El Kobetamendi vuelve a quedar a oscuras. Tercera jornada de un festival que llega a su fin. El Bilbao BBK Live se prepara para la última jornada de esta vigésima edición. Este sábado fue el contrapunto perfecto entre ambos, pero con un toque mucho más transgresor. Si el primer día estuvo marcado por la música electrónica de FKA Twigs y el segundo se vio dominado por el britpop de Robbie Williams, el segundo día estuvo marcado por este último. La tensión acumulada durante la actuación de Interpol se disipa por fin con la actuación de Idles.
La banda británica se adueñó del escenario principal del festival durante la última jornada de esta vigésima edición.
El Kobetamendi vuelve a amanecer. Tercera jornada de un festival que llega a su fin. El Bilbao BBK Live se prepara para la última jornada de esta 20. ª edición. Si el primer día estuvo marcado por la electrónica de FKA Twigs y el segundo se consumió con el britpop de Robbie Williams, este sábado fue el contrapunto perfecto entre ambos. Ese pop experimental de Ralphie Choo se funde con el swing de Zaz. Y cómo olvidar el renacimiento del post-punk de Interpol. Estos últimos son los primeros en enfrentarse a cientos de miles de asistentes en el Nagusia, el escenario principal. Levantad las manos poco a poco, con calma. Para darlo todo con Interpol. Eso es. «No I in Threesome» arranca con un baile lento, casi monótono, que forma parte de su esencia. Con sus gafas negras y una sobriedad inquietante, la banda neoyorquina repasa todo su repertorio de principio a fin. Y todo ello sin moverse demasiado por el escenario. El público lo vive igual. Da igual si suenan «C’mere», «Evil», «All the Rage Back Home» o «Rest my Chemistry», porque las manos en alto y el coro de voces no faltan en ningún momento. Poco más que un escueto «gracias» de Paul Banks entre canción y canción es lo que se permite a la banda neoyorquina antes de continuar con su repertorio, que se centra en *Turn on the Bright Lights*, su álbum de estudio más conocido. Dos de sus temas más recientes, «Wings on Fire» y «See Out Loud», dos de sus lanzamientos más recientes, son clásicos y están incluidos en su próximo álbum, *This Mirror Weighs a Ton*. Banks canta con voz pausada, rara vez grita. Es el paradigma de la contención. Y con el pulso casi hipnótico de la batería y el bajo, «Obstacle 1», «Slow Hands» y «NYC» se suceden sin descanso en lo que supone el clímax de una de las actuaciones más esperadas del festival. PDA resuena por los altavoces, marcando la despedida de la banda neoyorquina. Habrá quien diga que al concierto le ha faltado vida, movimiento, color. Quien crea que son unos «sosos» es porque no sabe lo que es el auténtico rock; según los seguidores de Interpol, más vale que lo expliquen. Nada más que añadir. La primera en encarnar esta situación al otro lado del recinto no es otra que Zaz, la dueña de la chanson francesa. Con una trayectoria tan rica como amplia, la auténtica Isabelle Greffoy recorre el veterano festival con una discreción sin precedentes. Y no será por falta de música, ya que la cantante aprovecha al máximo su tiempo en el escenario para recorrer todas sus canciones de principio a fin, permitiéndose incluso algún breve pasaje de scat, lo que demuestra que su voz es, sin duda, su instrumento más preciado. Con esas raíces de jazz manouche y una campana desgarrada imposible de olvidar, Zaz irradia una energía casi callejera y la cercanía con su público es lo que, en definitiva, eleva su espectáculo al nivel de algunos —quizá muchos— de los más importantes de esta vigésima edición del BBK Live. Puede que ni siquiera sea suficiente para convencer a un pu
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