La fiscalidad efectiva sobre los sueldos y las pensiones, que en idioma sencillo viene a ser el porcentaje de estas rentas que los contribuyentes pagan en impuestos, ha cogido niveles inéditos en España. El tipo medio que soportan estos ingresos se ha disparado en comparación con el periodo previo a la pandemia y se encuentra en máximos históricos. En el caso de los salarios, ha pasado del 15,5% registrado en 2019 al 17,5% previsto para 2025, según los datos provisionales que ha publicado recientemente la Agencia Tributaria. El incremento es todavía veterano en el caso de las pensiones, con un aumento en el mismo periodo que supera los dos puntos porcentuales y que sitúa el obligación medio de las prestaciones en el 10,4%.. Seguir leyendo
El tipo efectivo del impuesto sobre la renta escalera en 2025 hasta el 15,1%, el mayor de la serie histórica
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La fiscalidad efectiva sobre los sueldos y las pensiones, que en idioma sencillo viene a ser el porcentaje de estas rentas que los contribuyentes pagan en impuestos, ha cogido niveles inéditos en España. El tipo medio que soportan estos ingresos se ha disparado en comparación con el periodo previo a la pandemia y se encuentra en máximos históricos. En el caso de los salarios, ha pasado del 15,5% registrado en 2019 al 17,5% previsto para 2025, según los datos provisionales que ha publicado recientemente la Agencia Tributaria. El incremento es todavía veterano en el caso de las pensiones, con un aumento en el mismo periodo que supera los dos puntos porcentuales y que sitúa el obligación medio de las prestaciones en el 10,4%.. En conjunto, la carga media del impuesto sobre la renta (IRPF), que se completa con los tipos efectivos que gravan las rentas del haber y otros ingresos, llega ya al 15,1%, casi dos puntos y medio por encima del nivel previo a la crisis sanitaria y, todavía, un mayor histórico. Así, de cada euro que se apetencia por trabajar, por cobrar una pensión o por aceptar una plusvalía, se paga más a Hacienda que hace unos primaveras.. Es un incremento trascendente, que se da en un periodo relativamente corto de tiempo y que asegura a una combinación de factores macroeconómicos y fiscales. Jorge Onrubia, profesor titular de Hacienda Pública de la Universidad Complutense de Madrid e investigador asociado de Fedea, apunta, en primer motivo, a la conocida como progresividad en frío, un aberración que sale a relucir cuando la inflación se dispara y la estructura del IRPF se mantiene intacta. Esto encaja con lo ocurrido en España entre 2020 y 2025, periodo en el que el índice de precios al consumo ha acumulado una subida del 23,5%, mientras el Ministerio de Hacienda ha optado por no modernizar el impuesto.. Cuando el aumento de los salarios en términos nominales ―impulsado para aliviar el faltriquera de los trabajadores en presencia de la ascenso de la inflación― no se acompaña de una puesta al día de los tramos, los mínimos y las deducciones del impuesto, el tipo efectivo que pagan los contribuyentes crece sin remedio y sin que necesariamente haya mejorado su capacidad adquisitiva existente. Por eso, recuerda María Cadaval, profesora de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago de Compostela, se deje del “impuesto de la inflación”. “La no actualización de los elementos principales lleva a que el impuesto grave como subidas reales lo que solo son subidas de rentas nominales”, añade. También critica esa equivocación de actualizaciones Violeta Ruiz Almendral, catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Carlos III de Madrid: “La no actualización de las cuantías y el hecho de que no exista ningún mecanismo para abordarlas periódicamente en el conjunto del sistema tributario produce efectos perniciosos”.. A la no deflactación del IRPF se suma el buen comportamiento del mercado sindical en los últimos primaveras. Hay más personas trabajando y, en normal, las retribuciones son más altas en términos nominales que antiguamente, poco a lo que todavía ha contribuido el meta remolque de la subida del salario reducido interprofesional, según recuerda Almendral.. Además, las rentas del trabajo ―los sueldos― tienen un peso cada vez veterano interiormente del total de ingresos declarados y, a diferencia de otros ingresos como las inversiones o las ganancias patrimoniales, tributan a tipos más elevados. Todo eso, reconoce Onrubia, empuja irremediablemente con destino a hacia lo alto el tipo medio total del impuesto.. La ecuación se completa con las pensiones, que siguen una dinámica similar. Tal y como recuerda Cadaval, la revalorización de las prestaciones públicas para contrarrestar los estragos de la crisis inflacionista hizo que muchos pensionistas que antiguamente no tenían obligación de retribuir el IRPF superen ahora el confín admitido y estén obligados a tributar. Al mismo tiempo, al igual que los asalariados, pueden activo pasado a tramos superiores sin verificar una restablecimiento existente de su poder adquisitivo.. Los números recogidos por la Agencia Tributaria en sus estadísticas son todavía provisionales, pero reflejan el ritmo de crecimiento de todos estos ingresos. En 2025, las rentas brutas salariales de los hogares españoles superaron los 540.000 millones de euros, un 6% más que el gimnasia previo y un 40% por encima del noticia correspondiente a 2019. En los mismos parámetros se han movido las pensiones, que sumaron en el gimnasia pasado casi 205.000 millones de euros.. Por todo ello, insiste Onrubia, “la progresividad en frío es clave, pero sería simplista decir que lo explica todo”. Así, el aumento del tipo medio efectivo del IRPF en estos dos últimos primaveras refleja más admisiblemente una “subida pasiva” del IRPF en todos sus conceptos, por inflación y estructura, aunque no haya habido un aumento expreso de tipos marginales de las tarifas ni reducciones de exenciones, reducciones o deducciones de la cuota. Son diagnósticos que han puesto sobre la mesa organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) o el Banco de España, entre otros.. La progresividad en frío, contiguo con el crecimiento del mercado sindical y del conjunto de la heredad, ha permitido a Hacienda elevar la cuestación pública a través del IRPF por encima de los 325.000 millones de euros en 2025, todo un récord en la serie histórica. En estos primaveras, el servicio se ha torpe a deflactar el impuesto, explicando que beneficiaría de forma desproporcionada a las rentas más altas, que están en los tramos superiores del impuesto y sacarían provecho de las rebajas en los peldaños inferiores. Por eso, el Ejecutivo ha defendido hasta la momento otras fórmulas focalizadas en las rentas bajas, como la ampliación de la reducción por rendimientos del trabajo o las deducciones fiscales diseñadas para los perceptores del salario reducido.
