La cuota de nuevas influencers de belleza y maquillaje de Instagram es hoy prácticamente imposible de seguir. Hemos interiorizado que es una forma de vida para muchas chicas, que otras lo intentan incombustiblemente, y se nos olvida que, en algún momento, alguien tuvo que ser la primera. Réquiem por Selina recupera precisamente la historia de esa persona, una chica noruega de 17 años que, a principios de la década de los 2000, cambió accidentalmente el mundo cuando intentaba vengarse de sus acosadores.. Seguir leyendo
Sundance Tv estrena Réquiem por Selina, una serie sobre la pionera de la cultura de la belleza digital que creó su blog como venganza hacia sus acosadores
La cuota de nuevas influencers de belleza y maquillaje de Instagram es hoy prácticamente imposible de seguir. Hemos interiorizado que es una forma de vida para muchas chicas, que otras lo intentan incombustiblemente, y se nos olvida que, en algún momento, alguien tuvo que ser la primera. Réquiem por Selina recupera precisamente la historia de esa persona, una chica noruega de 17 años que, a principios de la década de los 2000, cambió accidentalmente el mundo cuando intentaba vengarse de sus acosadores.. Estrenada en Sundance TV, la serie noruega recrea el origen de la primera bloguera de belleza del mundo, una adolescente marginada cuyo diario online tendría consecuencias inimaginables en el panorama mediático. A lo largo de seis episodios relata cómo Selina crea un blog de belleza llamado Celina Isabelle, en el que comparte consejos y promueve la cirugía. A medida que su influencia crece, pasa de convertirse en la bloguera más importante de su país a ser un icono controvertido.. En aquellos primeros días de internet, cuando las redes sociales aún se encontraban en fase de ensayo y error y no se había establecido una economía a su alrededor, Selina no estaba fingiendo ni su empoderamiento ni un estilo de vida basado en productos, tan solo documentaba su viaje de transformación personal. Pero su historia impactó en miles de otros jóvenes que se sentían como ella. Su blog fue su particular diario de metamorfosis, con tutoriales de maquillaje y consejos de belleza, pero también detallando los esfuerzos psicológicos y físicos que hacía para aceptarse.. En aquel momento los blogs se estaban convirtiendo en herramientas accesibles para los jóvenes, que empezaban a formar comunidades, y uno de los contenidos más demandados eran las experiencias con cosméticos, pero Selina destacaba por su franqueza en crudo, sin renunciar a relatar los procedimientos dolorosos o fallidos a los que se sometía y el desgaste emocional de la constante modificación de sí misma. Su comunidad creció como contraposición a los modelos de belleza inalcanzables de las revistas.. Selina mostraba la realidad de los procedimientos quirúrgicos detrás de las cámaras y los períodos de recuperación con una transparencia radical, y la serie actual afronta los riesgos de la cirugía estética con efectos de horror corporal muy poco agradables. En un momento en el que la cultura de la belleza se ha vuelto totalmente digital, y los retoques se han normalizado entre los adolescentes, el fenómeno cultural original supone un reto con dos caras: una desgarradora y otra de éxito. Aquel fue el primer peldaño de una forma de negocio valorada en miles de millones.. El réquiem del título alude a cómo su intimidad se consumió, y su cambio físico casi hizo desaparecer a la chica que creó un nuevo medio de forma casual, y su historia deja a la vista una realidad incómoda sobre la cultura digital. Primero, porque su fama emerge de una fantasía de venganza contra sus acosadores, algo en conflicto con el tono positivo y feliz que se transmite habitualmente en las redes sociales; pero también porque su dolor y su transformación se convierten en un contenido que beneficia a las plataformas, pero sin garantías para lidiar con las consecuencias.. De la adicción a la validación online a las implicaciones en la salud mental, la revolución digital acarrea más consecuencias de las que quedan a la vista. Por eso, Réquiem por Selina sirve como recordatorio faustiano del costo de pasar por ese camino, y cómo hemos acabado llegando a los casos extremos de Simón Pérez, pagado por drogarse en directo, o de Eugenia Cooney, una modelo anoréxica que sufrió un infarto en pleno directo.
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