El cambio político en Estados Unidos tras el resultado de las elecciones de mitad de legislatura, que ha otorgado a los demócratas el control de ambas cámaras, aumenta la incertidumbre sobre el auge de la inteligencia artificial. El mercado se pregunta si la «ola azul» provocará que el fuerte compromiso con la IA que están asumiendo las empresas tecnológicas frene el desarrollo de los centros de datos en EE. UU. , donde los demócratas han ganado en estados clave gracias a una campaña que ha defendido que la fuerte expansión de estas instalaciones se ha ralentizado. «Una mayor volatilidad podría convertirse en la nueva normalidad, lo que favorecería a las plataformas y a los proveedores de infraestructura con una sólida situación financiera, así como a una exposición diversificada a lo largo de toda la cadena de valor de la IA», afirman en UBS. Seguir leyendo
La victoria demócrata en Texas, Ohio y Georgia abre la puerta a posibles moratorias en la construcción de centros de datos
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El cambio político en Estados Unidos tras el resultado de las elecciones de mitad de legislatura, que ha otorgado a los demócratas el control de ambas cámaras, aumenta la incertidumbre sobre el auge de la inteligencia artificial. El mercado está descontando si la «ola azul» provocará una desaceleración en la fuerte apuesta por la IA que están realizando las empresas tecnológicas, al tiempo que valora un posible freno en la construcción de centros de datos en EE. UU. , donde los demócratas han ganado en estados clave gracias a una campaña que ha tenido en el punto de mira la fuerte expansión de estas instalaciones. «Una mayor volatilidad podría convertirse en la nueva normalidad, lo que favorecería a las plataformas y a los proveedores de infraestructura con una sólida situación financiera, así como a una exposición diversificada a lo largo de toda la cadena de valor de la IA», afirman en UBS. En Asia, donde los fabricantes de semiconductores se han visto afectados por las caídas, se han observado los primeros indicios de una posible desaceleración de la IA. Las acciones de la japonesa Kioxia han retrocedido un 5, 4 %, mientras que las de la surcoreana SK Hynix han terminado subiendo un 2 %. Ya en Europa, los títulos de ASML cotizan a la baja, mientras que en el mercado español las empresas más expuestas a la IA, con Merlin Properties a la cabeza, se permiten seguir al alza. El índice S&P 500 sube más de un 1, 8 %. En Wall Street, los futuros han disipado las dudas iniciales y se dejan llevar por las ganancias, ya que la contundente victoria demócrata descarta cualquier intento de impugnar el resultado. Tesla y SpaceX son dos de los valores que están cayendo: se prevé que sus futuros bajen más de un 4 % ante posibles cambios legislativos que resultan menos ventajosos para ambas empresas. Los inversores y analistas temen que la victoria demócrata en estados como Texas, Ohio o Georgia suponga la paralización de gran parte de los proyectos de centros de datos ya anunciados. La oposición a la instalación de estas infraestructuras ha sido, de hecho, uno de los ejes centrales de la campaña de la nueva senadora demócrata por Texas, Regina Hinojosa, quien incluso se habría mostrado a favor de una moratoria para estas plantas y cuya postura se ha replicado en los demás estados. Texas es uno de los enclaves estadounidenses en los que las empresas de centros de datos han apostado más fuerte, hasta tal punto que, según los cálculos de Jefferies, alrededor del 25 % de la capacidad de los centros de datos estadounidenses que se prevé que estén operativos en 2030 se encuentra allí. La promesa de energía barata y exenciones fiscales había atraído a este estado proyectos de grandes empresas tecnológicas como OpenAI, Anthropic, Oracle, Microsoft, Google, Meta y Amazon. En caso de restricciones federales, Gil Fortgang, analista de T. Rowe Price, señala que «los proyectos de centros de datos probablemente se trasladarán a estados más favorables». Los estrategas de ING recuerdan que «los demócratas han adoptado una postura más firme en contra del enfoque de libre mercado que el Gobierno ha aplicado al sector de la IA. Dado que gran parte del crecimiento de EE. UU. depende actualmente del auge de la IA, una política más estricta podría empezar a generar resistencia». Michael Strobaek, director global de inversiones de Lombard Odier, coincide en que el auge de la IA se ha consolidado como uno de los principales motores de la economía y los mercados bursátiles estadounidenses. «La IA se ha convertido en un elemento estructural del desarrollo económico de Estados Unidos», afirma. Y mientras los inversores tratan de evaluar hasta qué punto un Congreso demócrata podría endurecer la regulación de esta tecnología, la entidad suiza sostiene que la tesis de inversión sigue intacta. En su opinión, el alto potencial del sector no va a desvanecerse y una mayor supervisión regulatoria no tiene por qué ser necesariamente negativa. De hecho, el ejecutivo refuta la idea de que el auge de la inteligencia artificial se debiera exclusivamente a los republicanos. Al contrario, trasciende las divisiones partidistas. Prueba de ello es que en 2022, bajo el mandato de Joe Biden, se aprobó la Ley de Ciencia y Chips para reducir la dependencia externa en la fabricación de semiconductores. «¿Era la inteligencia artificial simplemente una apuesta vinculada a Trump? Lo dudo», afirma. En su opinión, aunque las elevadas valoraciones, el endeudamiento y el apalancamiento de algunas empresas puedan dar lugar a episodios de corrección, la tesis de inversión de la IA sigue intacta. «No estamos entre quienes creen que se va a descarrilar aquí y ahora. Puede que haya ajustes, pero pensar que la IA pueda desaparecer de la ecuación de la noche a la mañana es ficción», afirma. El banco suizo UBS opina en la misma línea. Mark Haefele, gestor de inversiones de su división de gestión inmobiliaria, señala que «la volatilidad en torno a la inteligencia artificial puede aumentar por motivos políticos, pero la demanda subyacente sigue siendo sólida». En su opinión, una mayor supervisión por parte del Congreso no tiene por qué descarrilar el ciclo de inversión en IA, aunque la nueva composición federal «puede ser más decisiva para cada proyecto de centro de datos que el cambio en el control del Congreso».
