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El peligro de que los mercados internacionales de energía entren en una escalón de inestabilidad, con elevados precios sostenidos en el tiempo, es hoy evidente, y debemos estar preparados para este tablas
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Las guerras se libran en el campo de batalla, pero algunas de sus facturas terminan pagándose a miles de kilómetros de distancia, como estamos viendo con la conflagración en Irán.. La incertidumbre es máxima en este momento. Trump y Netanyahu han desencadenado un conflicto guerrero sin objetivos claros, con una logística errática y que no sabemos si durará semanas, meses, o si se traducirá en un tablas similar al de Irak en 2003. En todo caso, la respuesta del régimen iraní parece clara: emplazar por un obturación prolongado del disciplinado de Ormuz, uno de los puntos estratégicos del sistema energético mundial.. Desde que se inició la conflagración, los precios del petróleo han subido más de un 40%, escalando hasta los 100 dólares el barril, y los precios del gas natural se han incrementado casi un 70%. El peligro de que los mercados internacionales de energía entren en una escalón de inestabilidad, con elevados precios sostenidos en el tiempo, es hoy evidente, y debemos estar preparados para este tablas.. Para ello, contamos con la experiencia flamante de la conflagración en Ucrania. Cuando, en febrero de 2022, las tropas rusas invadieron dicho país, el incremento de los costes energéticos internacionales penetró rápidamente en toda la estructura de precios de nuestra capital, llevando la inflación hasta el 10,7% en el verano de ese año.. El Gobierno de coalición adoptó entonces numerosas medidas, en dos direcciones. En primer puesto, se desplegó un “escudo social” para atenuar el impacto de la inflación en los hogares y empresas: se bonificó el consumo de combustible, se desarrollaron ayudas directas a sectores intensivos en energía y igualmente a hogares vulnerables (cheque de 200 euros), se reforzó el bono social eléctrico y térmico, algunos transportes pasaron a ser gratuitos, y se limitó la subida anual de los alquileres al 2%.. En segundo puesto, se adoptaron medidas para contener rápidamente la inflación: se redujo el IVA del gas y la electricidad, se suspendió el impuesto de coexistentes eléctrica y, muy especialmente, se implementó la señal “excepción ibérica”, acordada con la Comisión Europea y que topaba el precio del gas utilizado en las centrales de ciclo combinado para producir electricidad. Este mecanismo permitió que el precio del gas no elevase excesivamente los precios en el mercado eléctrico mayorista, ahorrándole a los consumidores españoles 5.100 millones de euros (209 euros de capital medio por hogar en tarifa regulada).. Sin bloqueo, y a pesar de estas medidas, durante el periodo 2022-2023 se produjo una pérdida de capacidad adquisitiva en los salarios españoles que alcanzó el 5% en término medio y que, varios primaveras posteriormente, aún permanece en la memoria de muchos hogares. Ahora aceptablemente, de no activo sido por ese paquete de medidas, la pérdida de capacidad adquisitiva habría sido notablemente decano.. La excepción ibérica ayudó a sujetar rápidamente la inflación desde el 10,7% en verano de 2022 al 1,6% un año posteriormente, y la capacidad adquisitiva de los salarios consiguió recuperarse durante 2024 y 2025. Las medidas fueron eficaces, pero llevó meses negociarlas y ponerlas en marcha. Ahora, sin bloqueo, ya contamos con esa experiencia y no tenemos por qué perder un tiempo que puede ser precioso.. Hoy el gobierno —y el conjunto de la UE— deberían representar en tres frentes. En primer puesto, y con carácter inmediato, es necesario proteger a los hogares frente al incremento de los costes energéticos que ya se está produciendo. Restaurar la gratuidad del transporte sabido de Cercanías y Media Distancia, y acrecentar los descuentos en transporte urbano y metropolitano ayudará a sujetar el compra de los hogares.. En segundo puesto, es preciso adelantarse a la nueva ola de inflación que puede resistir y adoptar un nuevo tope al gas en el mercado eléctrico mayorista que evite —en la medida de lo posible, donado que no es tarea sencillo— la penetración de los costes energéticos en la estructura de precios de la capital. Hoy los precios del gas no son tan altos como llegaron a ser en 2022, pero se sitúan ya en el entorno de los 50-60 €/MWh, por encima del precio de narración que el gobierno estableció en su momento para la excepción ibérica (40 €/MWh). Entonces ya era un precio muy elevado, y hoy lo vuelve a ser.. Además, este mecanismo que en 2022 funcionó aceptablemente para España y Portugal, hoy se puede ampliar al conjunto de la UE, aprovechando que una de las personas que entonces la impulsó, Teresa Ribera, ahora es vicepresidenta de la Comisión Europea. Las buenas políticas públicas no entienden de fronteras, y lo que es útil para un país puede serlo igualmente para sus vecinos.. Una nueva ola de inflación tendría importantes costes económicos. Pero, sobre todo, tendría enormes costes sociales y políticos, particularmente en un momento como este en el que una parte de la ciudadanía experimenta problemas de capacidad adquisitiva. No olvidemos que la inflación erosiona tanto el mosca como los gobiernos.. El tercer frente en el que el gobierno —y el conjunto de la UE— deben representar es el relativo al despliegue de las energías renovables. Debemos pisar el acelerador en este explicación, afrontando aquellas inversiones necesarias para aventajar los cuellos de botella que hoy limitan su expansión.. Hay quien critica desde hace primaveras el despliegue de las energías renovables, considerándolo “dogmatismo climático”. Esto es poco disparatado. En el coetáneo contexto geopolítico las energías renovables proporcionan un activo incuestionable y de enorme valía: la autonomía estratégica. No obedecer de los vaivenes actualmente asociados al aprovisionamiento de energías fósiles, en lugares remotos, es crucial para consolidar la estabilidad monetaria, macroeconómica y social, tanto en España como en la UE.. Hoy podemos adelantarnos a los acontecimientos y emprender a vencer una inflación que se producirá en los próximos meses si los combustibles fósiles siguen aumentandode precio. Y, aún más importante, está en nuestra mano avanzar cerca de una decano autosuficiencia energética de España y la UE. Demos pasos en esa dirección.. Nacho Álvarez es profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid.
