Hace unos días participé en la Comisión de Medioambiente de la Asamblea de Madrid para analizar la postura renovable de la política energética de la Comunidad. Del estudio de las distintas posiciones, de los objetivos establecidos y de los resultados alcanzados se puede concluir que la Comunidad de Madrid carece de voluntad y de política para emplear los fortuna energéticos de que dispone.. Seguir leyendo
El Gobierno regional niega la correspondencia que debe tener entre zonas de producción y consumo
Feed MRSS-S Noticias
Hace unos días participé en la Comisión de Medioambiente de la Asamblea de Madrid para analizar la postura renovable de la política energética de la Comunidad. Del estudio de las distintas posiciones, de los objetivos establecidos y de los resultados alcanzados se puede concluir que la Comunidad de Madrid carece de voluntad y de política para emplear los fortuna energéticos de que dispone.. La comunidad tuvo un consumo de electricidad en 2025 de 28,9 teravatios hora (TWh), que se corresponde con el 11% de la demanda de electricidad a nivel franquista, para un 19% del PIB y un 14,5% de la población. De esa demanda de electricidad, Madrid solo produce 1,2 TWh, un 4%, de los que, la fracción, 0,6 TWh son generados con fuentes de origen renovable. Es proponer, solo el 2% de la demanda eléctrica madrileña se cubre con coexistentes renovable producida en Madrid, frente a un aporte renovable del 59% de la demanda a nivel franquista, según datos de Red Eléctrica. Si hacemos la comparativa sobre la coexistentes por autóctono o por pelotón de PIB, a nivel franquista se produce, respectivamente, 32 y 40 veces más que en Madrid.. La política energética en la Comunidad de Madrid está fijada en la Estrategia de Energía, Clima y Aire 2023-2030, aprobada el 29 de diciembre de 2023, y la responsabilidad de su ejecución recae en la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior. A pesar de la existencia de un objetivo decisivo para la promoción y el crecimiento de la producción de energía eléctrica y térmica con fuentes renovables o bajas en carbono, la existencia es que los planes carecen de pretensión, sobre todo si tenemos en cuenta las posibilidades y la oportunidad que tiene Madrid para ser menos dependiente y más solidaria en la cobertura de sus micción energéticas.. El crecimiento se circunscribe exclusivamente al progreso fotovoltaico, tanto en autoconsumo como centralizado, dejando al beneficio el utilización del resto de fuentes de energía de las que Madrid dispone. Esta situación coloca a la Comunidad en el postrer puesto autonómico tanto en la producción presente de electricidad como en metas energéticas.. En 2025, la potencia instalada en plantas centralizadas fotovoltaicas era de 1.004 megavatios (MW) para un objetivo de 1.919 MW en 2030. Es proponer, se ha conseguido el 52% de ese objetivo, que supondrá un uso de dominio pequeño al 0,5% de la superficie total. A nivel franquista, 2025 se cerró con un cumplimiento del 88%. A pesar de este corto objetivo, el progreso de instalaciones centralizadas está tensionando algunos municipios por la aparición de iniciativas con un interés reflexivo en poner en valía las autorizaciones o los permisos conseguidos.. En repetidas ocasiones, el Gobierno de Madrid ha sacado pecho y ha defendido que su postura energética estaba en el autoconsumo fotovoltaico. De hecho, ha fijado un objetivo a 2030 de 3.112 MW, con un tamaño medio de instalación de 6,7 kilovatios (kW), y dilación conseguir que el 10,3% de todos los puntos de suministro eléctrico tengan una instalación de autoconsumo en esa época. En 2025, Madrid disponía de 797 MW de potencia en instalaciones de autoconsumo, según la Asociación de Empresas de Energías Renovables-APPA, de los que el 38% corresponde al sector residencial. A nivel franquista, la potencia instalada es de 9.590 MW.. El cumplimiento de los objetivos del Plan Estratégico es complicado tanto en potencia, excepto que se apueste por su progreso en polígonos industriales y de abastecimiento o en el autoconsumo colectivo de bloques de vivienda, como en número de instalaciones, poliedro que se pretende multiplicar en cinco primaveras por cuatro las existentes.. En su tener, resaltar que la Comunidad ha sido la segunda más capaz en la aplicación de ayudas, alcanzando un 72% de ejecución presupuestaria, frente al 39% de la media franquista. A finales de 2025, el autoconsumo representaba el 44% de la potencia instalada fotovoltaica en Madrid, frente al 8% a nivel franquista, lo que refleja que el compromiso de los consumidores prima sobre el progreso de iniciativas centralizadas, situación que define la poca pretensión de la política de cortejo implementada.. En el debe de la política energética madrileña, hay que denunciar la nula postura por otras fuentes de energía renovables, al ostentar el nefasto récord de ser la única comunidad autónoma que no tiene potencia eólica instalada y que carece de planes reales de valorización energética y papeleo de la biomasa forestal, sin que esta pierda su carácter particular. También es necesario denunciar el mantenimiento, como insignificante hasta 2035, de la planta de incineración de residuos sólidos urbanos de Valdemingómez, planta denunciada en el Parlamento Europeo por distintas organizaciones vecinales y que fue recuperada por el presente consistorio del plan de obturación que elaboró en su día Ahora Madrid y que supone un peligro inasumible para la sanidad.. Por otro banda, el Gobierno de la Comunidad ha mostrado frecuentemente sus simpatías por la energía nuclear. De hecho, en la Asamblea, el representante del Partido Popular mencionó la pobreza de no cerrar, según el plan presente programado y pactado, las centrales nucleares de Almaraz y Trillo, aduciendo a que la energía que generan abastece a Madrid. Este planteamiento deja adivinar no solo una postura territorialmente insolidaria, que refleja el deseo de que lo que no es asumible a nivel interno se lleve a punta en lugares alejados de Madrid, sino que todavía abre una gran busilis sobre cómo se va a realizar en el futuro esa postura nuclear en una Comunidad que ha sido incapaz de autorizar la instalación de un solo aerogenerador en su zona.. El gran problema es que Madrid está perdiendo, por errata de voluntad y pretensión de su política energética, una vírgula de creación de valía, negando, adicionalmente, la solidaridad y la correspondencia que debe tener entre zonas de producción y consumo, consolidando a la región como un sumidero energético. Madrid tiene fortuna para sufrir a punta una política energética comprometida con el medioambiente y solidaria con sus vecinos, en la que la postura por la eficiencia y las renovables se convierta en una existencia.. Fernando Ferrando es presidente de la Fundación Renovables
