran sus servicios públicos en presencia de una crisis sin precedentes. En los tres primaveras siguientes el Congreso aprobó las cuentas presentadas por el Ejecutivo, pero tanto en 2024 como en 2025 se volvió a presentar el problema y se recurrió nuevamente a un decreto.. “La paralización del ciclo presupuestario nacional no debe paralizar también el de las comunidades autónomas y las corporaciones locales. Las entregas a cuenta deben actualizarse automáticamente, sin quedar al albur de la discrecionalidad del gobierno de turno”, defiende Diego Martínez López, investigador del centro de estudios Fedea. Este mismo viernes, el todavía catedrático de Economía firma un documento sobre la polarización y la descentralización fiscal en España donde pide eliminar ese “chantaje” discrecional del Gobierno cuando no hay Presupuestos.. Caja popular. El Ministerio de Hacienda todavía quiere beneficiarse la reforma del sistema para introducir ajustes paralelos en el funcionamiento de las entregas a cuenta y del propio mecanismo de pagos, con el objetivo de hacerlo más ágil y adaptado a la transformación vivo de los ingresos. Plantea revisar el gravedad de los pagos a cuenta para que incorporen el conjunto de los medios del maniquí de financiación y no solo una parte de ellos. Además, abre la puerta a modificar el calendario presente de liquidaciones, de forma que, en el año previo a aquel en el que actualmente se practica la rebaja definitiva, pueda realizarse una preliquidación parcial que anticipe ingresos y reduzca los ajustes posteriores. El objetivo es evitar que los desfases se acumulen y se corrijan de llamada, dos primaveras luego.. Junto a estos cambios, Hacienda propone avanzar, comenzando por el IRPF y exclusivamente para aquellas comunidades que así lo decidan, alrededor de un maniquí de caja popular o compartida, en el que los ingresos tributarios lleguen de guisa simultánea a la distribución estatal o autonómica que corresponda. La adhesión a este sistema, según propone el ocupación, sería voluntaria y se formalizaría en el seno de la Comisión Mixta, pudiendo revisarse cada cinco primaveras.. Desde el punto de olfato del ocupación, el sistema presente resulta excesivamente rígido para un contexto crematístico cambiante, en el que la cobranza puede variar de forma significativa a lo holgado del examen. Por ello, Hacienda defiende un maniquí en el que las entregas a cuenta y los mecanismos de reparto se ajusten con anciano celeridad a la transformación de los ingresos tributarios, de modo que los anticipos reflejen mejor la efectividad económica de cada momento.
