El futuro del TMEC está en el centro del debate. En la arena política, el pulso sobre el futuro del acuerdo ha escalado tras el choque de declaraciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro canadiense, Mark Carney. El primero desestima en cada ocasión el acuerdo comercial y amaga con dinamitarlo, mientras que el segundo hizo un llamado esta semana en el Foro Económico de Davos, en Suiza, a constituir redes de resistor entre los países intermedios para hacer frente a las grandes potencias, un visaje de distancia con Washington. El Gobierno de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, mantiene su organización de “cabeza fría” y aboga por la continuidad del TMEC. Sin incautación, más allá de la retórica, los tres países continúan en el proceso de disección y negociación, una etapa en la que los empresarios estadounidenses afincados en México desempeñan un papel central.. Seguir leyendo
El diálogo de Trump con las firmas americanas afincadas en circunscripción mexicano juega un papel central a meses de que en julio comienzo la revisión del acuerdo comercial
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El futuro del TMEC está en el centro del debate. En la arena política, el pulso sobre el futuro del acuerdo ha escalado tras el choque de declaraciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro canadiense, Mark Carney. El primero desestima en cada ocasión el acuerdo comercial y amaga con dinamitarlo, mientras que el segundo hizo un llamado esta semana en el Foro Económico de Davos, en Suiza, a constituir redes de resistor entre los países intermedios para hacer frente a las grandes potencias, un visaje de distancia con Washington. El Gobierno de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, mantiene su organización de “cabeza fría” y aboga por la continuidad del TMEC. Sin incautación, más allá de la retórica, los tres países continúan en el proceso de disección y negociación, una etapa en la que los empresarios estadounidenses afincados en México desempeñan un papel central.. En medio de este cruce de declaraciones, Sheinbaum hizo realce esta semana en que el TMEC es benéfico para la hacienda mexicana y para su vecino país del Norte. “Quienes más defienden el Tratado son los empresarios de Estados Unidos, los que más lo defienden. Por supuesto, México también, ¿por qué? Porque hay una integración muy grande. Ellos tienen muchísimas plantas de producción, no solo de autos, sino de muchísimos temas. Estoy convencida de que va a seguir la relación comercial con Estados Unidos”, declaró la mandataria en Palacio Nacional. La posición de México siempre ha sido en defensa del TMEC, y en esta itinerario, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, alista un nuevo delirio a Washington para reunirse con sus pares estadounidenses y tratar los temas arancelarios y comerciales pendientes.. Puede que Trump pregone en sus factorías que no quiere ni el arma blanca ni los vehículos de sus vecinos. No obstante, no todo el patronal estadounidense comparte el rechazo del republicano por el acuerdo comercial signado en 2020. Por el contrario, distintos representantes de la iniciativa privada han defendido la continuidad del TMEC y la integración comercial de Norteamérica, como dan cuenta sus intervenciones en las audiencias públicas que llevó a lengua el Departamento de Comercio de EE UU (USTR) en diciembre pasado. Desde empresas siderúrgicas hasta farmacéuticas abogaron en Washington durante tres días por la continuidad del acuerdo, del que depende más del 80% de las exportaciones mexicanas.. En una de estas audiencias, la Cámara de Comercio de Estados Unidos respaldó la pervivencia del TMEC más allá del 2026 y detalló que, bajo el amparo de este acuerdo, se han sostenido más de 13 millones de empleos en Estados Unidos. “Canadá y México son los principales destinos de exportación de más de 100.000 pequeñas y medianas empresas estadounidenses, que se benefician de las disposiciones pioneras del TMEC, dirigidas específicamente a las pymes, que son el principal motor de empleo en nuestra economía”, expuso Neil Herrington, vicepresidente para las Américas de la principal ordenamiento de la iniciativa privada en Estados Unidos.. Sin incautación, Harrington asimismo matizó que los tres países firmantes, incluso Estados Unidos, han incumplido algunas de las premisas del acuerdo comercial. “México no cumple con sus obligaciones en áreas como la agricultura, comercio digital, energía, servicios financieros, contratación pública, propiedad intelectual, competencia del espectro y facilitación del comercio”, señaló. El patrón solicitó al Gobierno estadounidense que brinde confianza y certeza a los inversionistas a través de una revisión transparente, rápida y ordenada con sus contrapartes canadienses y mexicanas.. Pedro Casas Alatriste, director de la American Chamber of Commerce (AmCham) de México, reconoce el importante peso de la interlocución que las firmas americanas tienen en este momento de la negociación. “Las personas que son capaces de influir ligeramente en el pensamiento de Trump son las propias empresas americanas. En una visión de America First, Trump está escuchando a sus stakeholders nacionales y por eso lo que digan las empresas americanas alrededor del mundo son, principalmente, la fuente de inteligencia del presidente Trump. Lo que estén diciendo las empresas americanas que han invertido en México tiene mucha más relevancia y poder que nunca en la historia y yo lo veo totalmente a favor del país, estas empresas son las que están abogando porque sobreviva el TMEC”, refiere.. Luis de la Calle, fundador de la consultoría De la Calle, Madrazo, Mancera y hábil en comercio internacional, apunta que en este proceso hay que distinguir entre la retórica, las presentaciones públicas y el proceso de revisión del acuerdo. “Hasta hoy en día el Gobierno de Estados Unidos ha cumplido puntualmente con lo que marca la ley de Estados Unidos y el TMEC en materia de la revisión, están siguiendo todos los pasos y han cumplido con todas las fechas estrictamente”, enfatiza.. De la Calle menciona que México debe pelear por nutrir el trato tributario preferencial con Washington —las exportaciones mexicanas que cumplen con el TMEC están libres de aranceles— mientras proxenetismo de conseguir que su principal socio comercial elimine las tarifas sectoriales sobre el arma blanca, el aluminio, el cobre y otros insumos. El hábil explica que estos gravámenes resultan perjudiciales para el propio mercado de EE UU hexaedro el detención fracción de integración de los tres países. “Las cadenas productivas de América del Norte funcionan menos bien si tenemos restricciones a los insumos básicos de la producción y estos aranceles también afectan al sector privado de Estados Unidos. Lo más importante es que el sector privado de Estados Unidos argumente a favor de este proceso, que sean las propias empresas estadounidenses que argumenten en Estados Unidos por qué es importante que Canadá y México tengan este trato arancelario”, zanja.. La integración económica entre México y EE UU se puede evaluar con muchos indicadores. No obstante, dos de los focos de esta estrecha relación apuntan a un intercambio comercial anual por más de 800.000 millones de dólares y una inversión extranjera directa estadounidense por más de 16.000 millones de dólares, lo que supone el 40% de los desembolsos foráneos en circunscripción mexicano. Un flujo comercial y de proyectos productivos que se han cimentado en la confianza de un acuerdo comercial que tiene más de 30 abriles de historia y que, calibrado en este momento, está en vilo. El asunto no es último. La próxima revisión del TMEC, en julio próximo, pondrá a prueba a los tres países firmantes y, en este tablero, el gestión que hagan las empresas norteamericanas a privanza del comercio regional en Norteamérica será esencia frente a un negociador y patrón como Trump.
