La deuda pública es un fenómeno en constante aumento. Aumenta, disminuye, impacta con fuerza en ocasiones y nunca se aleja completamente. En junio, esa cifra volvió a aumentar, alcanzando un nuevo récord histórico en las cuentas del estado: un déficit de 1,690 billones de euros, de acuerdo con la información actualizada este lunes por el Banco de España. Se trata de una cifra histórica, que se debe en parte al calendario de vencimientos del Tesoro y a la necesidad de renovar las emisiones. No obstante, en relación al tamaño de la economía, el déficit se ha disminuido al 103,4% del producto interno bruto (PIB), cerca de dos puntos porcentuales menos que en el año anterior.
El Banco de España ha señalado que el índice relacionado con la riqueza ha disminuido en cerca de dos puntos en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando el 103,4%.
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La deuda pública es un fenómeno en constante aumento. Aumenta, disminuye, impacta con fuerza en ocasiones y nunca se aleja completamente. En junio, esa cifra volvió a aumentar, alcanzando un nuevo récord histórico en las cuentas del estado: un déficit de 1,690 billones de euros, de acuerdo con la información actualizada este lunes por el Banco de España. Se trata de una cifra histórica, que se debe en parte al calendario de vencimientos del Tesoro y a la necesidad de renovar las emisiones. No obstante, en relación al tamaño de la economía, el déficit se redujo al 103,4% del producto interior bruto (PIB), casi dos puntos porcentuales menos que el año anterior. Esta disminución confirma la tendencia de los últimos trimestres y resalta un aspecto crucial en el análisis de las finanzas públicas: el incremento del pasivo en términos absolutos no implica necesariamente un deterioro, ya que la salud fiscal se evalúa no solo en millones de euros, sino también en proporciones. La ratio de deuda respecto al PIB es uno de los indicadores esenciales para analizar la sostenibilidad de las cuentas públicas. Si la economía experimenta un crecimiento significativo, puede mitigar el efecto de un aumento en la deuda nominal, lo que provoca que la proporción de déficit en comparación con el PIB —que es el indicador considerado por organismos internacionales al implementar políticas de ajuste— acabe disminuyendo. Esto es precisamente lo que está ocurriendo en España, donde la actividad ha registrado cifras positivas durante varios trimestres consecutivos. El Producto Interno Bruto (PIB) experimentó un fuerte aumento del 20,703.7% entre abril y junio, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este crecimiento fue impulsado por el consumo de los hogares y la inversión, a pesar de la creciente incertidumbre causada por la guerra comercial y el deterioro de la situación internacional. Se trata de un ritmo de crecimiento que excede en una décima al que se registró en el primer trimestre, cuando el PIB aumentó un 0,6%. Si esta tendencia se mantiene, se espera que España finalice el año 2025 como la economía desarrollada con mayor crecimiento, de acuerdo a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), un liderazgo que se alcanzaría por segundo año consecutivo.