La incertidumbre geopolítica seguirá siendo un componente estructural de los mercados mundiales en 2026, aunque los líderes empresariales estarán especialmente preocupados por riesgos específicos. Siga leyendo.
La volatilidad exigirá que las empresas adopten un enfoque prospectivo al tiempo que desarrollan una capacidad de recuperación estratégica para protegerse de los cambios.
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En 2026, la incertidumbre geopolítica seguirá siendo un aspecto estructural de los mercados mundiales, aunque algunos riesgos específicos serán especialmente relevantes para los líderes empresariales. El primero. ¿Continuará la tregua comercial entre Estados Unidos y la UE? Desde el acuerdo de julio, las relaciones económicas transatlánticas se han mantenido relativamente estables, aunque esa estabilidad sigue siendo precaria. La sorpresa más reciente son las ambiciones imperialistas de Estados Unidos en Groenlandia. En cualquier caso, con el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, pocos en Bruselas deberían asumir que cualquier acuerdo está realmente grabado en piedra. Según la experiencia histórica, la volatilidad de las políticas, y no la estabilidad, se acepta como expectativa estándar. Se espera que el principal desafío económico para 2026 -excluyendo las preocupaciones de seguridad en Groenlandia y Ucrania- sea la regulación digital. El amplio marco de política digital de Europa -desde la gobernanza de datos y la regulación de la competencia hasta las normas de inteligencia artificial- se opone directamente a las prioridades de la actual administración estadounidense. Washington ya ha expresado su firme oposición y, dependiendo de la orientación final del paquete Omnibus Digital de la UE, el conflicto podría surgir y descontrolarse. Esto está ocurriendo en el marco de la guerra de Ucrania.
