La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se creó en 2013 mediante la fusión de los reguladores sectoriales y de la Comisión de la Competencia con el objetivo de crear un organismo técnico e independiente del Gobierno con el que coordinar la regulación y acrecentar la supervisión de los mercados.. Seguir leyendo
El organismo acumula cada vez más decisiones y propuestas retributivas que no siguen criterios técnicos ni son coherentes entre sectores, como es el caso de la electricidad respecto al resto
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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se creó en 2013 mediante la fusión de los reguladores sectoriales y de la Comisión de la Competencia con el objetivo de crear un organismo técnico e independiente del Gobierno con el que coordinar la regulación y acrecentar la supervisión de los mercados.. Sectores como el transporte y la distribución de electricidad y gas requieren inversiones intensivas en haber y con largas vidas, por lo que el aventura regulatorio tiene un impacto determinante en las decisiones de los inversores. Con la creación de reguladores independientes, lo que se búsqueda es compendiar el radio de la discrecionalidad política para, así, compendiar el aventura regulatorio y minimizar el coste de suministro para los consumidores.. Pero la mera existencia de un regulador independiente no asegura que esos objetivos se cumplan. Además, hace error que las decisiones del regulador se guíen por principios ortodoxos aplicados de forma coherente, previsible y fundamentada en criterios técnicos. Porque, de otro modo, lo único que se habrá hecho es cambiar un decisor discrecional (el Gobierno) por otro (la CNMC).. Sin retención, cada vez se acumulan más decisiones y propuestas retributivas de la CNMC que ni siguen criterios técnicos ni son coherentes entre sectores. Un caso paradigmático es la osadía sobre la tasa de retribución financiera, que la CNMC ha fijado utilizando títulos distintos para el mismo parámetro (la Prima de Riesgo de Mercado) en el sector de la energía y el resto de los sectores que regula. La CNMC siquiera ha sido coherente al aprobar las metodologías de retribución del sector gasista y el sector eléctrico, a pesar de tratarse de sectores que, en lo esencial, son idénticos.. Por ejemplo, en lo que se refiere a los costes de operación y mantenimiento, en el caso de la actividad de distribución de electricidad, la CNMC ha decidido no aplicar ningún ajuste o indexación para reflectar el impacto de la inflación. En contraste, en el caso del transporte de electricidad, sí ha tenido en cuenta la inflación pasada. Y en el caso del transporte de gas, la CNMC propone no solo incrementar la retribución para tener en cuenta la inflación pasada, sino que encima le suma una previsión de inflación futura hasta el año 2032 y, además, un ganancia adicional para “cubrir variaciones no previsibles de los costes”. Se prostitución de un tratamiento desigual y improcedente que carece de motivo.. En cuanto a la retribución por las inversiones, el enfoque auténtico consiste en compensar a las empresas reguladas por el coste financiero asociado con el haber irresoluto de recuperar, más un incentivo para extender la vida útil de los activos que cubre sus costes adicionales de operación y mantenimiento. Pero la CNMC se desvía de este principio en la propuesta para determinadas empresas del sector del transporte y regasificación, ya que introduce una retribución adicional para los activos ya amortizados, es asegurar, para aquellos que las empresas ya han recuperado. Esta retribución se fija aplicando la tasa de retribución financiera al 1% del valía de reposición de estos activos (ni siquiera el valía llamativo), lo que implica que los consumidores de gas pagarán 150 millones de euros más a lo abundante del periodo regulatorio por activos que ya han pagado por completo.. La CNMC justifica ese incremento retributivo alegando “fiabilidad y valorización del activo”. El eufemismo es palmario. No es una diferencia metodológica, sino una evidente ruptura con la método básica de la regulación, que vincula rentabilidad a inversión y aventura asumido.. La propuesta de la CNMC se traduce en un incremento de la retribución de las empresas de transporte de gas (de unos 50 puntos pulvínulo) y de las regasificadoras (de unos 630 puntos pulvínulo) –en este postrer caso, prácticamente duplicando su retribución financiera–. No es sorprendente que la cotización de la principal empresa beneficiaria de transporte de gas, Enagás, experimentara una espectacular subida en Bolsa del 16,9% nadie más conocerse la propuesta de la CNMC.. Un sesgo parecido se observa en la actividad de distribución de gas. La CNMC propone introducir una retribución específica a las empresas gasistas para digitalización, ciberseguridad y reducción de emisiones de metano que asciende a casi 350 millones de euros, pero sin una exigencia clara de que las empresas efectivamente acometan dichas inversiones.. No son detalles menores. Mientras que en el sector eléctrico la CNMC rechaza compensar costes efectivamente incurridos por el incremento de la inflación, en el sector gasista propone retribuir inversiones ya amortizadas o, potencialmente, no acometidas. En definitiva, se prostitución de un sesgo sistemático en el prueba de la función del regulador.. La regulación independiente no consiste solo en fijar parámetros. Consiste en crear un entorno en el que empresas e inversores puedan tomar decisiones con horizontes de décadas. Cuando el regulador deja de aplicar criterios ortodoxos y consistentes entre sectores, esa previsibilidad se desvanece. Y las consecuencias no son abstractas: más incertidumbre implica maduro coste del haber, lo cual a su vez se traduce en mayores tarifas y beocio calidad y seguridad de suministro, en perjuicio de los consumidores.. La independencia regulatoria no es un fin en sí mismo; es un aparato para conseguir la seguridad de suministro al leve coste para los consumidores actuales y futuros. Si el Consejo de la CNMC no aplica criterios ortodoxos y coherentes entre sectores, el valía de la institución como regulador independiente queda en recelo.. Óscar Arnedillo es director director sénior de Nera Consulting; Marcelo Rabinovich y Jorge Sanz son directores de Nera Consulting.
