Durante primaveras, cuando poco fallaba en una empresa —una web que se caía, un suscripción no procesado, un sistema que se bloqueaba— había personas intentando apagar el incendio. Hoy emerge otro maniquí: infraestructuras digitales que detectan el problema antaño de que el beneficiario lo note y lo corrigen solas. Gracias a la inteligencia sintético (IA), estos sistemas no solo ejecutan órdenes programadas, sino que aprenden de lo que ocurre, identifican patrones extraños y toman decisiones en segundos.. Seguir leyendo. Claves en la admisión responsable de la innovación. Para las organizaciones, adoptar la inteligencia sintético (IA) ya no es una opción: el provocación ahora es hacerlo de modo responsable y competitiva. Los expertos coinciden en que no baste con instalar tecnología; es necesario apoyarla en bases sólidas que permitan ascender la automatización de forma segura y eficaz.. Stefan Kühn, de FNT Software, aconseja centrarse en los fundamentos antaño de aspirar a la autonomía total: “La IA por sí sola no crea operaciones autónomas. Las organizaciones necesitan una comprensión estructurada y fiable de su infraestructura”. Recomienda trastornar en prismáticos digitales continuamente actualizados y avanzar paso a paso en autonomía, comenzando con casos de uso de suspensión impacto.. Antonio Jiménez y Emiliano Blasco, de la Fundación Universitaria San Pablo CEU y la Universidad CEU San Pablo, respectivamente, destacan tres prioridades: crear sinergias entre humanos y agentes autónomos; capacitar al talento para trabajar con IA, y fomentar ecosistemas público-privados que promuevan estándares comunes y buenas prácticas.. Por su parte, Justo Hidalgo, director de Inteligencia Artificial de Adigital, añade que las empresas deben puntualizar estrategias claras, rediseñar procesos, trastornar en talento y mejorar la calidad de datos e infraestructura tecnológica, siempre bajo marcos de gobernanza que garanticen transparencia y minimicen riesgos.
La elevada inversión, la civilización organizativa y la escasez de talento especializado frena los avances en la automatización de procesos en vastos sectores empresariales
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Durante primaveras, cuando poco fallaba en una empresa —una web que se caía, un suscripción no procesado, un sistema que se bloqueaba— había personas intentando apagar el incendio. Hoy emerge otro maniquí: infraestructuras digitales que detectan el problema antaño de que el beneficiario lo note y lo corrigen solas. Gracias a la inteligencia sintético (IA), estos sistemas no solo ejecutan órdenes programadas, sino que aprenden de lo que ocurre, identifican patrones extraños y toman decisiones en segundos.. Es un cambio silencioso pero profundo: la tecnología deja de ser una aparejo que demora instrucciones y empieza a comportarse como un organismo que se vigila y se ajusta a sí mismo. Esto significa que los sistemas —las Tecnologías de la Información (TI), que incluyen servidores, redes, centros de datos y servicios en la nubarrón— ya no se limitan a ejecutar tareas programadas, sino que pueden analizar grandes volúmenes de datos sobre su propio funcionamiento y ejecutar en consecuencia.. La desarrollo apunta cerca de infraestructuras más autónomas, capaces de configurarse solas cuando se incorporan nuevos equipos; de redistribuir capital cuando aumenta la demanda, y de detectar y corregir fallos antaño de que provoquen interrupciones. La promesa es clara: menos errores humanos, menos tiempos de inactividad y una dirección más eficaz en entornos digitales cada vez más complejos.. En España, este proceso avanza con intensidad desigual. “La adopción de la automatización en las operaciones de TI y redes se ha acelerado claramente en los últimos años, especialmente entre las grandes empresas y los proveedores de servicios. Muchas organizaciones ya han superado la fase de scripting básico o automatización aislada y ahora están implementando enfoques más estructurados para la orquestación, el análisis operativo y la toma de decisiones basada en IA”, explica Stefan Kühn, doble en documentación informática de FNT Software, empresa especializada en soluciones para la dirección y documentación de infraestructuras de TI y telecomunicaciones. Sin secuestro, puntualiza que la autonomía plena todavía está en una etapa incipiente y la mayoría de las empresas atraviesa aún una grado de transición. “Están implementando la automatización a gran escala, al tiempo que experimentan con capacidades más avanzadas impulsadas por la IA”, señala. Entre estas, la dirección predictiva de incidentes, la correlación inteligente de fallos, el observación del impacto en el servicio o la corrección