A partir de la incorporación de la mujer al mercado laboral se hizo habitual que hombres con cargos de mando en las empresas mantuvieran relaciones sexuales con mujeres situadas en un escalafón profesional inferior. Durante décadas -y hasta siglos- se normalizaron estas situaciones, recogidas en novelas como Tess, la de los d’Urberville (Thomas Hardy, 1891), películas como El apartamento (Billy Wilder, 1960) o Celebrity (Woody Allen, 1998) y series como Mad Men (2007-2015). En el mundo del espectáculo llegó a hacerse popular una expresión, el «casting de sofá», para definir el proceso de selección de actrices jóvenes por parte de productores o empresarios cinematográficos a cambio de favores sexuales. Una estructura de abuso de rango y expectativas profesionales cuyo máximo representante ha sido Harvey Weinstein (Nueva York, 1952).. Seguir leyendo
Fue uno de los hombres más poderosos de Hollywood y cayó a plomo tras una cadena de denuncias por agresión sexual que lo llevó a prisión y sobre las que todavía tiene causas pendientes
A partir de la incorporación de la mujer al mercado laboral se hizo habitual que hombres con cargos de mando en las empresas mantuvieran relaciones sexuales con mujeres situadas en un escalafón profesional inferior. Durante décadas -y hasta siglos- se normalizaron estas situaciones, recogidas en novelas como Tess, la de los d’Urberville (Thomas Hardy, 1891), películas como El apartamento (Billy Wilder, 1960) o Celebrity (Woody Allen, 1998) y series como Mad Men (2007-2015). En el mundo del espectáculo llegó a hacerse popular una expresión, el «casting de sofá», para definir el proceso de selección de actrices jóvenes por parte de productores o empresarios cinematográficos a cambio de favores sexuales. Una estructura de abuso de rango y expectativas profesionales cuyo máximo representante ha sido Harvey Weinstein (Nueva York, 1952).. La cadena de denuncias por abusos sexuales presentadas contra él desde octubre de 2017 marcó la caída de uno de los hombres más poderosos de Hollywood y el inicio del movimiento Me Too, que pretende señalar a aquellos que utilizan su posición de poder para acosar o agredir sexualmente.. Desde sus productoras-distribuidoras Miramax y The Weinstein Company, creadas junto a su hermano Bob, puso en marcha títulos tan exitosos como Sexo, mentiras y cintas de vídeo (Steven Soderbergh, 1989), Pulp fiction (Quentin Tarantino, 1995), Shakespeare in love (John Madder, 1998) o Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002). Su influencia en la industria cinematográfica era tal que, según se jactaba él mismo, gracias a su intervención consiguieron el Oscar Gwyneth Paltrow y Penélope Cruz. De hecho, la intérprete madrileña le mencionó en sus agradecimientos al recoger la estatuilla de mejor actriz secundaria por Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008).. Sin embargo, los oropeles y el glamur de las galas ocultaban un escenario donde se sucedían las situaciones de acoso y abusos. Aunque su comportamiento era conocido, pocas voces se atrevían a alzar la voz, por temor a las represalias. Así, preguntada en 2005 en una alfombra roja por un consejo para actrices jóvenes en Hollywood, Courtney Love respondió: «Si Harvey Weinstein te invita a una fiesta privada en el hotel Four Seasons… no vayas». En consecuencia, la agencia CAA la vetó de por vida.. En memorandos internos, como el que redactó la empleada Lauren O’Connor en 2015, se describía a su compañía como «un ambiente tóxico para las mujeres». Emily Nestor, asistente en 2014, relató que en su primer día de trabajo Weinstein la invitó a un hotel y le dijo que podría ayudarla en su carrera, pero sólo si se acostaba con él. Zelda Perkins, otra asistente, denunció abusos en 1998 y firmó un acuerdo de confidencialidad que la obligó a guardar silencio durante décadas.. A las trabajadoras anónimas se sumaron actrices de primer nivel. Paltrow explicó que, con apenas 22 años y recién contratada para Emma (Douglas McGrath, 1996), Weinstein la citó en un hotel y la manoseó. Ella rechazó sus avances y se lo contó a Brad Pitt, entonces su novio, que se enfrentó al productor. «Pensé que iba a perder mi trabajo», confesaría Paltrow años después. Angelina Jolie recordó un episodio similar en los 90: «Tuve una mala experiencia con Weinstein en mi juventud… y advertí a otras mujeres sobre él».. La actriz italiana Asia Argento fue más lejos: denunció que Weinstein la violó en un hotel durante el Festival de Cannes de 1997. «Me aterrorizó, y era tan grande… No paraba. Fue una pesadilla». Annabella Sciorra, conocida por la serie Los Soprano, testificó en 2020 que el productor la violó en su apartamento en 1993: «Me empujó sobre la cama… Se puso encima de mí y me violó». La española-estadounidense Paz de la Huerta relató que sufrió dos violaciones por parte del magnate en Nueva York en 2010.. Mira Sorvino narró que en el Festival de Toronto de 1995 Weinstein intentó masajearla contra su voluntad y poco después apareció sin avisar en la puerta de su apartamento. Uma Thurman reveló en The New York Times que en los 90 el productor trató de forzarla en un hotel de Londres: «Me empujó contra el suelo. Intentó abalanzarse sobre mí… Me sentí como un animal que intenta escabullirse». Daryl Hannah contó que en el rodaje de Kill Bill él intentó colarse en su habitación de hotel: «Golpeaba mi puerta con fuerza, aterrorizándome». Lupita Nyong’o, más recientemente, recordó cómo la presionó en su casa para beber alcohol y la invitó a su dormitorio. «Me lo he pasado muy bien pero no quiero hacer esto», declinó ella el ofrecimiento.. Salma Hayek relató el chantaje que sufrió durante el rodaje de Frida (2002). Así, Weinstein le exigía escenas de sexo explícito y, al negarse, la amenazó: «Te mataré, no pienses que no puedo hacerlo». Rose McGowan denunció que abusó de ella en 1997 en el festival de Sundance: «Lo que me ocurrió detrás de esa puerta fue una violación». Weinstein repetía a las actrices primerizas que Paltrow y Cruz lograron sus Oscar gracias a acostarse con él, afirmación que ambas han negado.. El uso de su rango como arma de coerción se convirtió en un sistema, reforzado por acuerdos de confidencialidad, pagos millonarios y hasta ex agentes del Mossad contratados para intimidar a quienes investigaban el caso. Pero ni todos esos mecanismos evitaron su caída definitiva en 2020, cuando un tribunal de Nueva York le condenó a 23 años de cárcel por agresión sexual contra Miriam Haleyi y por violación de Jessica Mann, a los que se sumaron otros 16 años en 2022 por la violación de la actriz italiana Evgeniya Chernyshova en Los Ángeles. Weinstein se convirtió así en paradigma y en referente para la persecución contra el jefe depredador.
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