El Centro de Arbitraje Internacional y para Iberoamérica (CIIAM) nació en 2020 con una clara vocación: convertirse en una plaza estratégica para el arbitraje internacional, especialmente para la región iberoamericana. Cinco años después, este objetivo comienza a ser una realidad al acumular en este lustro la tramitación de 68 controversias, cuyo valor total asciende a 424 euros. 93 millones de euros. La especialización en diversos sectores como el societario, los seguros y la ingeniería ha impulsado a esta sala presidida por José María Alonso. Seguir leyendo
El tribunal de la Cámara de Comercio de Madrid también evoluciona, aunque no tiene una tendencia lineal por el efecto de factores económicos y jurídicos
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El Centro de Arbitraje Internacional y para Iberoamérica (CIIAM) nace en 2020 con una clara vocación: convertirse en una plaza estratégica para el arbitraje internacional, especialmente para la región iberoamericana. Cinco años después, este objetivo comienza a ser una realidad al acumular en este lustro la tramitación de 68 controversias, cuyo valor total asciende a 424 euros. 93 millones de euros. La especialización en diversos sectores como el societario, los seguros y la ingeniería ha impulsado a esta sala presidida por José María Alonso. En este sentido, la Cámara de Comercio de Madrid (CAM) también ha avanzado en el arbitraje doméstico, como medio alternativo y extrajudicial de resolución de conflictos empresariales a nivel nacional. La corte cerró el ejercicio con 110 procedimientos, un 12% más que en 2024. El volumen económico total en litigio alcanzó los 755 millones de euros, un 18% más que el año anterior. «No sólo más actividad, sino más asuntos de mayor valor y complejidad», señalan las fuentes institucionales consultadas por este diario. Por su parte, el CIIAM ha reforzado su posición en la resolución de conflictos empresariales mundiales en 2025. Aunque administró dos procedimientos menos que en 2024 (con 16 el año pasado frente a 18 el anterior), el valor añadido en litigio, i. e. el importe económico total, es de 149. 6 millones, lo que supone un aumento del 21. 7 millones de euros respecto a 2024 (un 17% más). Menos casos, pero más grandes. . El centro internacional, que tiene su sede en el Palacio de Santoña, un edificio histórico situado en el centro de la capital, destaca por gestionar litigios de mayor complejidad económica (con un importe medio de más de 9 millones de euros por expediente), que requieren conocimientos técnicos avanzados. Según el CIIAM, el sector social sigue liderando los litigios, al igual que en 2024 y 2023. En 2025 este ámbito concentró el mayor número de casos en los sectores de seguros e ingeniería, con 18 cada uno. 75% de los casos. Desde el inicio del tribunal internacional, los siguientes puestos han variado en cada uno de los ejercicios. En 2025, el 12. 5% de los procedimientos estaban relacionados con la construcción y los servicios profesionales, mientras que el deporte, la energía, las finanzas y la banca completaban el tablero. CAM y CIIAM operan de forma complementaria. De hecho, el impulso de la institución internacional también coincide con una reorganización del sistema arbitral madrileño. La mayoría de los arbitrajes canalizados en el CIIAM proceden del sistema de reenvío de las cortes fundadoras, entre ellas la Cámara de Comercio de Madrid, la Corte Española de Arbitraje (CEA) y la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA), con el apoyo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM). En 2025, 62. 5% de los casos llegaron por esta vía. El 37% restante. 5% de los procedimientos se basaron en la creciente inclusión de la cláusula CIIAM, disposición que exige la resolución de los litigios, en su caso, en este tribunal de arbitraje. Frente a esta proyección exterior, la Corte de Arbitraje de Madrid consolida su papel a nivel nacional, aunque con algunos altibajos. En 2020, el número de arbitrajes gestionados fue de 133, descendiendo a 128 en 2021. La tendencia se mantuvo en 2022, cuando se registraron 109 casos, aunque el valor añadido en litigio fue de 1, 080 millones, el máximo registrado en los últimos cinco años. En 2023, el número de procedimientos analizados aumentó a 118, aunque al año siguiente volvió a descender a 98 casos, que aumentaron a 110 en 2025. A pesar de esta montaña rusa, la Comunidad afirmó en un comunicado emitido el pasado mes de febrero que los últimos datos «confirman una evolución muy positiva». En este sentido, fuentes del organismo precisaron que el arbitraje «no sigue una tendencia lineal», ya que depende de múltiples factores externos, ya sean económicos, sectoriales y jurídicos, por lo que consideran que «las oscilaciones en la serie histórica son normales». En este sentido, recuerdan que, tras la crisis financiera de 2008, se produjo un aumento significativo de los litigios, que luego se moderó con la estabilización económica. También destacan el impacto de fenómenos sectoriales concretos, como los contratos swap, complejos productos financieros teóricamente diseñados para proteger a los clientes de la subida de los tipos de interés de los préstamos solicitados y que generaron una litigiosidad masiva por dejar atrapados a pequeños empresarios y familias. Más del 30% de los casos relacionados con estos arbitrajes se produjeron entre 2010 y 2017, según fuentes comunitarias, y su desaparición gradual a partir de 2018 explica una parte de la caída en esa categoría. A esto se suma el factor jurídico. Según fuentes de la institución, entre 2015 y 2020 se produjo cierta incertidumbre derivada de la interpretación del orden público por parte de algunos tribunales superiores de justicia, lo que provocó la anulación de varios laudos arbitrales. A partir de 2020, el panorama cambió gracias a la intervención del Tribunal Constitucional, que definió el concepto de «orden público» y estableció que la justicia no puede utilizar este concepto como excusa para reexaminar el fondo de los arbitrajes, favoreciendo así la recuperación de la confianza en el sistema arbitral español.