automatizada en escenarios admisiblemente definidos.. Los sectores de telecomunicaciones y finanzas lideran el cambio porque para estos “cualquier caída impacta directamente en ingresos y en la confianza del cliente”, señala Carlos Garriga, CIO de IE University. En estos entornos, añade, la autonomía “no es opcional”. Según el extremo Informe de Economía Digital de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) y del Boston Consulting Group, cada vez más empresas incorporan soluciones de inteligencia sintético, aunque con diferencias según el tamaño: 9% de las pymes frente al 21% de las empresas medianas.. Cuestión de envero (digital). Justo Hidalgo, director de IA de Adigital, incide en que la envero digital marca la velocidad del cambio. Los sectores maduros —telecomunicaciones, TI, servicios financieros — llevan superioridad, porque sus procesos, productos y relaciones con clientes ya están digitalizados. En cambio, los sectores moderadamente digitalizados, como comercio al por decano, abastecimiento, filial pública, ingeniería o transporte, están acelerando su transformación, motivados por la exigencia de eficiencia y competitividad. Además explica que los sectores mucho regulados, que llevan primaveras gestionando procesos de modo rigurosa, igualmente tienen una superioridad a la hora de automatizar sus operaciones.. Más información. ¿Pero a qué retos se enfrentan las organizaciones al acelerar esta transición? Carmen Duque, socia de IBM Consulting, explica que avanzar cerca de operaciones autónomas en infraestructuras de TI no es solo cuestión de tecnología. “Integrar agentes inteligentes en los flujos de trabajo obliga a rediseñar los procesos tradicionales y los modelos de integración en entornos híbridos y multicloud”, señala. Esto requiere una dirección del cambio cuidadosa internamente de los equipos de TI. Además, los aspectos de seguridad y cumplimiento en sectores regulados ralentizan la autonomía porque es necesario establecer controles claros y sistemas de monitorización. Al mismo tiempo, Duque destaca que la calidad y disponibilidad de la información es esencia: sin datos fiables, los agentes no pueden especular de forma efectiva.. Antonio Jiménez, director de Estrategia Digital en la Fundación Universitaria San Pablo CEU, y Emiliano Blasco, vicerrector de Planificación Estratégica y Cultura Digital de la Universidad CEU San Pablo, resaltan que la transformación digital enfrenta barreras como la elevada inversión que requiere, la civilización organizativa y la escasez de talento especializado. “La complejidad creciente de las infraestructuras exige nuevas capacidades que muchas organizaciones aún no han incorporado”, subrayan.. Hidalgo añade que la brecha es especialmente visible en pymes, donde la desidia de perfiles especializados y los costes iniciales ralentizan la admisión. Ante la preocupación sobre el impacto de la automatización en el empleo, Kühn afirma que “la automatización no reduce la responsabilidad, sino que la eleva”. Las tareas repetitivas desaparecen, pero emergen funciones de supervisión, observación y diseño de arquitecturas inteligentes. Garriga lo resume así: “más que reducir equipos, estas tecnologías permiten que equipos pequeños manejen entornos mucho más complejos”.. Claves en la admisión responsable de la innovación. Para las organizaciones, adoptar la inteligencia sintético (IA) ya no es una opción: el provocación ahora es hacerlo de modo responsable y competitiva. Los expertos coinciden en que no baste con instalar tecnología; es necesario apoyarla en bases sólidas que permitan ascender la automatización de forma segura y eficaz.. Stefan Kühn, de FNT Software, aconseja centrarse en los fundamentos antaño de aspirar a la autonomía total: “La IA por sí sola no crea operaciones autónomas. Las organizaciones necesitan una comprensión estructurada y fiable de su infraestructura”. Recomienda trastornar en prismáticos digitales continuamente actualizados y avanzar paso a paso en autonomía, comenzando con casos de uso de suspensión impacto.. Antonio Jiménez y Emiliano Blasco, de la Fundación Universitaria San Pablo CEU y la Universidad CEU San Pablo, respectivamente, destacan tres prioridades: crear sinergias entre humanos y agentes autónomos; capacitar al talento para trabajar con IA, y fomentar ecosistemas público-privados que promuevan estándares comunes y buenas prácticas.. Por su parte, Justo Hidalgo, director de Inteligencia Artificial de Adigital, añade que las empresas deben puntualizar estrategias claras, rediseñar procesos, trastornar en talento y mejorar la calidad de datos e infraestructura tecnológica, siempre bajo marcos de gobernanza que garanticen transparencia y minimicen riesgos.
