El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha demostrado que el indicador con el que se mide tradicionalmente la inflación en Estados Unidos podría no ser su favorito. A menudo se utiliza el PCE subyacente (gasto en consumo personal), que excluye los precios de la energía y los alimentos, ya que son especialmente volátiles. El PCE de corte medio, que cada mes elimina las oscilaciones más extremas —al alza y a la baja, independientemente del sector— para identificar la tendencia central de los precios, es la alternativa que prefiere Warsh. El problema es que ambos indicadores arrojan diagnósticos muy diferentes: el PCE subyacente se sitúa en el 3, 4 %, mientras que la media se sitúa en el 2, 4 %. Según lo que se observa, la inflación aún está lejos de resolverse o ya está casi bajo control. Seguir leyendo
Resulta sorprendente comprobar la fragilidad de unos datos de los que dependen muchas de las políticas económicas que se adoptan.
Fuente: MRSS-S News
El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha dejado claro que el indicador con el que se mide tradicionalmente la inflación en Estados Unidos puede que no sea su favorito. A menudo se utiliza el PCE subyacente (gasto en consumo personal), que excluye los precios de la energía y los alimentos, ya que son especialmente volátiles. La alternativa que prefiere Warsh es el PCE de corte medio, que cada mes elimina los movimientos más extremos —al alza y a la baja, independientemente del sector— para identificar la tendencia central de los precios. El problema es que el PCE subyacente es del 3, 4 %, y el recorte medio es del 2, 4 %, lo que da lugar a diagnósticos muy diferentes. Según lo que se observa, la inflación aún está lejos de resolverse o ya está casi bajo control. Resulta sorprendente constatar la fragilidad de un dato del que dependen muchas de las políticas económicas que se aplican y, en consecuencia, la vida de muchas personas, sin que se evalúe cuál de los dos índices es más fiable. Mientras tanto, Trump sigue presionando a los responsables. Al igual que el presidente de Estados Unidos, es probable que nadie haya hecho tanto, ya que los datos no transmiten ninguna sensación de objetividad ni neutralidad. El BEI pone en marcha su compromiso con los campeones europeos. El Banco Europeo de Inversiones ha aprobado una línea de financiación de hasta 3 000 millones de euros para Airbus. La operación convierte al fabricante aeronáutico en uno de los principales beneficiarios del giro industrial europeo, con el que Bruselas pretende apoyar a sus propios campeones en sectores estratégicos —industria, defensa y tecnología— en los que el continente lleva años perdiendo terreno frente a Estados Unidos y China. Es necesario deshacerse del pesimismo que nos lleva a creer que Europa se está quedando irremediablemente atrás. Estas distancias no se acortan de la noche a la mañana: la clave está en seguir dando pequeños pasos. El sector del alcohol se está fijando cada vez más en otros tipos de bebidas. El alcohol ha funcionado durante siglos como nexo de unión en los grupos sociales y como fórmula para evadir las emociones, pero en los últimos años ha sufrido una caída en su consumo realmente sorprendente. Puede deberse al auge del individualismo y a un mayor deseo de experimentar emociones sin anestesia, al menos por parte de los más jóvenes (o quizá las pantallas no dejan tiempo para otros vicios). Las empresas de bebidas alcohólicas están pasando por un mal momento por una u otra razón. Este es el caso de Heineken, que ha elegido a un nuevo director general procedente de una empresa de té y café. La concentración del sector y la adquisición de empresas de bebidas no alcohólicas parecen ser la única vía de solución. La frase del día: «Mi reto es hacer frente a una economía que, desde mediados de la década de 1980, no se ha construido pensando en la gente corriente y que, en cambio, ha dado más a quienes ya tienen más y ha dejado a los g
