A veces, las apariencias engañan, y lo que vemos a simple vista no refleja toda la realidad. Incluso hay muchas cosas que no se pueden explicar. Por ejemplo, lo que ocurre dentro de un dormitorio con la puerta cerrada donde, al parecer, unos tienen más credibilidad que otros. Seguir leyendo
En el asesinato moral y profesional de Julio Iglesias hay dos claros beneficiarios: el Gobierno, que cubre sus trapacerías, y los demandantes, que pueden llevarse un suculento puñado de dólares, dice Ramón Arcusa
Me han pedido que escriba algo sobre la denuncia que supuestas empleadas han puesto a Julio Iglesias a través de una enigmática asociación Women’s Links Worlwide, de corte feminista radical como adelantan orgullosas en su ‘quiénes somos’. Lo primero que voy a decir es que he estado trabajando con Julio casi 19 años seguidos como compositora, productora, arreglista musical y, después, ocasionalmente, cuando él me lo pedía. Conozco bien a Julio. He convivido con él en sus casas, en hoteles e incluso en algunas vacaciones juntos, y he pasado interminables horas trabajando en estudios de grabación. Sus casas son unas mansiones muy bonitas con una docena de perros, cuatro gatos, cinco adolescentes y mucha gente colaborando para que todo funcione, como se supone, pero no son «casas de los horrores», como se apresuró a calificarlas TVE. Y donde reina la paz de un orden que Julio propone y dispone. . El trato de Julio con las mujeres que se le han acercado, admirado, rodeado, amado, ha sido siempre cordial, amable y respetuoso: incluso efusivo si me apuran. . Lo diré de una vez por todas: no se me pasa por la cabeza que Julio haya podido abusar sexualmente de ninguna mujer. Si ha habido algo, ha tenido que ser tácito. Y la primera razón es porque nunca lo ha necesitado, pero, sobre todo, porque no es su estilo. El relato de aquella investigación (que, como se lee, y si tardó dos años en completarla, podríamos decir sin lugar a dudas que, en eldiario. es, o son vagos o ineficaces, ya que podrían haberlo escrito perfectamente en un par de tardes de café con esas mujeres), ese relato de los demandantes, repito, no me da pena, no se corresponde con el Julio que yo conozco. En absoluto. No hemos visto a todas las televisiones de España ver la misma cantidad de detalles para llenar sus horas y espacios con esta noticia y sus circunstancias. Desde luego fue un poco de traca, dada la importancia de la demandada. Los buscadores de contenido han mirado hasta el fondo del baúl de las intimidades de Julio en busca de cualquier cosa, cualquier indicio de cualquier tipo, que confirmara lo que ya habían decidido de antemano los jueces: que Julio era culpable. Eso, a pesar de blasfemar una y otra vez de su compromiso por la manida presunción de inocencia, para que no se diga, claro. . He afirmado en casi todas mis comparecencias que, según Agatha Christie, el primer sospechoso de un asesinato es el que puede salir beneficiado. En este caso (asesinato moral y profesional), habría dos claros beneficiarios: en primer lugar, el Gobierno, que así consigue que la atención y difusión de sus trapacerías pase a un segundo plano, y el nada asqueroso y suculento puñado de dólares de indemnización si los denunciantes consiguen su objetivo. Sin ir más lejos, Teresa Giménez Barbat, escritora, ex diputada en Bruselas y cofundadora de Ciudadanos y yo, ha terminado de escribir un libro de conversaciones (no apto para progres), que hemos titulado «No lo compres, no te va a gustar, donde nos metemos en todas las quinielas sociales con la esperanza de que lo menos elegante que nos llamen sea facha». Lo digo porque ahí, en varios capítulos, intentamos poner negro sobre blanco «la insoportable muga femenina» (© Josu de Miguel), y donde explicamos que también hay hombres en el mundo, también a veces maltratados, y que en teoría están protegidos por la Ley de Igualdad, aunque haya casos que no siempre lo parezcan. Y lo que quiero decir con esto es que tenemos que creer en la presunción de inocencia del acusado con la misma inocente posibilidad de que fuera un montaje más o menos organizado con intenciones espurias, que la Justicia tendrá que desentrañar y sentenciar. No sabemos cómo acabará esto, pero lo que está claro es que han herido gravemente la carrera y el honor de Julio Iglesias. Dada la inmensa popularidad de nuestros cantantes más internacionales en todo el mundo, Stropio es enorme, inimaginable. Queda, pase lo que pase, el consuelo de los millones de adhesiones, que, aunque bienvenidas, no aliviarán el destrozo causado, aunque la sentencia lo declare inocente como esperamos. Y permítanme que repita mi principio: el relato de esta investigación, no da pena por el verdadero Julio que muchos conocen y admiran, y espero que la Justicia aclare lo que, para mí, es una abominable y falsa denuncia. Ramón Arcusa es cantante y compositor, fundador del Dúo Dinámico y colaborador y amigo personal de Julio Iglesias.
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